Se narra la experiencia «extraordinaria» de varias personas que fueron testigos de acontecimientos nada normales: sucesos no casuales, sino causales, en una comarca determinada. En lugares del Alto Henares (como Alarilla, Jirueque-Jadraque, Matillas, Mandayona, Baides, Sigüenza y, además, nuestro caso en Madrid) han sido protagonistas de la fenomenología UAP durante años, y quizá aún lo sigan siendo.
¿Existen aún numerosos testigos que, debido al escarnio, la mofa, la estigmatización o el miedo, no se atreven a contar sucesos de los que han sido protagonistas? Tal vez. ¿Pueden ser creíbles las experiencias aquí narradas? Uno de cada diez testigos se atreve, al menos, a contarlo. Cada lector ha de extraer sus propias conclusiones.
Las autoridades encargadas de su estudio, tanto nacionales como internacionales, civiles y militares, científicas y religiosas, han demostrado recientemente un inusitado interés por resolverlo, algunos poniendo zancadillas y desinformando para desacreditar la fenomenología de la que, hasta el día de hoy, nadie conoce su procedencia, humana o no. De las decenas de miles de casos, el 95 % se ha resuelto como causado por eventos físicos naturales (supuestamente, pues también ha habido manipulación en los informes), pero el 5 % restante sigue siendo una incógnita: casos resueltos como de causa desconocida o clasificados como secreto.
Ante este panorama de notoria trascendencia social, cada vez más naciones y sus respectivas inteligencias continúan en una incesante y apasionante disputa jurídica, militar y científica.
El ordenamiento jurídico vigente en cualquier Estado es inoperante, no existe, frente a sus secretos clasificados o confidenciales. Si son secretos, es porque tienen algo que ocultar. ¿Qué ocultan? ¿Verse sobrepasados por una tecnología muy superior? Y, sobre todo, ¿a quién pertenece esa tecnología?
Las conclusiones de todo lo analizado podrán posicionar a los lectores de dos formas: escépticos o entusiastas.
Pedro Alonso Domínguez nació en Bielefeld (Alemania) en 1962.
Estuvo en el Ejército, arma de Ingenieros, en la 23.ª Promoción de Zapadores Ferroviarios, de 1981 a 1984, en la especialidad de Vía, en Madrid, con posterior destino como personal civil en Barcelona hasta 1990.
De 1990 a 2007 estuvo en Jadraque y Sigüenza como capataz de vía.
Durante ese tiempo recibió información del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, cuando internet aún no existía y se enviaba por correo postal. Eso hizo posible la publicación de algunos artículos de prensa en el periódico Nueva Alcarria, relacionados con la temática aeroespacial.
Junto con el astrónomo Javier Bussons participó en la I Jornada de Astronomía de Sigüenza, donde se explicó el descubrimiento, por parte de Pedro Alonso, de la anomalía existente en el límite de Roche del planeta Neptuno, lo que presuponía la existencia de satélites aún no descubiertos que estiraban hacia afuera dicho límite. De este evento fueron informados el JPL y la revista Tribuna de Astronomía. El JPL publicó, un año más tarde, el descubrimiento de cinco nuevas lunas neptunianas en las proximidades del límite de Roche de Neptuno, lo que venía a confirmar la anomalía detectada y a crear una excepción a la regla.
Estudió Derecho en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), en Madrid y Barcelona, licenciándose como alumno emérito. Está colegiado como abogado en el Ilustre Colegio de la Abogacía de Barcelona, en las especialidades de Derecho de Familia y Derecho Laboral.
Regresó a Barcelona en 2007, donde ejerce como ferroviario y abogado hasta el momento presente, sin dejar de investigar en Astronomía. Es suscriptor de la NASA, la ESA (Agencia Espacial Europea), el HST (Hubble Space Telescope) y el WST (Webb Space Telescope), y forma parte actualmente del equipo Zooniverse, dedicado a la identificación y clasificación de los millones de galaxias que la nave Euclides, de la ESA, está fotografiando.
Escudriña los cielos nocturnos con un telescopio Schmidt-Cassegrain de 204 mm Ø cuando le queda tiempo.
Investigó la fenomenología UAP en el entorno de Jadraque y Sigüenza entre 1991 y 2000.
