En Lola. Diario de un confinamiento encontrarás las ilustraciones que a lo largo de 90 días creé junto a mi perrita Lola, una bulldog inglés.
Sus ilustraciones amenizaron el confinamiento en el que nos vimos inmersos durante tres largos y monótonos meses.
Al cumplirse los 90 días, Lola nos dejó de la misma forma en la que había llegado a nuestras vidas, tranquila y silenciosamente. Su último regalo fue transformar esta historia en un acompañamiento; Lola llegó y se fue dándonos todo a nosotros, su familia. Y se marchó muy acompañada, como nunca lo había estado, conviviendo día y noche con nosotros, recibió caricias y atenciones, como un miembro más de la casa.
Más tarde, mi amiga Paola puso palabras a esta historia de trazos y de color. Os invito a sumergiros en la ternura de Lola, a la que estoy tan agradecida por hacerme testigo de su último viaje.
(La autora)
