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25 motos que te intentarán vender cuando autoeditas

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La autoedición está de moda, pero alrededor de esa moda han surgido todo tipo de charlatanes que quieren traficar con la ilusión de los autores.
Autoedita, sí, claro, mañana mismo, pero hazlo INFORMADO, conociendo los límites y posibilidades, el sacrificio, las expectativas, y contratando servicios reales y útiles.

 

 

calavera

1) La distribución en librerías 

“¡¡Tenemos distribución!!”

 

Esta moto requiere una pequeña introducción porque si hay algo que un autor independiente anhela por encima de todas las cosas es la distribución de su libro.

Pero vamos a decirlo de una vez por todas:

La distribución tal y como tú la entiendes, es decir, la editorial (o tú) le da equis ejemplares a una distribuidora, ésta lo pone en una red de librerías, y las librerías lo tienen en su tienda durante un tiempo para venderlo NO LA VAS A TENER NUNCA.

Las editoriales de autoedición no la tienen, muchísimas editoriales convencionales (pequeñas y medianas) tampoco (o la tienen muy mala) y a ti, como particular, las distribuidoras no te van a hacer ni caso.

Por qué.

Pues porque ese canal comercial no quiere saber nada de la autoedición.

En parte por una cuestión empresarial (la distribución en librerías es el principal canal comercial de las editoriales grandes y no van a dejar que se meta ahí cualquiera), en parte por un problema de sobreoferta (las distribuidoras y librerías tienen para elegir muchos más libros de los que pueden albergar en sus camiones y estanterías).

Es posible que llegues a algunas librerías, pero siempre será por tus medios y desde un planteamiento guerrillero, es decir, de forma directa y convenciendo al librero (que probablemente será poco receptivo) de que tu libro tiene venta. Si tu poder de promoción es grande (porque eres famoso, por ejemplo) tal vez puedas llegar a un acuerdo con alguna distribuidora, pero en ese caso la editorial te sobra, porque ese interés por vender tu libro no tiene nada que ver con ella.

Dicho esto vamos a ver las variantes de la moto de la distribución.

– Distribuimos tu libro.
Esta es la más peligrosa de todas, y la que roza el timo. Aquí la editorial de autoedición te dice que va a distribuir tu libro, se queda con algunos ejemplares, y te da el nombre de una distribuidora de segunda (en esto de las distribuidoras es como en todo: las hay buenas, regulares, malas y lo siguiente) para tranquilizarte.
Lo que suele pasar después es que tu libro no está en ningún sitio, no responden a tus quejas, te mandan liquidaciones confusas, y finalmente acabas denunciando o pasando, según las ganas de follones que tengas.

– Tenemos distribuidora.
Esta es relativamente nueva y más taimada. Te dicen que trabajan con una distribuidora (suena bien) y que le proponen todos los libros que van sacando pero que la distribuidora decide cuál incorpora a su red comercial y cuál no. Vete contando con que el tuyo, salvo que tenga una promoción tan clara que se caiga por su propio peso (en cuyo caso no necesitas a la editorial de autoedición), no va a ser uno de los elegidos.
Para consolarte te dicen que la distribuidora lo servirá si alguna librería lo pide pero normalmente en ese caso te avisarán para que tú les envíes por agencia el ejemplar vendido a los de la distribuidora y ellos por su parte lo enviarán a la librería. Es decir que ni siquiera lo tienen en stock. Y, sobre todo, por qué no servirlo tú directamente y así ahorras costes, tiempo y comisiones (porque en todo ese vaivén la distribuidora estará cobrando entre un 50 y un 60% del PVP de tu libro).

– Servimos en librerías bajo demanda.
Esta es la más potable de todas. Consiste en que si alguien solicita tu libro, la editorial o la distribuidora imprime un ejemplar y lo envía a la librería. En la práctica está bien porque te quita el envío y el stock (a cambio de pagar muchas comisiones), y puede resultar interesante según el tipo de libro, pero normalmente lo que pasa es que esa gente que solicita tu libro lo ha conocido por otros medios (no por haberlo visto en la librería) y al final le estás regalando el fruto de tu promoción a un montón de gente que no ha movido un dedo para dar tu obra a conocer. Lo que vale realmente de las librerías es la visibilidad que aportan a los libros, al tenerlo en sus mesas, estanterías y escaparate. En estos tiempos de internet y portes tirados de precio la disponibilidad tiene un coste cercano a cero.

– Tu libro en Fnac, Casa del Libro y Corte Inglés.
Esta moto es un clásico de la autoedición y tiene su propio apartado específico un poco más abajo. No te lo pierdas.

 

En fin, ya ves que lo de la distribución, tal y como la entendemos habitualmente, es algo mucho más complicado de lo que parece cuando estás autoeditando un libro.

 

 

2) El informe de valoración

“Nos leemos tu libro y hacemos un informe de valoración gratis”

 

Suena bien, el problema es quién hace eso y, sobre todo, por qué es gratis.

Un buen informe de valoración es, en parte, un análisis del libro, de sus fortalezas, de sus debilidades, orientado a indicar posibles mejoras; pero también un estudio de mercado, hecho por un profesional especialista en el género del libro, que dibuja el perfil del lector del libro, analiza otros libros que existan sobre el tema (la competencia), y evalúa las posibilidades de marketing y comercialización de la obra.
Sinceramente no conocemos a nadie que haga ese tipo de trabajo, que requiere tiempo, rigor y un conocimiento profundo del sector, gratis.

Y como nada es tan caro como lo que es gratis, que dice el refrán, al final estos informes de valoración no son otra cosa que anzuelos, lanzados directamente a la vanidad y la ilusión de los autores, hechos deprisa y corriendo, sin demasiado conocimiento, y que siempre resultan positivos y entusiastas porque lo que pretenden es animarte a autoeditar el libro con la empresa que ha hecho el informe, que es al final de lo que se trata todo esto.

Siempre es bueno que otra persona (un amigo escritor, un editor profesional freelance al que pagues…) te ayude a dar una segunda lectura a tu libro y te indique cosas mejorables.
Igualmente es aconsejable, si es que te planteas en serio la comercialización de la obra, que hagas un pequeño estudio de mercado (tú mismo o con ayuda de un profesional) para definir el lector tipo de tu libro y ver los libros publicados similares al tuyo, y poder así plantear una estrategia de precio, de marketing, etc.

Pero si lo haces, hazlo bien, que sea una herramienta para obtener información y mejorar tu oferta, no un caramelo cocinado para que compres lo que te pongan delante.

