Este texto intenta reconstruir la historia vital de Gustav Siebert, un joven que, a principios del siglo XX, se trasladó a Vigo para trabajar como oficial del Cable Alemán en dicha ciudad. Allí constituyó una familia con Mercedes Silveira una señorita local, hecho que debió influir en el futuro devenir de su existencia, con posteriores mudanzas a Madrid, Barcelona, Colonia y Berlín. A finales de 1923, Mercedes acompañada de sus cuatro hijos, con edades comprendidas entre los 9 y 14 años, regresaron a Vigo e inevitablemente los lazos familiares se resintieron. Años más tarde, una de sus hijas, Clara, comienza una prolongada relación epistolar con su padre, que se extiende hasta el fallecimiento de Gustav en 1954 en la ciudad de Strausberg, al este de Berlín. Este libro se sustenta en gran medida en esta correspondencia, cuya lectura despertó mi interés por un abuelo al que nunca llegue a conocer personalmente, pero del que he podido forjarme una imagen de su personalidad.
Vicente Fuster Siebert.
