Combustible para cohetes

Esto son un montón de cartas para ti que hemos ido escribiendo, poco a poco, en estos últimos veinte años. En ellas te contamos cómo funciona realmente esto de publicar y de autoeditar, pero también hablamos de otras cosas, no creas...

Experto en amor

Una de las veces en las que más vergüenza (propia y ajena) he pasado en mi vida fue cuando me preguntaron si era experto en amor.

En directo.

En la tele (local).

La tele, cuando estás metido en ella, es otra dimensión.

Imagina un espacio enorme y solitario, donde hace mucho frío o mucho calor, con zonas cuidadas hasta el último detalle, luminosas (los decorados), en mitad de la nada de las naves industriales (que es una nada muy característica y desoladora), y con ese silencio artificial solo roto por el murmullo de la voz del presentador o los invitados.

Cuesta creer que algo tan cripto sea el amistoso vecino de miles de personas en sus casas.

Yo había escrito un libro y había ganado con él un premio más o menos importante.

Pero aquellas no eran razones de peso para salir en la tele (local).

Esta sí: mi libro lo había publicado un conocido editor de la ciudad que hacía mucho ruido porque invertía su propio dinero y no el dinero público (algo totalmente insólito en la vida cultural de las provincias españolas).

También insólito: se había puesto a trabajar antes de buscar un nombre y un logo molones para su editorial (justo al revés de lo que suele hacer todo el mundo).

Cuando se enteró de lo mío, me ofreció publicar el libro en la, ahora sí, recién fundada editorial con nombre y logo molones:

Ediciones Que vayan ellos era el nombre.

Un perfil de Michi Panero era el logo.

Y mi libro sería el primer título de la casa.

El primer ISBN.

Hubo condiciones, claro.

Las mías: quería comprarle ejemplares a PVP para ayudar un poco con los gastos (éramos amigos); quería tener voz en algunas decisiones editoriales (portada, etc.)

Las suyas: tenía que comprometerme a participar en la promoción (presentación, entrevistas en la prensa, la radio, la tele, etc.)

Ya te he dicho muchas veces que soy tímido.

Hasta entonces siempre había evitado esas suertes de la promoción con todas mis fuerzas.

Pero me pareció justo lo que me pedía.

Si alguien mete pasta en tu libro, si te publican, lo menos que puedes hacer es ayudar a venderlo.

O como dice una amiga mía: hemos venido a venir.

Y ahora que ya lo sabes todo, podemos volver al momento en el que una veinteañera, estrella del prime time de la tele (local), me pregunta en directo, a cuento de mi libro, si soy experto en amor.

Así, a pelo.

En mitad del vacío tintineante que es un decorado de televisión.

Un martes de febrero por la noche.

Con la cámara mirándome fijamente.

Me habría gustado dar una respuesta maravillosa, inolvidable, un campanazo, como aquellas de Luis Aragonés… pero solo me dio para balbucear algo sobre que los periodistas, como ella y como yo, no éramos expertos en nada.

Ya.

Lamentable.

Y menos mal que en ese momento no sabía que todos mis amigos escritores habían puesto la entrevista a todo trapo en el Broxton y se estaban partiendo la caja a mi costa (y con razón) mientras se emborrachaban convenientemente.

Aquel paso adelante, aquella autoedición, no fue el comienzo de una carrera literaria.

No me convirtió en el patriarca de las letras albacetenses, como he leído hoy en una reseña sobre un fulano del siglo pasado.

Pero sí cambiaría mi vida muchos años después.

Porque la editorial siguió su camino: publicó varios bestsellers locales que pusieron la provincia patas arriba, y luego fue buscando su supervivencia en los servicios, en la autoedición.

Y yo seguí el mío, trabajando, sobreviviendo también, siempre alrededor de la creación y gestión de contenidos.

Hasta que en septiembre de 2009 nuestros caminos se juntaron y me incorporé a la editorial. Salimos de la provincia y empezamos a dar servicios en toda España gracias a internet.

Acababa de nacer UNO editorial.

El resto, como suele decirse en los tebeos, es historia.

Lo que no es historia sino rigurosa actualidad son nuestros servicios (nacionales): corrección, maqueta, cubierta, ISBN, ebook, imprenta y distribución.

Los tienes, con su precio, aquí: sigue la flecha.

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