 

 

3) La editorial de prestigio que se mete a autoeditar (1)

“A lo mejor publicamos tu libro en uno de nuestros sellos comerciales”

 

Esta es relativamente nueva, y tiene que ver con el desembarco en el mundo de la autoedición de los grandes grupos editoriales, los de toda la vida que publican a los superventas y dan premios que salen en el Telediario.

Aquí el reclamo principal con el que intentan convencerte de que autoedites con ellos es que “quizá” acaben publicando tu libro en su editorial. Es decir, si autoeditas pagando sus tarifas, un lector/editor de sus sellos comerciales famosos y conocidos por todos se leerá tu libro y valorará si merece ser publicado.

Vamos que lo que antes era gratis (enviar un borrador a una editorial para que valorara su publicación) ahora se cobra, y no barato precisamente.

Además, su decisión suele demorar unos meses, o dicho de otra forma, quieren ver qué respuesta tiene el libro que has autoeditado con ellos y, si es buena (es decir, si te has currado la promoción y estás consiguiendo cierta resonancia), se plantearán publicarlo; y si no, pues desestimarán la idea.

Lo cierto es que para ese viaje no necesitas esas alforjas… Si tú, por ejemplo, hubieses sacado tu libro, por tus medios, gastando mucho menos dinero y, a base de promocionarlo, hubieses tenido la suerte, el acierto, de conectar con lectores y conseguir ventas y relevancia, esas mismas editoriales comerciales habrían sido igual de receptivas a publicarlo (ese o el siguiente que hagas) en sus sellos; porque la decisión no depende de que autoedites con ellos, sino más bien de que les demuestres que puedes vender.

Nosotros lo hemos visto con autores con los que hemos trabajado: cuando vendes en Amazon, las editoriales te llaman.

Para apoyar su tesis suelen poner ejemplos de autores que autoeditaron con ellos y que han acabado publicando en uno de sus sellos comerciales. Los muestran hasta la extenuación en videos promocionales, en entrevistas, en redes sociales. Quieren que pienses que tú podrías ser él o ella, y eso es cierto, pero para conseguirlo no necesitas pagarles tarifas desorbitadas por sus servicios editoriales: basta con que demuestres que eres capaz de vender libros. Y a eso no te va a ayudar nadie, al menos al principio, que es cuando más lo necesitas.

Todo esto no lo decimos sólo nosotros.

 

 

4) La editorial de prestigio que se mete a autoeditar (2)

“Tu libro estará en nuestra red comercial”

 

Seguimos con el apartado dedicado a los grandes grupos editoriales que han decidido dar el paso e incorporarse al negocio de la autoedición.

Otro de sus argumentos para justificar sus tarifas es que tu libro estará en su red comercial y promocional. Normalmente eso, que suena muy bien, se traduce en:

– Tu libro estará disponible bajo demanda (es decir, imprimen uno si venden uno) en un montón de librerías.

A veces 250, a veces 2.000, a veces 5.000, según el entusiasmo del que escriba el texto. De las ventas te pagarán un porcentaje, una vez descontadas comisiones, gastos de imprenta y gastos de envío, que acabará rondando el 10/12%.

Esto vale muy poco en verdad, porque al final todas esas librerías no aportan visibilidad (no tienen el libro expuesto) así que tu obra será una referencia más entre miles y miles. Si alguien lo pide en la librería será porque ha sabido de su existencia en otra parte, es decir que la librería se lleva la venta sin haber aportado otra cosa que un mostrador donde pedir el libro.

Un ejemplo: si tú has organizado una charla para promocionar tu libro sobre un método para ganar dinero con las apuestas deportivas en Huesca y consigues 15 personas interesadas en tu libro, ¿qué sentido tiene que esas 15 personas lo compren en la librería de la esquina que va a pedirlo a la distribuidora del gran grupo editorial de Barcelona o Madrid, llevándose todos los intermediarios sus comisiones correspondientes y tú el que menos? Lo suyo es que lo vendas tú mismo en la charla (y te lleves el 100%) o en la librería, si quieres, habiendo dejado previamente ejemplares en depósito (pagando comisión solo al librero) y te lleves el 70%.

La disponibilidad está muy bien, pero vale infinitamente menos que la visibilidad, y sin embargo, como ves, se cobra muy cara.

– Tu libro estará disponible en ebook en las principales plataformas de venta de ebooks del mundo.

Esto es algo que está al alcance de cualquiera. Las principales plataformas de venta de ebooks permiten a los autores colgar sus libros directamente. Si quieres subcontratarlo está muy bien, pero págalo en lo que vale (más bien poco) y teniendo muy presente el porcentaje de royalty que cedes al intermediario (normalmente se llevan el 50%).

– Tu libro formará parte del catálogo de la editorial que se envía a miles de librerías.

El valor promocional de esto es cero o cercano a cero. Piensa que las librerías reciben 700 novedades a la semana. ¿Crees que el librero revisa todas las semanas una por una las 700 referencias y decide qué quiere y qué no quiere? Pues no. Hay filtros que le ayudan a tomar esa decisión de forma mucho más rápida.

En las grandes librerías se funciona con sistemas automáticos de reposición (en función de las ventas y el espacio disponible) y se siguen mayormente las corrientes de marketing diseñadas por las grandes editoriales: el autor sueco de moda, el escritor famoso que saca novela nueva, los libros de temporada (vacaciones, Día del Padre), los ganadores de los grandes premios, etc. Y en toda esa fiesta no suele haber sitio para los autores independientes.

En las pequeñas librerías suelen conocer muy bien a su clientela y van directamente a los sellos editoriales especializados en sacar productos para ellos.

Tanto unos como otros (más fácil las pequeñas) pueden mostrarse interesados eventualmente por un autor indie que les “convence” de que su libro tiene venta, por ejemplo un librero de Albacete estará interesado en un autor que saca un libro sobre la vida licenciosa de un político local; o en el de un coach conocido que va a dar una charla a la ciudad; o en el de un autor local que ha autoeditado una historia del heavy en cómic (una librería especializada en música). Pero la manera de conseguirlo no va por canales generalistas como catálogos online con miles de referencias o envíos masivos.

– Una reseña de tu libro se enviará a miles de blogueros y booktubers que habitualmente trabajan con el grupo editorial para que decidan si quieren promocionarlo.

Esto se parece mucho a lo anterior.

Como te puedes imaginar todos esos bloguers y booktubers reciben cientos de novedades a la semana y es difícil que les llame la atención un email corporativo lleno de libros. El cauce por el que conseguirás llamar su atención está justo en el otro lado (en el que no hay nadie).

