Educar genera conciencia; domesticar, obediencia. Esta afirmación será demostrada en el desarrollo del libro, así como las diferencias fundamentales y fundamentadas entre educar y domesticar. No se trata de pedagogía, sino de profundizar en la existencia humana y así clarificar qué es lo humano y ver cómo este valor cotiza en el mercado.
¿Por qué lo humano es sistemáticamente maltratado a diario? Si subiera a una nave espacial y viera a los humanos corretear por el mundo como en el patio de un colegio, advertiría que ese patio del cole de la comunidad internacional promueve guerras, genocidios y miserias, en un vergonzante bullying. ¿Será consecuencia de la «buena educación» recibida por las elites? ¿Será que la educación deshumaniza? ¿Será que usan los mismos métodos para educar que para domesticar, y estas son sus consecuencias?
Para llegar al fondo de estas cuestiones hay que dar un rodeo y colocar balizas en la niebla para no perdernos con los reflejos adquiridos en nuestra educación. Entonces, podremos vernos como seres humanos sin cosificarnos ni animalizarnos, y desde ahí diferenciar los conceptos de formación, educación y domesticación.


Germán Moro Mateos (Salamanca, España, 1959) fue buen estudiante hasta que dejó de serlo, desmotivado por los serios estudios que ni servían para aprender a vivir ni para desarrollarse como ser humano. ¿Para qué sirve la educación? es la pregunta que le ha acompañado desde los siete años.
