Combustible para cohetes

Esto son un montón de cartas para ti que hemos ido escribiendo, poco a poco, en estos últimos veinte años. En ellas te contamos cómo funciona realmente esto de publicar y de autoeditar, pero también hablamos de otras cosas, no creas...

La Navidad nació autoeditada

Cuando se piensa en la autoedición normalmente se pone el foco en la pasta.

Si pone la pasta el autor es un libro autoeditado.

Si pone la pasta un editor es un libro publicado.

Pero hay muchas más cosas aparte del dinero.

Cosas muy importantes.

Por ejemplo:

Quién decide las calidades y el formato.

Quién tiene la última palabra sobre la cubierta.

Quién decide los plazos.

Quién decide el precio de venta.

Quién decide.

Porque esa es en realidad la conquista más importante de la autoedición: el autor/a teniendo el control total de su libro.

Y por eso Dickens.

Charles Dickens ya era un bestseller en 1843.

No le faltaban editores deseando publicar sus nuevas obras.

Pero para su nuevo libro, Cuento de Navidad, optó por algo muy parecido a lo que hacemos aquí:

Buscó una editorial que hiciera el trabajo de edición (corrección, maquetación, etc.)

Que imprimiera los ejemplares.

Y que los distribuyera.

Y pagó de su bolsillo todos los gastos: costes fijos, comisiones, etc.

Todos.

¿Dickens hizo eso para ganar más dinero con las ventas?

No.

Lo hizo porque lo tenía claro.

Porque lo había visto.

Todo el proceso de edición.

En su cabeza.

De la A a la Z.

Lo hizo para tener el control.

El control de las fechas: quería que el libro estuviera a la venta unos días antes de Navidad.

El control de los acabados: tenían que ser espectaculares, dignos de un regalo navideño de primera (tapa dura, letras doradas en lomo y cubierta, papel con bordes dorados, cuatro grabados en color en el interior, encabezados y números de página en tinta roja y verde…)

El control del precio de venta: muy barato, porque Dickens quería que sus obras fueran asequibles para cualquier bolsillo, especialmente el de las clases obreras.

Se imprimió una primera tirada de 6.000 ejemplares que se agotó en pocos días.

Se hizo una segunda, de 15.000 ejemplares, que se fue vendiendo a lo largo del año.

De esos primeros 21.000 ejemplares, vendidos a 5 chelines el ejemplar (0,25 libras; unos 40 € de ahora), Charles Dickens obtuvo un beneficio de 726 libras, una vez descontados los gastos y comisiones.

Es decir casi un 14% del precio de venta (hoy en día los autores reciben entre un 5 y un 10%).

O sea que obtuvo unas 80.000 libras actuales (125.000 €), que es a lo que equivalen, según el Banco de Inglaterra, 726 libras de 1843.

Y aun así, a Dickens le pareció poco.

Esperaba más beneficio.

Pero el precio lo había puesto él.

Y sabía, en el momento de decidirlo, que era un precio por debajo del mercado, se lo habían dicho…

Pero le pareció poco.

En fin, todos somos contradictorios.

Dejemos el tema del dinero aparcado, una vez más (y ya van tres en esta carta), y centrémonos en lo principal:

Cuento de Navidad de Charles Dickens cambió el mundo para siempre.

Se inventó nuestra Navidad.

La Navidad que celebramos todos los años.

La de la nieve.

La de los villancicos.

La del árbol decorado.

La de la redención moral.

La de la infancia.

La del hogar.

Lo dejó todo perfectamente fijado en el imaginario colectivo para los siguientes 200 años.

Le puso una laca indestructible.

Adamántium.

Cuento de Navidad nunca ha dejado de reeditarse.

De traducirse a todos los idiomas del mundo.

Es difícil enumerar la cantidad de adaptaciones de todo tipo que ha tenido en el cine, el teatro, la televisión, los videojuegos, el cómic…

El propio autor, en vida, hacía giras teatrales representando su obra, como una estrella del pop de mediados del siglo XIX.

Y todo nació de la autoedición.

Porque autoeditar es mucho más que una alternativa al rechazo de las editoriales convencionales.

Autoeditar es el control total de tu obra.

Porque lo tienes claro.

Porque lo has visto.

Todo el proceso de edición.

En tu cabeza.

De la A a la Z.

Nosotros presumimos de respetar ese sacrosanto principio y por eso nunca imponemos nada a nuestros autores, aunque siempre les aconsejamos (a veces con vehemencia), cuando contratan nuestros servicios de corrección, maqueta, ISBN, ebook, imprenta y distribución.

Por cierto, tenemos una estupenda calculadora que con solo tres preguntas te devuelve más de 20 precios distintos de servicios, tirajes, etc. Por si te quieres hacer una idea de lo que vale publicar tu libro, ahora mismo, en menos de un minuto.

Lo tienes todo aquí mismo, justo al otro lado de la flecha.

¿Quieres publicar?

Sigue la flecha

¿Más combustible para cochetes?

El éxito está vacío

Lo dijo Francisco Umbral. El columnista más leído de la historia de España. El autor de cientos de libros, de miles de artículos. El ganador de todos los grandes premios,…
Leer carta

Los edificios se mueven

Hace unos años, en mitad de la Semana Santa, nuestro edificio se movió. Lo supimos porque por la mañana los de las letras I no podíamos abrir la puerta: la…
Leer carta

Me iría a comer contigo

Nos pasa con cierta frecuencia que nos llaman autores y nos dicen (muy enfadados): –Por qué se está vendiendo mi libro en la librería tal. Intentamos contestarles rápidamente, sobre todo…
Leer carta

Cuánto dinero gana un escritor

Hemos hablado muchas veces de los escritores de clase media que se marchan de las editoriales tradicionales y deciden autopublicar sus libros. Dietistas. Psicólogos. Profesores. Novelistas. Pero nunca hemos hablado de los…
Leer carta