 

 

5) La coedición

“Publicamos tu libro pero si no se venden más de equis ejemplares en la presentación, los tienes que comprar tú”

 

Esta moto es antigua pero sigue vigente y por eso conviene hablar de ella.

Consiste en lo siguiente: una editorial parece interesada en tu obra y te ofrece publicarla. Ellos asumen todo el proceso, como si de una editorial convencional se tratase: corrección, maqueta, cubierta, ISBN, distribución (que suele ser mala), promoción, etc. Y lo más delicado: aportan el capital necesario.

A cambio te tratan como a un autor profesional: te regalan 10 ejemplares, te dan el 10% de las ventas, firmas un contrato…

El problema viene cuando en el contrato ves que si en la presentación no se vende un número equis de ejemplares (suelen ser bastantes) el autor está obligado a comprarlos por sus medios. Para rematar la jugada el precio del libro suele ser alto (lo ponen ellos), por encima de lo que es habitual en libros similares.

Por ejemplo: una novela de 144 páginas con PVP de 15 € y obligación de vender al menos 70 ejemplares en la presentación. Es decir: 70 x 15 = 1050 €

Es decir, que si el libro sale bien y se vende, ellos se llevan la parte del león y a ti te dan el 10%, pero si el libro sale mal y no se vende, terminas pagando tú los costes de todo, incluidos los honorarios de tus editores.

Sin comentarios.

 

 

6) El falso concurso

“No has ganado el concurso pero nos ha encantado tu libro y queremos publicarlo”

 

Ves un concurso con buena pinta, de novela o de poesía, y te presentas. Pasado el tiempo te llega una carta en la que te dicen que no has ganado (ay) pero que les ha gustado mucho tu libro y lo quieren publicar (¡bien!). El problema viene cuando ves las condiciones, que suelen terminar con el autor poniendo dinero de alguna forma.
Esto tiene muchas variantes.
Hay algunas en las que te piden dinero por participar bajo premisas peregrinas (como que hay que hacer fotocopias), otras en las que sólo participas si contratas sus servicios de autoedición.
El truco aquí es fácil: si te dicen que quieren editar un libro tuyo, pero tú tienes que pagar algo, sea de la forma que sea, huye.

 

 

7) Fnac, Casa del Libro, El Corte Inglés

“Si autoeditas con nosotros tu libro estará en Fnac, Casa del Libro y El Corte Inglés”

 

Vaya por delante que ninguna de esas librerías tiene la culpa de nada; más bien los culpables son aquellos que usan su nombre en vano.

Esta moto es icónica, es decir, las editoriales de autoedición que la ponen en práctica empiezan por llenar la portada de su web con logos de estas librerías, por todas partes, bien visibles, para que te sientas arropado, igual que si entraras en la Catedral del Éxito Literario.

Luego afirman sin rubor que si publicas con ellos tu libro estará en Fnac, Casa del Libro y El Corte Inglés. Y si les queda algo de dignidad, en medio de esa verborrea, añadirán en algún momento, en voz baja, que en último extremo la decisión de lo que esas librerías venden en sus tiendas no depende de la editorial.

En qué consiste en realidad.

Pues en el mejor de los casos lo que hacen es poner tu libro a la venta en ebook (normalmente en PDF, que es lo más barato y fácil de hacer y lo que los lectores de ebooks menos compran, por cierto) en las webs de esas tiendas, que por otra parte no destacan especialmente por los ebooks que venden (ebooks vende sobre todo Amazon, y un poquito Apple).

Y a veces lo ponen como si fuera una tienda de ebay, es decir, si alguien compra (de milagro) tu libro en la web de la Fnac, te avisan para que le envíes el libro al cliente por tus medios.

¿Estará tu libro en papel en sus tiendas (que es lo que realmente vale)? No.

O igual sí (porque tú lo consigues por tus medios), pero nunca en ningún caso por nada que haya hecho o pueda hacer la editorial de autoedición de turno.

Te dirán que si alguien lo pide, entonces la librería se lo pedirá a ellos, vamos, lo de siempre. Pero como es lo de siempre, repetimos lo de siempre: lo que vale de las librerías es la visibilidad, el que pide tu libro sin que la librería lo tenga expuesto es porque ha sabido de él en otro sitio.

Esas tiendas, que son grandes vendedores, trabajan con distribuidoras y están metidas de lleno en toda la cadena comercial tradicional del libro, es decir que en su mesa no hay sitio para los autores independientes.

Hay excepciones. Por ejemplo algunos centros de El Corte Inglés sí que son receptivos a comercializar libros de autores locales, hacer presentaciones, pero ahí es el autor el que se acerca a hablar con ellos…

La Casa del Libro por su parte suele remitir siempre a la central de compras de Madrid (o sea, que no).

Nosotros conocemos a autores que han colocado sus libros en decenas de centros de El Corte Inglés, hablando directamente con Madrid, pero eran libros hechos por gente conocida que tenían una promoción importante en medios de comunicación nacionales por la red de contactos de su autor. Vamos que El Corte Inglés había visto la venta y por eso estaba encantado de distribuirlo.

 

 

8) La librería fantasma

“Tenemos una librería desde la que puedes vender tu libro con el 100% del royalty para ti”

 

Esta moto está en decadencia pero tuvo su aquel.

Algunas editoriales de autoedición tuvieron o tienen una librería online desde la que venden los libros de sus autores autoeditados. El proceso varía pero suele ser así: si alguien compra tu libro, se lo paga a la editorial, la editorial te avisa, tú se lo mandas al cliente por tus medios, y luego la editorial te abona el importe. Un follón, vamos.

Otra variante eran las tiendas online de proveedores que imprimían bajo demanda (Lulu, Bubok). Aquí ellos cobraban la venta, imprimían el libro y lo enviaban por sus medios, pagando luego al autor su correspondiente royalty establecido a priori. Esta es algo más civilizada pero tiene el mismo problema.

¿Y cuál es?

Pues que son librerías que carecen de clientes.

Una librería no es sólo un sitio que sirve libros, su principal valor es su clientela, es decir, su capacidad para mover libros, exhibirlos, ofrecerlos… Nadie en su sano juicio dice “voy a ver libros de cocina a la tienda de la editorial de autoedición Perico de los Palotes”; más bien dice “voy a ver libros de cocina a la Casa del Libro o a Amazon o a la librería especializada en cocina de la calle tal”. Y, la verdad, para que tu primo de Alicante te compre el libro en la tienda de la editorial porque se lo ha dicho tu tía, pues casi que te lo pida a ti y se lo mandas directamente por correo, ¿no?

Luego hay temas menores, como que tengas que hacer tú el envío (menudo servicio te están dando si ni siquiera sirven el libro) pero el principal es que no aportan nada ni a la promoción ni a la venta porque NO tienen lectores.

