Combustible para cohetes

Esto son un montón de cartas para ti que hemos ido escribiendo, poco a poco, en estos últimos veinte años. En ellas te contamos cómo funciona realmente esto de publicar y de autoeditar, pero también hablamos de otras cosas, no creas...

La gravedad de la vida (de los otros)

Alguien hablaba el otro día sobre lo imposible que es comprender la gravedad de la vida del otro.

Sentir ese peso ajeno en las manos propias.

Eché de menos la segunda parte: también es imposible evitarla.

Quiero decir que la gravedad de la vida de los otros está ahí todo el tiempo.

Aunque no la comprendas, sientes su presencia.

Igual que la de un tigre metido en un armario.

Notas su carga de energía.

Su profundidad: el espacio cúbico, las corrientes de aire.

Y eché de menos, incluso, una tercera parte: los otros también se dan de bruces con la tuya.

Con la gravedad inescrutable de tu vida.

Las personas con las que te emparejas.

La que te parió.

Tu amiga del alma de parvulitos.

El que compartía la bañera contigo cuando eras pequeño.

El cajero del supermercado.

Tu alumno.

Tu jefa.

Pero no nos pongamos nerviosos porque entre tantos absolutos también hay caminitos.

No todo es quedarse con la boca abierta mirando el vacío.

Puedes intentar entender.

Una cosa que ayuda mucho a entender es haber estado en los dos lados de la trinchera.

Por ejemplo: ser médico y paciente.

Ser hijo y madre.

Los mejores tebeos de Superman los escribieron y dibujaron personas que habían devorado las historias de El hombre de acero cuando eran niños.

Sabían qué cuerdas tenían que tocar en sus lectores porque eran las suyas.

Suyos, los ojos brillantes clavados en las viñetas.

Suya, la angustia ante la debilidad de aquel que no tiene debilidades.

Suyo, el miedo a la personificación de las amenazas y los horrores.

Y suya, la sonrisa ancha, silenciosa, cuando el héroe consigue salvar el día.

Porque las historias son el mejor puente que tenemos para salvar lo insalvable.

Para sujetar el peso infinito de la vida de los demás y aligerar a la vez la nuestra.

Porque esa tensión entre imposibilidad e inevitabilidad, esa contradicción entre nunca comprender pero siempre tener delante de tus narices la gravedad de la vida de los otros, esa búsqueda de entendimiento… son el meollo de la vida.

En UNO editorial, trabajamos las historias (los puentes existenciales) en forma de libros. Si estás interesada/o, puedes ver nuestros servicios de corrección, maqueta, cubierta, ISBN, ebook, imprenta y distribución justo al otro lado de la flecha. Abajo.

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