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Reflexiones imprescindibles sobre promoción de libros

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Hay una parte de la promoción que es técnica (por ejemplo escribir un buen texto vendedor para la contraportada de tu libro) y otra que es, digamos, personal (por ejemplo tener los contactos para que tu libro salga en el Telediario).
La primera se puede aprender y está al alcance de cualquiera: en esta guía (y en muchas otras en internet) hay post explicando cómo hacer una nota de prensa, un eslogan vendedor, una campaña de promoción en Facebook, etc.
La segunda depende de cosas como tu carrera profesional, tus contactos, tu fama, tus habilidades personales… No se puede improvisar. Y como te puedes imaginar es la más valiosa.

 

Haz un plan de promoción

Define el tiempo y los recursos que vas a dedicar, ponte objetivos realistas a corto, medio y largo plazo. Ese plan puede cambiar (o incluso rehacerse completamente) según las circunstancias e incluso se puede improvisar en determinados momentos, pero resulta vital contar con un dibujo de la estrategia de tu promoción que te permita desarrollar una actividad constante, mensurable y planificada.

 

La liebre y la tortuga

Hay muchos caminos y muchas maneras de construir una marca como autor, pero todas implican un viaje largo, lento, lleno de contratiempos y de momentos en los que todo parece inútil…

Aparecerán atajos tentadores. Una vez, un distribuidor nos dijo a cuenta de un libro que íbamos a colocar en su red comercial que intentásemos montar algún tipo de polémica, decir alguna barbaridad para llamar la atención y conseguir así mejores ventas. Por supuesto no seguimos su consejo. La promoción tiene que asentarse sobre cimientos firmes, lo contrario desaparecerá tan rápidamente como vino y, lo que es peor, destrozará cualquier iniciativa posterior honesta y verdadera.

No tengas prisa, sé constante, persevera, huye de los cantos de sirena, preocúpate de ser valioso e interesante mucho más que de parecerlo, y los frutos llegarán.

 

Obsérvate

Oirás todo tipo de fórmulas y de consejos para vender libros. Una buena manera de poner en su sitio las cosas es realizar una pequeña reflexión sobre la manera en que tú mismo y tu círculo cercano de amigos, familiares, etc., toma sus decisiones sobre los libros que compra. ¿Has comprado alguna vez un libro porque viste un tweet o un post de Facebook?, ¿porque recibiste un email de una lista de correo? ¿Has clicado en un anuncio en internet de un libro?, ¿en uno de Facebook? ¿Oíste hablar de él en la prensa? ¿Te lo recomendó tu librero, un amigo? ¿Viste una reseña en un blog que sigues? ¿En una red de lectores?

 

Los medios han cambiado pero los valores son los mismos

Internet ha puesto el mundo del revés, pero todavía tienen vigencia los viejos valores: la calidad de los contenidos, la honestidad intelectual, el trabajo, la perseverancia…

Estamos expuestos todos los días a una interminable sucesión de novedades de usar y tirar, y se podría pensar que todo esfuerzo es inútil y que tu obra se perderá en la marabunta de novedades, pero lo cierto es que aquellas propuestas que realmente son valiosas, si están bien planteadas, si cuentan con una promoción real, si persisten, acaban calando. Quizá no a la velocidad a la que nos parece que se mueven las cosas hoy en día, pero sí a la velocidad real a la que se han movido siempre.  

 

Calidad mejor que cantidad

Otra verdad comúnmente aceptada en estos tiempos es que lo más importante es la cantidad. Se cifra la influencia de una cuenta de Facebook o Twitter por el número de seguidores que tiene pero muchas de esas cuentas se construyen a base de sorteos, o tienen comunidades de seguidores tan heterogéneas y volátiles que no sirven realmente para nada. Por ejemplo, las cuentas en redes sociales de las editoriales de autoedición suelen estar compuestas sobre todo de autores interesados en la autoedición, y no de lectores que busquen recomendaciones de lectura, por eso su capacidad a la hora de promocionar un libro resulta muy limitada, por no decir nula. Y eso siendo bien pensados, porque lo cierto es que muchas compran directamente seguidores en internet (prueba a poner “comprar seguidores para Facebook” en Google).

Vale mucho más una comunidad de pocos seguidores pero implicados con los intereses de la comunidad que una nebulosa de miles con intereses y preferencias variopintos.

Piensa en ello a la hora de planificar tu estrategia para conseguir nuevos seguidores para tus cuentas, y sobre todo cuando te desanimes viendo las audiencias millonarias de según qué cuentas.