Si lo consideras un punto de venta desde el que ofrecer tu libro, como podría ser tu propia web, pues estupendo. Pero en ningún caso pienses en ello como en una librería, por mucho que te digan…

 

 

9) Los miles de emails

“Enviamos reseñas de tu libro a miles de librerías, medios de comunicación, bibliotecas…”

 

Esto es casi mejor pedirles que no lo hagan.

Te lo suelen ofrecer en los packs de promoción de las editoriales de autoedición, y suele ser algo tan espectacular que te deja sin palabras: envían la información de tu libro a miles de librerías, medios de comunicación…

Resulta fácil imaginar que tanto las librerías como los medios de comunicación reciben innumerables emails todos los días con novedades de todo tipo y probablemente (seguro) ni siquiera miren con detenimiento esos emails, sino que se fijen en cosas que les llegan por otros cauces: contactos personales, temas con mucho impacto, escaparates de otras librerías, reseñas en medios de comunicación.

En resumen: ese tipo de envíos se parecen más a spam que a otra cosa, y muchas veces resultan contraproducentes porque provocan hastío y rechazo en los sufridos libreros y redactores que tienen que soportar una horda de emails todos los días.

Otra variante de esto son las listas de correo. Una lista de correo puede ser valiosa pero no precisamente por la cantidad de suscriptores, sino más bien por la calidad. Nos explicamos: a la hora de promocionar un libro, una lista de correo de 2.000 autores que han contratado alguna vez los servicios de una editorial de autoedición vale menos que una de 100 lectores habituales de libros. Y si además esos lectores están identificados por sus géneros favoritos entonces quizá tengas alguna posibilidad de venderles un libro… En la autoedición profesional normalmente se aconseja al autor ir fabricando su propia lista de correo de personas que están interesadas en su trabajo.

Otra de las cosas que tienes que poner en la balanza cuando eliges dónde autoeditar tu libro, y que normalmente se usa como excusa para cobrarte más, como tantas otras motos.

 

 

10) Las redes sociales

“Tenemos miles de seguidores en nuestras redes sociales que te ayudarán a vender tu libro”

 

Otra cortina de humo son las redes sociales, principalmente Facebook y Twitter. “Tenemos muchos seguidores”, te dicen, “y eso ayudará a que vendas tu libro”. Bueno, suena bien, pero lo cierto (y ellos lo saben) es que:

-El perfil de sus seguidores, si es que existen (luego verás a qué nos referimos), es principalmente el de autores interesados en la autoedición, y está por ver que lean y compren libros; la mayoría de los que escriben poesía, por ejemplo, jamás compran un libro de poesía.

-Como probablemente ya sabrás, y si no te lo decimos ahora, Facebook sólo muestra los mensajes a una parte pequeña de los seguidores de una página (10% o menos), salvo que pague publicidad.

-Facebook y Twitter han demostrado ser malísimas vendedoras de libros. Esto lo dice todo el mundo que sabe de esto, y nosotros lo hemos comprobado personalmente. Te gastas 300 € en una campaña pagada para vender un libro de espías, eligiendo un público objetivo de, por ejemplo, seguidores de Tom Clancy, y al final obtienes dos ventas.

-Y lo más importante: ¿sus seguidores son reales o los han comprado y son fakes controlados por una misma persona o empresa que los vende al mejor postor? Sólo tienes que poner en Google “comprar seguidores facebook” y entenderás lo que te estamos diciendo.

Esto explica, por ejemplo, que nazca una nueva editorial de autoedición y a los dos meses tenga 60.000 seguidores (justo un poco más que la que más tiene). Podemos dar fe de lo difícil que es conseguir seguidores en las redes sociales… En nuestra experiencia, una editorial de autoedición suele tener, aproximadamente, un 50% más de seguidores que los libros que haya publicado, así que echa la cuenta…

En resumen, que esto de las redes sociales está bien si no le das demasiada importancia (vamos a sacar cosas sobre tu libro en nuestras redes sociales) pero en ningún caso te lo tienes que tomar como una herramienta promocional.

 

 

11) El método infalible

“Con mi método venderás miles de libros en un mes”

 

Más que con las editoriales de autoedición tiene que ver con los libros orientados a ayudar a los autores independientes, hechos para más inri por autores independientes…

El truco está en poner el título más exagerado: “Cómo vendí un billón de libros”. Y luego sentarse a esperar que alguien muerda el anzuelo.

Suelen ser generalmente libros muy cortos (30 páginas) y muy caros (de cuatro o cinco euros, en formato ebook).

Ponga lo que ponga en el libro (que suelen ser lugares comunes del tipo: ¡¡haz una buena portada!!) en realidad todo lo que exponen se podría resumir en la frase: ¿Quieres vender miles de ebooks? Pues haz lo mismo que yo. Es decir: haz un libro con un título aspiracional, que sea caro (porque ya se sabe que lo barato da sensación de mala calidad), y corto (para no complicarte mucho la vida).

Esta raza de charlatanes ha existido, existe y existirá siempre (son los mismos que dan trucos infalibles para colocar tu web en el número 1 en Google o para hacerte millonario desde tu casa) pero por si acaso te avisamos.

 

 

12) Los famosos

“Esto podría pasarte a ti”

 

Algunas editoriales de autoedición exhiben fotos, videos, etc., en las portadas de sus webs, de famosos que han autoeditado un libro con ellos (una idea muy buena, autoeditar, si eres famoso porque la promoción la tienes prácticamente hecha), saliendo con su libro en la televisión, en la prensa, en la radio…

El mensaje subliminal es “si publicas tú libro con nosotros, tú podrías estar ahí mismo, con tu libro, en ese programa de máxima audiencia o en esa primera página de cultura de un diario nacional.” Pero no, ese libro está teniendo esa promoción porque su autor tiene una red de contactos y una fama que lo permiten. La editorial no tiene nada que ver en todo eso, ni podrá hacer nada por ti en ese sentido.

 

 

13) Los premios, las galas…

“Edita con nosotros y podrás participar en nuestra gala de premios”

 

Un amigo de la editorial solía decir que en todos los premios literarios el auténtico premiado siempre es el que los organiza: se lleva la parte del león de la publicidad, decide quién es bueno y quién no, se postula como árbitro de las tendencias, construye una red de contactos… y todo a cambio de una mísera inversión y encima con el eterno agradecimiento de los premiados.

Y aún así no hay nada de malo en presentarse a uno; quién sabe, aunque la mayoría estén dados, quizá consigas publicidad, prestigio y algo de dinero.

