No es este el primer compendio de palabras castellanas en desuso. Ni siquiera el más amplio o ambicioso. Sin embargo, es un volumen singular: destaca en él la humanidad por encima del afán filológico. Cada palabra remite a un objeto, una acción, una costumbre o un calificativo que evoca una imagen certera en el cerebro y en la memoria de los que hemos convivido con aquella Castilla rural de la que apenas quedan vestigios físicos.
Nuestras palabras interpela a los que vivimos esa transición del pueblo a la ciudad, a los que se nos dibuja una sonrisa de reconocimiento si escuchamos al azar un «vaya pendón que estás hecho» o «menudo estaribel tienes montado aquí».
Lejos de ser un diccionario al uso, en las palabras ha quedado impregnado el paisaje del Cerrato y Torquemada; una crónica, un nuevo pasaje de la vida cotidiana que nos devuelve a Florencio Bustos, tablajero, a Saturnina Cepeda, telefonista, a Carmen Sardón, cacharrera…, a albarderos, guardesas, boteros y herreros con nombre propio: a algunos los reconocerás, lector, lectora, a otros los imaginarás. Y con este viaje silencioso que es la lectura, volverán, contigo, a existir.
Adaptado del prólogo de Azucena Gozalo
Luis Ángel Rioseras Alonso (Torquemada, Palencia, 1955) es maestro y licenciado en Psicología. Inspector de Educación del Gobierno de Cantabria. Ha publicado Tiempo de bielda. UNO, 2021 (tercera edición).