 

Escribe más

La mejor promoción de todas es un nuevo libro. Cada obra que hagas aprovechará el trabajo realizado con las anteriores y a la vez servirá para promocionarlas otra vez. Piensa que un lector que descubra uno de tus libros, si le gusta, se interesará por el resto de tus obras.

 

Busca la diferencia

Intenta hacer las cosas de una forma distinta a como las están haciendo los demás. O por decirlo de otra forma: las reglas son antipromocionales. Si todo el mundo hace lo mismo no existe promoción, existe ruido.

 

No seas pesado

No insistas, no promociones tu libro como si el mundo te debiera algo. Piensa en el efecto que tienen sobre ti ese tipo de promociones de otros autores.

–Haz promoción sólo cuando saques un nuevo libro. Y no la prolongues más allá de un mes. Una vez el mes ha terminado, vuelve a tu retiro… e intenta escribir otro libro.

–Habla de otras cosas. Es pésimo que todos tus mensajes, post, tweets, etc., sean siempre algo sobre tus libros (una reseña, una oferta, una presentación). Si seis meses después alguien reseña tu libro en su blog, deja que lo descubran los lectores de ese blogger. A los tuyos ya les da igual: ya saben que ha salido tu libro, y ya han decidido comprarlo… o no.

–Nunca, jamás, les digas a los lectores cosas como: no compréis libros míos de segunda mano; no le prestéis mis libros a vuestros amigos; compartid mis tweets, posts, etc., en vuestro Twitter, Facebook, blog, etc.; recomendad mi libro a vuestros amigos; compradlo aquí pero no allí. Tus lectores no son accionistas de tu libro, por mucho que te quieran. Tus lectores sólo son lectores.

 

Promociona donde tengas algo que decir

Da tu libro a conocer allá donde sepas que existe interés. Verás cómo la promoción resulta más fácil y los distintos agentes (lectores, prensa, etc.) te toman mucho más en serio. Lo otro está al límite de ser un pesado y, desde luego, resulta baldío y vano. Si tu libro es una novela romántica, qué haces en un foro de lectores de ciencia-ficción.

 

Distribuye donde estés promocionando

Los canales de venta de tu libro tienen que ser paralelos a los canales de promoción. Si has hecho un libro especializado en derecho y lo estás promocionando entre los profesionales del ramo, ¿por qué no lo intentas vender en librerías especializadas? Si estás haciendo una campaña con presentación, etc., en medios de comunicación en Alicante, ¿de qué te sirve que lo vendan librerías en La Coruña?

 

Objetivo primordial: captar la atención, conseguir visibilidad

Lo primero y principal que debe preocuparte cuando piensas en la promoción es conseguir visibilidad. Si lo haces bien, las ventas llegarán. Piensa que en Kindle de Amazon hay cientos de miles de ebooks en español a la venta permanentemente. Es decir, que mucho antes de que cualquiera se plantee siquiera comprar tu libro, por bueno que sea, tiene que oír hablar de él.

Captar la atención y sostenerla es difícil en el mundo actual que vivimos, rebosante de información y novedades que desfilan ante nuestros ojos a toda velocidad. Tendrás que hacer todo tipo de cosas: regalar libros, pedir ayuda a tu red de amigos y familiares, hacer concursos, buscar enfoques de tu libro que atraigan posibles aliados en la promoción… Es un trabajo tan laborioso o más que el de escribir el libro, pero con un buen planteamiento y con perseverancia obtendrás resultados.

 

La falacia de la vanguardia

La enorme cantidad y velocidad de nuevas posibilidades puede provocar cierta sensación de angustia: parece imprescindible estar en todas partes y de todas las maneras posibles. Pero en realidad, si lo piensas, Twitter (por poner un ejemplo) es sólo un destilado de la sociedad: es decir son más los que no están que los que están.

Puede parecer una obviedad pero autoeditar no es sólo sacar un ebook superpromocionado en internet; autoeditar también es publicar y vender un libro contando la historia de un pueblo pequeño, promocionándolo con una simple presentación en la Casa de Cultura y vendiéndolo en una mesa plegable allí mismo.

 

¿Quién es el lector de tu libro?

Haz un retrato robot del lector que podría estar interesado en tu libro, con todos los atributos posibles. Eso te ayudará a definir los canales y medios para llegar hasta él.

Cuanto más especializado sea el libro, más fácil resultará dar con tu lector. Un ejemplo extremo: si has escrito un libro de recetas para alérgicos al cacahuete, lógicamente tu público principal serán todas las personas que padecen esa enfermedad o conocen a alguien que la padezca.

