Esto son un montón de cartas para ti que hemos ido escribiendo, poco a poco, en estos últimos veinte años. En ellas te contamos cómo funciona realmente esto de publicar y de autoeditar, pero también hablamos de otras cosas, no creas...
Hace unos años, en mitad de la Semana Santa, nuestro edificio se movió.
Lo supimos porque por la mañana los de las letras I no podíamos abrir la puerta: la pared se había encajado en el marco.
Bueno, a ver, no era una cosa claustrofóbica, al final, tirando mucho, la puerta se abrió, pero ese día en los descansillos de la escalera hubo un festival de conversaciones, martillazos, socorros improvisados, teorías…
Y una pregunta acuciante: ¿estábamos en peligro?
En el mundo de los libros, las editoriales llevaban mucho tiempo realizando dos funciones:
Poner el dinero para editar e imprimir la obra.
Comercializarla.
Pero de pronto ese edificio empezó a inclinarse peligrosamente.
Primero con los ordenadores (democratización de la edición).
Luego con la imprenta digital y los ebooks (democratización de la producción).
Y por último con internet y con Amazon KDP (democratización de la comercialización).
Por eso es normal que muchos autores se pregunten (y nos pregunten todas las mañanas de una u otra forma) qué es una editorial hoy en día.
La pregunta es tan relevante que incluso Hachette (el campeón editorial francés y uno de los grandes grupos del mundo) se sintió en la obligación de contestarla en una carta que envió hace unos años a todos sus autores.
Dijo algo sobre descubrir el talento.
Y lo dijo en serio.
(Ya.)
Y sin embargo, no hace mucho, las editoriales eran los árbitros de la cultura.
Un sector estratégico, privilegiado por los gobiernos.
El orgullo de sus idiomas nacionales.
Tenían la sartén de su negocio bien cogida por el mango: eran dueños de cadenas de librerías, de distribuidoras, de imprentas, de medios de comunicación…
Y a los autores bien cogidos por los *******: les pagaban los entierros, los vicios… todo con tal de no pagarles lo que de verdad les tenían que pagar (el dinero correspondiente a las ventas de sus libros).
¿Y ahora?
Pues ahora, como decíamos, el edificio se ha movido.
Así que si me preguntas qué es una editorial hoy, te diría esto:
Algo muy distinto a lo que recuerdas, tan distinto que no se llama editorial sino editorial tradicional o convencional.
Y esto:
Para nada la única puerta de acceso (ni la principal) para publicar un libro, existe la autoedición y existen muchos profesionales y editoriales dando servicios de publicación a autores.
Y también esto:
Olvida cuanto antes la épica editorial (si es que la practicas), las editoriales tradicionales no son parnasos, ni ateneos, ni floridos campos elíseos; son negocios.
Y tú me dirás: Bueno, claro, es normal que arrimes el ascua a tu sardina porque vosotros sois una editorial de servicios.
Cierto.
Pero es que precisamente porque creo en las editoriales de servicios trabajo en una desde hace más de veinte años.
Y porque creo en la autoedición, publico así mis libros.
Quiero decir que no te digo nada que yo no haga, que vivo en el mismo edificio que tú.
Que si se cae, se me cae encima a mí también.
De momento nosotros ya no necesitamos martillos para abrir la puerta. Y al otro lado tienes para tu libro nuestros servicios de corrección, maqueta, cubierta, ISBN, imprenta, ebook, y distribución. El pomo en la flecha, justo abajo.
