Esto son un montón de cartas para ti que hemos ido escribiendo, poco a poco, en estos últimos veinte años. En ellas te contamos cómo funciona realmente esto de publicar y de autoeditar, pero también hablamos de otras cosas, no creas...
A veces me meto en líos:
Imagino instalaciones en casa que están por encima de mis posibilidades.
Y luego, en la tienda de electrónica, inevitablemente, me regañan.
No sé cómo se llama el dependiente pero nos conocemos ya de años.
La nuestra es una relación difícil: él no es muy simpático y yo voy siempre con problemas. Y con mucha ignorancia.
Él es una especie de señor Miyagi.
Y yo un secundario cretino que aparece por su tienda de bonsáis.
Nuestra primera vez (dramatizada) fue más o menos así.
Hola, necesito un cable de Apple a Euroconector y un cable de Euroconector a RGB.
No, no, no… no cables, dime qué quieres hacer.
Quiero conectar el iPod video a la tele, pero es RGB.
Hai… Mal se verá en tu televisión… Muy mal… pero tengo cables necesitas.
Desde entonces ese ha sido el patrón.
Yo le pido un imposible, un disparate, una locura.
Él me echa una bronca y me lo desaconseja con vehemencia.
Yo le escucho con la cabeza baja.
Él me vende los cables apropiados.
Y luego la cosa no era para tanto.
Porque por ejemplo aquella instalación del iPod video nos solucionó la papeleta en casa durante años.
Mi trabajo se parece mucho al suyo.
Me llaman o escriben autores y autoras todos los días y me cuentan sus proyectos.
A veces tienen ideas locas, disparatadas, imposibles. (Es normal: son los efectos secundarios del combustible para cohetes que han necesitado para escribir su libro.)
Yo les escucho atentamente.
Y luego siempre les hago la misma pregunta:
Qué es lo que quieres conseguir con tu libro.
Y a partir de ahí les hablo de los cables que necesitan, de los que no necesitan, y de lo que les va a costar en nuestra editorial.
También hay veces en que me toca rebajar las expectativas de mis clientes.
Por ejemplo, con gente que busca una distribución profesional a gran escala pero tiene una portada y una maqueta totalmente amateurs.
Con gente que piensa que su libro se va a vender como churros solo porque sea bueno, sin hacer promoción.
Etcétera.
Mi señor Miyagi, que es muy bruto, les diría: Si haces así, no vas a vender ni un libro.
Y se quedaría tan ancho.
Mi método es más suave.
Y normalmente me hacen caso.
Quiero decir que al final las cosas funcionan y encuentran su sitio.
Y es maravilloso tener grandes expectativas, porque sin ilusión no hay nada que hacer.
Pero también es necesario ser realista:
Para evitar decepciones innecesarias.
Para que el proyecto camine con paso firme.
Para que te gastes el dinero justo.
Y no más.
Que cuesta mucho ganarlo.
Por cierto, hablando de ganar dinero, cables no tenemos pero sí correcciones, maquetas, cubiertas, imprentas, ebooks y distribuciones. Todo a medida. Razón, aquí:
