Combustible para cohetes

Esto son un montón de cartas para ti que hemos ido escribiendo, poco a poco, en estos últimos veinte años. En ellas te contamos cómo funciona realmente esto de publicar y de autoeditar, pero también hablamos de otras cosas, no creas...

Tu libro en Fnac, Casa del Libro, El Corte Inglés… y otros grandes éxitos

Ay, la distribución. 

Es la pregunta del millón de dólares en todos los emails, en todas las llamadas, en todos los comentarios.

¿Te acuerdas cuando te decía que nos gustaba explicar las cosas difíciles?

Porque lo que tú tienes en la cabeza es tu libro en la mesa de las librerías.

En Huesca, en Madrid, en Alicante.

En la FNAC, en la Casa del Libro, en El Corte Inglés. 

Y otros grandes éxitos.

Pero luego está la historia de mi amigo.

Tengo un amigo que montó una marca de cervezas artesanas.

Igual tú también tienes a alguien cerca que hizo lo mismo, porque hubo una especie de moda con eso cuando empezó la crisis. (No preguntes cuál de ellas, que me deprimo.)

En fin, crisis aparte, mi amigo consiguió una receta muy rica, con una etiqueta molona y un nombre irresistible.

Pero no le fue bien.

Le había pasado lo mismo que a ti: había visto su producto en las estanterías de las ciudades de España, en El Corte Inglés, en Carrefour, en Mercadona… Lo había visto en su cabeza, claro.

Porque la distribución es como la economía, trata sobre la escasez.

La oferta es inmensa: hay muchos proveedores de cualquier producto que se te ocurra buscando distribución.

Pero los distribuidores y vendedores no tienen sitio para todos en sus almacenes, estanterías, camiones…

Y esto vale para la cerveza de mi amigo, para el jabón industrial de una señora con una fábrica en Zamora, para las camisetas de unos diseñadores de Albacete…

Para tu libro.

El caso es que mi amigo consiguió llegar a El Corte Inglés.

Me contó que tienen una oficina entera que parece la sala de visitas de una cárcel, con un montón de ventanillas y de gente con su producto, esperando.

Gente nerviosa pero llena de esperanza.

En fin, mucha energía desparramada.

Y allí estaba él, con su cerveza artesana debajo del brazo.

Y lo logró, le dijeron que OK, que venderían su cerveza.

Pero eso tampoco le fue bien.

Porque una cosa es que te digan que sí, y otra lo que luego pasa en las tiendas.

Y en las tiendas pasa la rotación.

 O dicho en cristiano: la velocidad a la que se vende tu producto.

Si tarda demasiado en venderse, se desecha porque baja la productividad del espacio que ocupa en la tienda y se prueba con otro.

Hay muchos esperando.

Y los grandes vendedores tienen estadísticas y medias por zonas y tipo de producto. 

Son feroces.

Te ponen en tu sitio rápidamente.

Mi amigo se lo tomó mal al principio pero luego descubrió que en realidad le habían hecho un favor: le habían regalado un máster en comercialización.

Se dio cuenta de que solo vendería si promocionaba.

Y de que solo tenía estructura y recursos para promocionar localmente.

Gracias a la promoción los vendedores y distribuidores locales mostraban más interés porque conocían el producto. 

Y también los clientes.

Se vendía más.

¿Se convirtió mi amigo, pasito a pasito, en un magnate de la cerveza artesana? 

No, pero esa no es la moraleja.

La moraleja es que empezó la casa por el tejado.

¿Puede llegar un libro autoeditado a la Fnac, la Casa del Libro y El Corte Inglés?

 Sí, pero casaporeltejado.

¿Puede tener un libro autoeditado una distribución convencional, física, en los miles de librerías que hay en España? 

Sí, pero casaporeltejado.

¿Y qué ocurre cuando empiezas una casa por el tejado?

Exacto: se te cae encima.

Nosotros podemos ayudarte a construir una casa con buenos cimientos (corrección, maqueta, cubierta, ebook, ISBN), paredes sólidas (imprenta) y ventanas a prueba de lobos feroces (distribución). Solo tienes que seguir la flecha.

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