Esto son un montón de cartas para ti que hemos ido escribiendo, poco a poco, en estos últimos veinte años. En ellas te contamos cómo funciona realmente esto de publicar y de autoeditar, pero también hablamos de otras cosas, no creas...
Esta te va a gustar.
Una mañana cualquiera, hablando por teléfono con un autora.
Me dice que quiere publicar un libro que ha escrito.
Le pregunto lo de siempre, ya sabes, por qué quieres publicar, si por placer, si por razones profesionales, si por…
Y antes de que pueda terminar suelta la bomba.
Un inciso:
Cuando se piensa en publicar un libro normalmente lo primero que nos viene a todos a la cabeza es un/una novelista que quiere convertirse en el nuevo Arturo Pérez Reverte o en la nueva Alice Munro.
Pero en realidad hay decenas de razones para publicar.
Algunas insospechadas, sorprendentes.
Reveladoras.
Hay gente que publica para combatir una injusticia.
Para resolver el duelo por la muerte de un ser querido.
Para aprobar unas oposiciones.
Para contar una comilona épica con sus amigos de toda la vida.
Para compartir con el mundo un descubrimiento revolucionario.
Por despecho, por venganza.
Pero mi favorita es esa mujer de la que te hablaba al principio.
Quería publicar un libro con las cosas que le contaba su madre de cuando vivían en el pueblo.
Ellos venían de la Mancha y habían emigrado a Bilbao siendo ella muy pequeña, en los sesenta.
Sus padres habían muerto hacía unos años.
—¿Eso se puede hacer? —me dijo.
—Claro que sí —le contesté—, y es una idea estupenda.
Hablaba con una nostalgia infinita de aquellas historias de su madre y del pueblo. Las había escrito todas, concienzudamente, y ahora quería publicarlas en un libro.
¿Para conservarlas?
¿Para transmitirlas?
¿Para compartirlas?
¿O quizá ese libro era para ella, para exorcizar el demonio de no haberse adaptado a una nueva ciudad, para conjurar el desarraigo?
Cuando nos estábamos despidiendo empezó a llorar y me pidió disculpas.
—Es que tenéis el mismo acento que tenían mis padres —dijo.
Ahí fue cuando entendí la verdadera razón por la que quería publicar su libro.
Y casi me pongo a llorar yo también.
No sé cuáles son las tuyas, pero sean las que sean, estaremos aquí para apoyarte con nuestros servicios de corrección, maqueta, ISBN, ebook, imprenta y distribución.
Y con nuestro acento manchego, claro (no tenemos otro).
Ya sabes dónde pinchar: en la flecha.