Lo que ya no puede ser es que te cueste dinero… de una u otra forma: en el mundo de la autoedición suelen implicar contratar los servicios para tu libro con el organizador de los premios y aceptar sus tarifas y condiciones sin rechistar.

Otro problema es que los premios en cuestión no tengan en realidad ningún prestigio y sean un evento endogámico, al que sólo acuden autores, y que a los lectores no les sirve de referencia de nada. Un premio Nobel o un premio Cervantes, por ejemplo, siempre aumentan las ventas pero a quién le importa el premio “Perico de los Palotes”.

Si a pesar de todo aún te lo estás planteando, echa un vistazo a los premiados de años anteriores. Si ves que todos son periodistas o autores con miles de seguidores en las redes sociales hazte esta pregunta: ¿les dan el premio porque su libro es el mejor o porque van a darle publicidad a la editorial?

 

 

14) El contrato de edición

“No te preocupes por el contrato de edición que no hay nada raro…”

 

Antes de nada: si vas a editar con una editorial de autoedición NO firmes un contrato de edición.

Puedes firmar un contrato, sí, pero uno en el que queden claras las condiciones del servicio, de la distribución, los plazos, en fin, cualquier cosa relacionada con la parte práctica del asunto, pero nunca un contrato de edición porque NUNCA debes ceder los derechos de tu libro. O al menos no alegremente.

Los escritores ceden los derechos de su libro a cambio de cosas valiosas: que el editor asuma la inversión, que le pague un 10% de las ventas, que le pague un adelanto, que distribuya el libro, que negocie sus derechos internacionalmente, que le lleve a la radio, a la televisión.

Pero si vas a pagar tú el libro, y la editorial apenas va a colgarlo en plataformas de autoedición y a dar noticia de su existencia en un post en Facebook, ¿qué sentido tiene que retenga los derechos de autor?

Pero, ojo, que la cosa no acaba aquí.

Aunque no cedas los derechos, LÉETE el contrato con detenimiento y asegúrate de que no tenga cosas raras.

¿Qué son cosas raras?

Pues derechos de tanteo por ejemplo: imagina que tu libro se vende como rosquillas (a nosotros nos ha pasado con algunos autores) y viene una editorial muy grande y lo quiere comprar para distribuirlo. Hay editoriales de autoedición que se reservan el derecho de igualar la oferta. Menudo desastre sería perder por ejemplo una promoción y distribución internacionales con, digamos, Planeta, a cambio de seguir con tu editorial de autoedición que en el mejor de los casos se va a poner a buscar una distribuidora a toda pastilla para ver si le interesa.

Y lo mismo para la venta de los derechos de la obra en otros formatos (por ejemplo una película). No les cedas, ni por asomo, porcentaje ni derecho de decisión en algo así.

O compromisos temporales (como exclusividades). Cuando das la exclusividad de algo es porque te ofrecen una contrapartida a la altura. Por ejemplo, puedes darle la exclusividad a El Corte Inglés si es que lo va a distribuir en todos los centros de España. Pero ¿a la editorial de autoedición que lo va a mover poco o nada? Ni siquiera Amazon o Apple exigen algo así en sus plataformas.

 

 

15) El prestigio de la editorial de autoedición

“Nuestra editorial abre puertas”

 

Hay algo que tienes que tener claro: si una editorial de autoedición fuera capaz de promocionar y distribuir (vender en definitiva) un libro con garantías NO te estaría cobrando por sus servicios, sino que más bien te estaría pagando por publicar tu libro, igual que hace cualquier editorial convencional como Planeta o Anagrama. Ganaría mucho más dinero.

Así que cuando te digan cosas así, ponte en guardia.

Cosas como: “Gracias al enorme prestigio de nuestra editorial, se te abrirán las puertas de las librerías y los medios de comunicación”.

Que una editorial tenga prestigio entre autores que buscan servicios de autoedición no significa que lo tenga entre lectores, vendedores (libreros, distribuidores) o prescriptores (blogueros, prensa, etc.).
Son mundos bien distintos.

También conviene que te pongas en guardia cuando una editorial de autoedición te ametralle con todo tipo de mensajes de autobombo, destinados en realidad a distraerte de lo principal: sus servicios, sus precios.

Si realmente ofreciera cosas valiosas se concentraría en explicártelas, en vez de en hablar tanto de sí misma, convirtiendo el más mínimo acontecimiento en una medalla autoimpuesta.

 

 

16) Las ferias del libro

“¿Quieres firmar en la Feria del Libro de Madrid?”

 

Es lógico que te haga ilusión firmar en la Feria del Libro de Madrid o en la de Barcelona. Son acontecimientos extraordinarios, llenos de energía y actividad, que suben la moral de cualquier autor.

Pero seamos serios: si no eres conocido, lo normal es que no firmes apenas libros, y te pases la tarde saludando a los amigos y parientes que han venido a apoyarte.

Muchas editoriales de autoedición lo tienen como reclamo y no está mal que lo hagas, si te apetece, pero ponlo en su sitio: una fruslería que apenas te proporcionará promoción o ventas.

Y sobre todo que no condicione tu decisión: puedes acceder a cualquier feria del libro a través de la caseta de una librería con la que hayas negociado su venta. Normalmente las librerías tienen poco movimiento de autores (todos están en las casetas de sus editoriales) y son receptivas a las firmas de autores con libros a la venta en su establecimiento: a fin de cuentas atraen gente y algo siempre se termina vendiendo.

 

 

17) La selección

“No lo publicamos todo”

 

Esta moto está en decadencia pero todavía existe y tiene su aquel.

Para animarte a que contrates con ellos, la editorial de autoedición asegura que no publica todo lo que le llega, sino sólo aquello que tiene calidad suficiente.

Esta curiosa afirmación es en realidad un oxímoron y su equivalente es, por ejemplo, un fotógrafo de niños de comunión que sólo hiciera fotos a los niños guapos. El fotógrafo cobra por hacer las fotos, y le da igual que el niño sea guapo o feo. Pues la editorial de autoedición, tres cuartos de lo mismo: ellos cobran por publicar tu libro, sin comprometer capital ni recursos, así que les da igual que el libro sea bueno o malo.

De hecho a casi todas las editoriales convencionales también les da igual que un libro sea bueno o malo, lo que les importa es que se venda; pero eso es otra historia.

 

 

18) La reimpresión

“…”

 

Esto más que una moto suele ser un silencio clamoroso, por eso los puntos suspensivos. ¿Qué pasa si se agotan los ejemplares y necesitas reimprimir más?