En esta tarea nos pueden ayudar las categorías de lectores que ha ido estableciendo la industria editorial a lo largo del tiempo: los géneros (romántica, misterio, negra), las literaturas dirigidas a grupos por edad (literatura infantil o juvenil) o por género (literatura para mujeres) o lo que se llama “estilos de vida” (el mundo gay, o los amantes de los animales, o los vegetarianos, etc.).

A veces hay que ser creativo. Un autor de una novela histórica, por ejemplo, puede intentar dar a conocer su libro en los lugares en los que transcurre la acción. Es natural que en Albacete estén especialmente interesados en una novela sobre el Albacete del siglo XVIII. En este caso, al definir al lector, hemos encontrado un rasgo particular que nos ha permitido dar un enfoque interesante a la promoción.

 

Factores que deciden la compra un libro

Los libros son caros, hay mucha oferta de todos los temas y géneros… conocer los elementos que condicionan la decisión de un lector para comprar un libro puede ayudarte a planificar tu campaña de promoción.

Normalmente tiene que ver con tres factores clave:

Personal: el lector ya conoce al autor porque con anterioridad ha leído otra obra suya y le gustó o porque un amigo o conocido, en cuyo criterio confía, se lo ha recomendado. Aquí entran las redes personales (amigos, familiares) pero también las redes sociales en internet.
Las tradicionales, Facebook y Twitter, no parecen ser muy eficaces como prescriptoras de libros nuevos de autores desconocidos, pero las especializadas sí. Este tipo de redes sociales (por ejemplo Filmaffinity) utilizan algoritmos de prescripción parecidos a los de tiendas como Amazon, que permiten, una vez definidos tus gustos a través de unos test iniciales, recomendarte obras que otros usuarios, con puntuaciones compartidas similares a las tuyas, valoraron positivamente.
Por desgracia en español aún no existen redes sociales de lectores que tengan el tamaño adecuado o que funcionen bien. En inglés la más grande es Goodreads.

Medios de comunicación convencionales: el lector ha oído hablar del libro en la prensa, la radio o la televisión y ha despertado su interés. A pesar de su decadencia, los medios convencionales siguen siendo poderosos prescriptores. Y al contrario que en internet, el espacio aquí es limitado, de tal forma que si consigues ocuparlo ya te estás destacando con respecto a los miles de libros que no tienen acceso a él.

Librería: el lector ha visto el libro mientras curioseaba en una librería y le ha interesado. Esto se aplica a librerías físicas, y depende mucho del sitio de exposición (mejor escaparate o mesa que estantería, lógicamente) y del tiempo de permanencia, y a librerías online con algoritmo de prescripción.

 

¿Concentrar o diversificar?

A la hora de planificar la distribución y venta de un libro en internet surge inevitablemente una duda: si el éxito de la venta depende de la capacidad de promocionar el libro, si buena parte de la promoción se basa en la relevancia que el libro puede alcanzar en los motores de recomendación de las tiendas, si esa relevancia depende de la interacción de los lectores (opiniones, ventas), ¿qué interesa más: estar en varias tiendas o concentrarlo todo en una para conseguir que toda esa interacción esté focalizada en un punto de venta y sus efectos sean más poderosos?

La respuesta es compleja.

Los autores independientes aseguran que el 90% de sus ventas se concentran en Kindle de Amazon. Pero por muy rotundo que parezca ese dato, hay una réplica igual de contundente: por qué renunciar al otro 10%.

Nuestro consejo va en dos direcciones:

-Intenta estar en los sitios más importantes.

En PoD (papel bajo demanda) no hay mucho donde elegir, Amazon es la única que tiene una librería en internet relevante, las demás son más bien plataformas de servicios (Bubok, Lulu) o librerías con muy poca presencia real en internet (como El Corte Inglés).

En ebook, el modelo que ha demostrado su solvencia es el de un aparato (Kindle, Tagus, iPad, iPhone, etc.) asociado a una librería online. Esa sería una buena criba para empezar: si la librería no tiene dispositivo asociado, ponla en cuarentena. En España, los principales vendedores de ebooks son Amazon, iTunes de Apple y Casa del Libro.

-Intenta concentrar tu campaña en Amazon. Por tres razones: porque es la que más vende, porque ofrece posibilidades de promoción únicas a cambio de 90 días de exclusiva, y porque es la que parece tener el motor de recomendaciones más eficaz. 

 

 

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