Esto son un montón de cartas para ti que hemos ido escribiendo, poco a poco, en estos últimos veinte años. En ellas te contamos cómo funciona realmente esto de publicar y de autoeditar, pero también hablamos de otras cosas, no creas...
Llevo oyendo hablar de la crisis del pequeño comercio desde que tengo uso de razón.
Paco el lechero, el comercio vecino del de mi tía, torcía el gesto cuando le hablaban de los supermercados.
A Jesús, nuestro panadero de la esquina de toda la vida, le hacía la vida imposible el Pryca (ahora Carrefour) haciendo dumping (supuestamente) con el pan.
Juan Luis, el de la tienda de electrodomésticos amigo de mi padre, sufría el asedio de los centros comerciales de las afueras que se pusieron tan de moda a finales de los noventa (qué fue de ellos).
Y ahora el nuevo leviatán es Amazon y la compra por internet.
¿Y qué pueden hacer contra eso los pequeños comercios?
El experto responde: envíos rápidos y ofertas constantes.
O dicho de otra forma: haz lo que hace Amazon.
Y yo digo que en realidad hay que hacer justo lo contrario.
Primero, porque su envío YA es el más rápido (¿conoces algo más rápido que salir de la tienda con el producto en la mano?) Es Amazon el que intenta conseguir esa inmediatez con sus envíos de un día o de horas (y no lo conseguirá nunca, por cierto).
Segundo, porque los pequeños comercios no son una web. Su verdad comercial es otra muy distinta. (Los que quieran ser una web tienen que empezar por alquilarse un almacén gigante en las afueras al precio al que están pagando el local diminuto en el centro).
Y tercero, porque nadie ataca a un toro de frente (bueno, nadie en su sano juicio, ataca a un toro).
O dicho de otra forma: la frutería del Mercadona.
La frutería del Mercadona es una estrategia que busca, siendo pequeño, flanquear / parasitar a los grandes jugadores de tu sector.
Por ejemplo, si tienes una tienda de alimentación no intentas competir con Mercadona por toda la cesta de la compra, sino por esa parte de la cesta en la que Mercadona es menos competitivo (la fruta).
Se trata de buscar la grieta.
Porque todos, absolutamente todos, tienen grietas.
Y cuanto más abarcan, más grandes y numerosas son las grietas.
A veces será un producto, por ejemplo, lo que decíamos de la fruta en el caso del Mercadona.
Otras, una circunstancia, por ejemplo, la proximidad: no voy a ir hasta el supermercado y hacer una cola para comprar una lata de cerveza.
Lo de competir con Amazon haciendo lo mismo que Amazon es algo en lo que tiene que pensar El Corte Inglés o la Casa del Libro, pero no mi librera Cristina.
Porque es como pedirle a un pulpo que vuele.
Es cualitativo.
Hasta aquí todos de acuerdo, ¿no?
Entonces, ¿por qué cuando autoeditas un libro quieres hacer lo mismo que hacen las editoriales multinacionales?
Tener la misma distribución que Planeta.
(¿Estás dispuesto a imprimir y almacenar miles de ejemplares de tu libro?)
Promocionar tu libro en la televisión.
(¿Eres accionista mayoritario de alguno de los grandes grupos de comunicación?)
Ofrecer la obra en las ferias internacionales para otros idiomas y mercados.
(Pero si aún no has conseguido vender tu libro en tu ciudad…)
¡Ser un pulpo volador!
Cuando en realidad lo que tienes que hacer es convertirte en la frutería de Planeta.
Yo te cuento sobre sus grietas (apunta):
1) El negocio editorial convencional es más lento que el caballo del malo (unos 18 meses de media). Y eso, en según que libros, puede resultar definitivo. Por ejemplo, aquellos muy pegados a la actualidad.
2) Las editoriales grandes solo comen bocados grandes. O dicho de otra forma: los nichos demasiado pequeños ni los ven. En Estados Unidos, los autores independientes se están especializando en cosas así (por ejemplo, hacer una novela policiaca protagonizada por un afroamericano que además es gay).
Y no hablo solo de género, esta idea de nicho la puedes aplicar también a otros aspectos. Por ejemplo: un libro que cuenta la historia de un pueblo o una comarca es inviable para las editoriales convencionales (porque su negocio radica precisamente en su capacidad de dispersión).
3) Las editoriales grandes tienen poca capacidad de maniobra, y esta grieta es enorme, gigantesca.
Hace que convivan muy mal con los cambios.
Por ejemplo, el ebook. Como su negocio es sobre todo producir muchos libros a bajo coste y el retail (venta del producto físico al por menor en muchos puntos pequeños), el ebook les provoca reacciones parecidas a las de un vampiro cuando le salpican con agua bendita. Es raro que les interese vender ese formato y, cuando lo hacen, le ponen precios desorbitados. Sin embargo, el ebook tiene sus géneros y sus lectores ahí fuera, esperando lo suyo…
Hace que no puedan cambiar sus estrategias sobre la marcha: precios de venta, portadas, contenidos… Ser capaz de modificar eso según la respuesta de los lectores resulta ciencia ficción para una editorial grande.
Si quieres una metáfora: piensa en las debilidades y fortalezas de un caza y de un bombardero.
El caza eres tú: rápido, ágil, preciso, pero también vulnerable y poco contundente.
El bombardero es la editorial convencional: lento, pesado, difuso, pero también resistente y con mucha potencia de fuego.
Nosotros (que vivimos apretados en la cabina de un caza) nos pasamos el día hablando de esto con todo el mundo.
Que si he hecho un libro sobre catas de puros… pues véndelo en los estancos y no en las librerías (que es el territorio de caza de las editoriales convencionales).
Que si he escrito un tratado sobre asesinos en serie afroamericanos que solo le va a interesar a 100 personas en el mundo… pues vamos a ponerlo en impresión bajo demanda (no tiene sentido imprimir y enviar desde un sitio centralizado).
Que si acabo de terminar un libro sobre el décimo aniversario del entrenador del Atlético de Madrid y…
Ya ves que las posibilidades son infinitas.
Nuestros servicios sin embargo empiezan y acaban, y sirven para que tu libro vuele a toda velocidad y con el chasis reluciente: corrección, maqueta, cubierta, ISBN, imprenta, distribución.
Estamos justo al otro lado de la flecha.