Por fin algo práctico y totalmente factible: he hecho 100 ejemplares de mi libro de poemas porque no quería invertir demasiado, pero resulta que he vendido ya todos y necesito más porque me lo siguen pidiendo.

Normalmente cuando caes en la cuenta de esto ya tienes el libro editado con alguna editorial de autoedición. Llamas, preguntas y… te llevas una buena sorpresa: los precios de reimpresión son altísimos.

Cuando les dices si te pueden dar los PDF de imprenta para buscar una imprenta por tus medios te dicen que no, así que o pagas otra vez la maqueta en otro sitio o tragas con sus tarifas.

Vamos, un negocio paralelo en toda regla del que nadie te habla hasta que es demasiado tarde. Y pasa mucho más de lo que te imaginas: a nosotros nos llaman todas las semanas varios autores con ese problema.

 

 

19) ISBN editorial

“Los libreros rechazan los libros que llevan ISBN de autor-editor”

 

Esto es directamente falso.

En el ISBN hay dos categorías distintas en función del emisor del ISBN: editorial o autor-editor. La primera es para editoriales dadas de alta en la Agencia del ISBN y la segunda es para particulares o empresas que tramitan uno o varios ISBN de forma puntual.

El precio de los ISBN varía en mucho en función de cuántos compres (están entre 2,6 € la unidad, 10.000 ISBN, y 45 € la unidad, un ISBN).

A simple vista, es imposible distinguir un ISBN de editorial de uno de autor-editor. Tendrías que entrar en la base de datos y consultar su ficha para comprobarlo.

Y desde luego un librero no va a querer vender un libro de poemas de mil páginas de un autor desconocido, por mucho que lo edite Planeta, pero estará muy interesada en las memorias de Iñaki Gabilondo aunque se las haya autoeditado con un ISBN de autor-editor, o en un libro que cuenta escándalos de la política local de una ciudad, lo haya escrito quien lo haya escrito.

Vamos, lo de siempre: el librero lo que quiere es vender libros.

No hace falta decir que las editoriales de autoedición están muy interesadas en fomentar estos bulos porque los ISBN editoriales los emiten ellas, y sus clientes por mucho que quieran no tienen acceso, de forma independiente, a otra cosa que a un ISBN de autor-editor.

Otros tres temas relacionados con esto que no se suelen tener en cuenta son:

Dilve. pagando un poco más (35 €), puedes enriquecer los metadatos de tu libro (portada, reseñas, sinopsis) para que cuando la información de tu libro se difunda automáticamente (las librerías suelen tener sus bases de datos linkadas al ISBN y se actualizan automáticamente) toda esa información esté presente en la ficha. Si no haces eso, en la ficha aparecerá poco más que el título, el autor y el precio. Esto puede tener su valor en ciertos casos, y suele estar fuera del alcance de las editoriales de autoedición, que normalmente no forman parte de esa plataforma.

El contacto. cuando alguien busque tu libro en las bases de datos del ISBN (porque quiere comprar un ejemplar, porque quiere contactar con su autor, etc.) su referencia en el caso de un ISBN editorial será la editorial. Es decir que si te has peleado con ellos o simplemente son negligentes, nunca te llegará el mensaje: dependerás totalmente de ellos.

Colgar tu libro en las plataformas. Si tienes un ISBN editorial y quieres colgar tu libro por tus medios en impresión bajo demanda en Amazon, probablemente no puedas hacerlo, ya que la plataforma entenderá que estás puenteando a la editorial. Necesitarás tramitar otro ISBN.

Nosotros siempre aconsejamos a los autores que quieren controlar directamente el proceso que tramiten un ISBN de autor-editor, aunque somos conscientes de que muchos prefieren publicar bajo el paraguas de una editorial, por razones variadas… Si lo haces, estupendo, pero con conocimiento de causa.

 

 

20) Las baratijas

“Te regalamos expositores, audiolibros, material para la prensa, booktrailer, marcapáginas…”

 

Las editoriales de autoedición suelen tener un arsenal de regalos para convencerte de que edites el libro con ellos. Los regalos están bien, sobra decirlo, pero volvemos a repetir aquello de “nada es tan caro como lo que es gratis”. Veamos uno por uno los más habituales:

Marcapáginas: los marcapáginas son un bonito detalle que suele gustar al lector, cuando se lo das junto al libro y que, por separado, puede convertirse en una herramienta promocional interesante (la gente suele coger los marcapáginas que le ofrecen gratis en los mostradores de las librerías). Las imprentas los ofrecen gratis o por muy poco dinero.

– Los expositores: a priori suena bien porque permite que tu libro destaque frente al resto en la librería. El problema es que si todos los autores tienen uno, deja de ser algo que destaca y se convierte en un auténtico quebradero de cabeza para la librería, que no tiene sitio para tantos. También conviene valorar su coste. Tal vez te interese hacerlo por tu cuenta (en Google puedes encontrar empresas que se dedican a eso en exclusiva con precios muy competitivos), ya que normalmente las editoriales te los regalan a cambio de hacer un gasto mayor en la edición del libro. Echa cuentas.

– Audiolibros: otro regalo habitual suele ser la locución de una parte pequeña de tu libro (las 15 primeras páginas por ejemplo). Esto puede sonar muy bonito pero en realidad sirve para bien poco. Primero porque escuchar y leer son cosas bien distintas, que tienen públicos distintos. Y segundo porque en España el audiolibro es un formato que nunca ha terminado de funcionar bien.

– Booktrailer: el booktrailer que sueles conseguir gratis en una editorial de autoedición tiene dos problemas. Por un lado suele tener una factura muy simple (por no decir cutre) que hace que resulte totalmente inofensivo: sólo te va a servir para enseñárselo a tus amigos y familiares pero nunca para que un extraño se interese en tu libro. El otro problema, el principal, es que el booktrailer necesita su propia promoción. Hay cientos, miles de booktrailers en Youtube, en Vimeo…, y si quieres que el tuyo llame la atención necesitarás que sea muy bueno y que se convierta en viral a base de moverlo por las redes sociales y tener suerte. ¿Y si todo ese tiempo que vas a emplear promocionando el booktrailer, que a su vez sirve para promocionar el libro, lo emplearas en promocionar el libro directamente?

– Material para la prensa: esto empezó siendo un dossier de prensa, pero por la propia inflación de estas cosas ha acabado por ser una entrevista televisiva grabada en un plató con un periodista profesional (suponemos que el próximo paso será hacer un documental). Aquí volvemos a lo de antes: cómo vas a conseguir que la entrevista tenga difusión. Empezar la casa por el tejado acabará por provocar que se caiga sobre tu cabeza: lo primero es captar la atención, crear la marca, que la gente sepa de la existencia de tu libro. Las entrevistas vendrán después, si acaso, y las harán gratis los propios periodistas de los medios de comunicación interesados. Que te hagan una entrevista en el plató de una editorial de autoedición puede ser muy reconfortante para tu ego, pero absolutamente inofensivo en términos de promoción. Tenlo en cuenta cuando extiendas el cheque para pagarla.

 

 

21) Amazon

“En KDP cualquiera puede ser un bestseller”

 

Que quede claro: Amazon ha sido una de las empresas que más ha hecho por la autoedición, aprovechando las nuevas tecnologías (impresión bajo demanda, venta online, ebook) para crear una plataforma capaz, en potencia, de vender millones de ejemplares en papel y/o ebook del libro de cualquiera en casi cualquier parte del mundo.

Eso es una verdad como un templo.

Pero otra verdad de Perogrullo es que cuanto más fácil resulta el acceso, más gente aprovecha la oportunidad y, hoy por hoy, en Amazon compiten ferozmente cientos de miles de autores como tú por un gramo de atención de una masa lectora que es la misma de siempre (e incluso menos) y que observa fascinada el despliegue de medios: regalos, sorteos, amor a raudales… Nunca el lector estuvo tan cotizado como ahora.

Otra verdad: Amazon es distinta a las demás. Principalmente por tres razones:

– Tiene una tienda con lectores (muchos).

– Tiene un sistema eficaz de gestión de las ventas y pagos. Esto no es baladí, te sorprenderían los problemas que puedes llegar a tener en las plataformas de autoedición de librerías con marcas reconocidas.

– Tiene el sistema más meritocrático de todos: si tienes relevancia, si vendes y generas opiniones, tu libro ocupará espacios promocionales preeminentes. Otras librerías venden sus portadas y espacios, o los dejan al albur de las campañas de marketing de las grandes editoriales, pero Amazon no. Si vendes, te ayudará, porque lo que quiere es vender. Le da igual que los libros sean de Planeta o de Pepe Pérez (incluido el ISBN). Nosotros lo hemos visto con nuestros propios ojos, con autores de UNO editorial.

La gran mayoría de los autores independientes en Amazon venden nada o casi nada (más del 90% no llegan a los 100 € anuales). Al final es fácil deducir que el que está haciendo un negocio redondo es Amazon porque aunque cada autor sólo venda un ebook, si tienen 300.000 autores distintos, al final están vendiendo 300.000 libros, ¿no? Es lo que se llama La Larga Cola (muchos que venden muy poco, en vez de pocos que venden mucho).

Por supuesto la ilusión se alimenta mostrando a los que han conseguido convertirse en superventas. Pero lo cierto es que la mayoría de esos bestsellers indies vienen de los primeros momentos de la plataforma (cuando la competencia era mucho menor) y de aprovechar el vacío que dejaron las grandes editoriales al ignorar el formato ebook (no teniendo sus obras disponibles, o poniéndolas a la venta más tarde que la edición en papel, o a un precio demasiado elevado). Ahora lo que pasa es que hay tanta oferta que es muy difícil alcanzar un nivel de ventas aceptable y, sobre todo, mantenerlo.

En definitiva: Amazon está muy bien, y es realmente el estandarte de esta nueva época de la autoedición (nosotros colgamos libros en Amazon todas las semanas) pero es un canal con una competencia altísima, y conviene que lo pongas exactamente en su sitio: sólo te ayudará en la medida en que seas capaz de encender la llama de la promoción de tu libro. Y a eso, como siempre, no va a ayudarte nadie más que tú mismo. Al menos al principio.

 

 

22) Las liquidaciones

“Te pagamos el royalty de las ventas de tu libro”

 

Otro silencio incómodo, como el de las reimpresiones, tiene que ver con la liquidación cuando pones tu libro en manos de terceros para que lo vendan en las distintas plataformas.

¿Cuándo la hacen? ¿Cómo acreditan las ventas? ¿Cuánto pagan exactamente y por qué? ¿Cómo pagan? ¿Necesitas ser autónomo para cobrar?

Vamos por partes.

Ofrecer muchos sitios para distribuir tu libro está muy bien pero como decía aquel anuncio: la potencia sin control no sirve de nada. Es fundamental que la tienda sea capaz de dar una información clara de las ventas, precios y royalty.

Si haces la distribución de tu libro a través de una editorial de autoedición tienes que exigir que sean capaces de acreditar los informes de ventas que te faciliten.

Asimismo, si te retienen un porcentaje del royalty, tienes que tener muy claro cuánto te están reteniendo y por qué. Amazon por ejemplo en su servicio de impresión bajo demanda no paga un fijo, todo depende del coste de fabricación y del PVP, así que si la editorial de autoedición te está pagando un fijo es porque está reteniendo una parte. No pasa nada, pueden plantearlo en concepto de comisión por los servicios, pero tienes que saber cuánto para poder valorar lo que estás haciendo (tal vez te interese distribuirlo por tu cuenta).

Por último es importante que tengas muy claro que ese pago que estás recibiendo tiene consecuencias fiscales. No es el fin del mundo pero tendrás que tenerlo previsto. Sea como sea tendrás que emitir una factura para poder cobrarlo. Si ha habido cesión de derechos esa factura tendrá que contemplar IRPF; si no, si están vendiendo tu libro en tu nombre pero no hay cesión de derechos, deberá contemplar IVA (4% en libro en papel, 21% en libro en ebook; en España). En función de tu situación fiscal tendrás que darte de alta de autónomo, o podrás declararlo como rendimiento profesional, o facturarlo a través de una empresa… pero algo tendrás que hacer.

Hemos oído el caso de alguna editorial de autoedición que pagaba directamente a sus autores sin factura porque según ellos “eran cantidades muy pequeñas” y han acabado teniendo una inspección de Hacienda que ha traído problemas a todos: editorial y autores.

Nosotros siempre recomendamos a los autores distribuir ellos directamente sus libros en las plataformas de autoedición que les interese (especialmente el ebook, que es el que permite más maniobrabilidad): así controlan directamente las ventas y los pagos, cobran el 100% del royalty, y pueden tener un feedback más directo y fiable de los efectos de las distintas promociones que estén realizando.

 

 

23) La disponibilidad

“Tu libro disponible en todas las librerías de España… Y del mundo”

 

La prima pequeña de la Distribución es la Disponibilidad. Cuando la primera falla, se apela siempre a la segunda.

Muchas editoriales de autoedición lo primero que hacen es hablarte de distribución, pero en cuanto les preguntas un par de cosas y comprendes que tu libro NO estará en las estanterías de las librerías, tal y como habías pensado, sacan la carta de la Disponibilidad.

La cosa es algo así: “tu libro estará en nuestro catálogo, disponible en todas las librerías, por si lo quieren pedir; pero, ojo, que lo pidan dependerá de ellos, nosotros no podemos imponerlo”.

“Bien. No es la panacea pero por lo menos es positivo que mi libro esté disponible”, piensas.

El problema es que cualquier libro que tenga ISBN (editorial o de autor-editor) está “disponible”, ya que cuando un cliente pregunte por él, el librero lo encontrará en la base de datos del ISBN, y podrá rastrear al proveedor si realmente está interesado.

Lo normal, de todas formas, es que los libros vendan nada o prácticamente nada fuera de su ámbito de influencia, es decir, que un autor de Albacete es raro que tenga un pedido de una librería de La Coruña, salvo que haga promoción allí o tenga un primo residente en la ciudad en cuestión. Sólo venderás donde promociones.

Si por la naturaleza de tu libro piensas que vas a recibir pedidos de toda España de forma continuada y masiva tienes que pensar en otras fórmulas: contactar con una distribuidora que los sirva, montar tú mismo una pequeña distribuidora que atienda esos pedidos… Aquí tendrás que valorar, como en todo en la vida, los servicios que te ofrecen y los costes que te suponen. Y tomar una decisión. Nosotros trabajamos con algunos autores que tienen verdaderas estructuras capaces de servir un libro en cualquier punto de España de forma eficaz, rápida y barata.

Pero la disponibilidad, per se, no vale nada. Bueno sí, un ISBN.

 

 

24) El agente literario

“Nuestro agente literario te organiza presentaciones…”

 

Montar una presentación es muy fácil, simplemente hay que buscar un sitio adecuado (que habitualmente haga presentaciones, a poder ser gratis), con el tamaño justo (no te interesa que sobre ni falte sitio), y llamar para pedir un día. Puede ser una librería que tenga sitio, y que estará encantada porque le garantizarás ventas y le llevarás gente, una biblioteca pública, una institución cultural, un bar… Luego conviene que plantees una pequeña campaña de promoción para que se sepa de la existencia del evento (prensa local o de barrio, carteles, redes sociales).

Últimamente algunas editoriales de autoedición se han inventado la figura del “agente literario” (en realidad un agente literario es algo bien distinto) que se supone que te organiza presentaciones haciendo esos trámites en tu nombre.

Sin duda es cómodo que alguien haga ese trabajo por ti, pero lo verdaderamente difícil de una presentación no es organizarla, sino conseguir que acuda gente. Una vez más se pone el acento en lo más accesible y se obvia lo principal: llenar la sala.

O peor, se usan artimañas de dudosa moralidad.

Los autores independientes normalmente lo tienen fácil cuando juegan en casa: a su presentación van familiares y amigos; pero muy difícil cuando juegan fuera, por ejemplo cuando van a la ciudad de al lado.

Aquí, como siempre, tendrás que poner tu ingenio a trabajar. Muchos escritores organizan actividades alrededor de su libro que les ayudan a atraer gente: cuentacuentos en el caso de los libros para niños, visitas guiadas en el caso de las novelas históricas, conferencias en el caso de libros de autoayuda, talleres en los libros prácticos (de cocina, por ejemplo)…

 

 

25) La proyección internacional

“Negociamos los derechos de tu libro en el extranjero”

 

Esta es reciente y responde a la terrible y loca espiral de servicios en la que está envuelta la autoedición y sus proveedores: cada vez hay más editoriales ofreciendo servicios y como no quieren competir en precio se “inventan” nuevos y delirantes servicios para sus autores.

Aquí, como en todo, basta con aplicar un poco de sentido común. Las editoriales extranjeras que compran derechos de libros españoles lo hacen porque entienden que puede ser un negocio editar en su mercado y en su idioma un libro que ha tenido cierta venta en su país de origen.

Si ese es tu caso, si tu libro ha demostrado su capacidad de vender ejemplares, tendrás las puertas abiertas para contactar con otras editoriales que quieran negociar tus derechos. En muchos casos serán ellas incluso las que te busquen a ti antes de que muevas un dedo. También existen traductores freelance que detectan ediciones independientes con venta en Amazon y les proponen traducirlas y venderlas en su mercado a cambio de un porcentaje.

Si tu libro sólo se lo han comprado tus primos y tus amigos, nadie querrá sus derechos de edición por mucho que tengas una editorial de autoedición (o de las otras) de tu parte en la feria de Londres o en la de Ciudad de México.

Y sobre todo, cuando te ofrezcan algo así revisa el contrato y busca asesoramiento profesional, no vaya a ser que estés cediendo derechos y porcentajes de los que luego te arrepientas amargamente.

 

 

 

Y entonces, qué hago

– Define tu proyecto: eso te ayudará a saber lo que necesitas (y lo que no).
No tiene nada que ver la publicación por placer de un libro de poemas con una edición profesional de un libro de texto para vender en colegios, por ejemplo. 

– Contrata los servicios profesionales que necesites: maqueta, corrección, cubierta, ebook, etc.
Un mal acabado del libro puede echar al traste todo tu trabajo.

– Mantén un sano escepticismo con todo lo relacionado con la promoción.
La verdadera promoción no tiene precio.

– No confundas distribución con disponibilidad.
La distribución ayuda a vender porque tu libro se muestra (en las estanterías, en los espacios promocionales de la web); la disponibilidad simplemente se lo sirve al lector que ya lo ha visto en otro sitio. La distribución está en manos de las grandes editoriales. La disponibilidad está al alcance de cualquiera.
Si contratas servicios relacionados con la disponibilidad: vigila los porcentajes y vigila la gestión de las ventas (si es mala, vivirás un infierno).

– Si autoeditas, no cedas los derechos de tu libro.
Ni firmes exclusividades, ni derechos de tanteo, ni nada.

– Ten claro que vender es muy difícil.
Y que ciertas puertas sólo se abrirán si vendes.

 

Y qué podéis hacer vosotros por mí

– Podemos asesorarte en tu proyecto, sobre los servicios lo que necesitas, posibilidades, etc.
Puedes empezar por aquí.
O puedes llamarnos o escribirnos.

– Podemos darte servicios de imprenta, maqueta, cubierta, corrección, ISBN editorial o de autor-editor, depósito legal, código de barras, ebook (mobi y epub). En nuestros Packs Publicar o sueltos.

– Podemos colgar tu libro en Amazon en papel y en ebook.

 

 

Por qué elegirnos

 

Más información en nuestra Guía de Autoedición

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