Combustible para cohetes

Esto son un montón de cartas para ti que hemos ido escribiendo, poco a poco, en estos últimos veinte años. En ellas te contamos cómo funciona realmente esto de publicar y de autoeditar, pero también hablamos de otras cosas, no creas...

¿Es una panadería o es una secta?

El otro día, paseando vi una cola enorme en una panadería. Me acerqué a curiosear y encima del mostrador vi una pizarra en la que estaba escrito: Lo sentimos pero hoy ya no queda pan. Detrás de la pizarra había por lo menos cincuenta hogazas.

¿No hay pan?

No entendía nada.

Cuando llegó mi turno me explicaron que esas hogazas estaban todas reservadas, que podía llamar por la mañana para reservar una. 

Me fui mosqueado, pero al día siguiente llamé, reservé y probé por fin el dichoso pan nada más salir por la puerta.

Ahora soy adicto a ese pan. 

Es maravilloso.

Tarda muchísimo en ponerse duro.

Sabe un poco ácido.

Y es increíble la textura que coge cuando lo tuestas.

Hasta me he comprado una bolsa de tela de las de antes para que se conserve mejor.

Desde entonces todos los lunes llamo a primera hora y luego voy a recoger mi hogaza por la tarde. 

Está lejos, no creas.

Siempre que voy, pero siempre siempre, veo el mismo mensaje en la pizarra:

Hoy no queda pan.

Como eres inteligente seguro que ya te has dado cuenta de la jugada.

Obra maestra.

Genial.

Yo tardé un poco en entenderlo, lo confieso.

Al principio me creí de verdad que se les acababa y no podían hacer más, y por eso el día que descubrí la tienda quería probar el pan a toda costa.

Y ahora, cuando llamo cada lunes, me siento parte de un club exclusivo.

De una hermandad privilegiada.

De una pandilla secreta.

Lo sé, es muy absurdo todo. Y más aún cuando lo comprendo y te lo estoy explicando.

Pero me pasa tal cual.

También te digo que, gracias a esto, ahora entiendo mejor una de las herramientas promocionales más poderosas para crear una firma literaria.

Y eso que llevo años leyendo sobre el tema.

Porque tienes que saber que mi panadero (al que finalmente conocí un día) es en realidad un tipo muy tímido.

No le gusta nada venderse ni andar haciendo cosas por ahí para promocionar su negocio.

Ni siquiera le gusta despachar. Prefiere estar en el horno, a su aire.

Lo mismo todo esto te resulta familiar.

Porque a los autores no les gustan las presentaciones, ni las firmas, ni las entrevistas.

Prefieren estar en su estudio, leyendo, escribiendo, a su aire.

Son tímidos.

Pero hoy quiero que sepas que hasta los tímidos tienen su silla en la fiesta del marketing.

Y esa silla se llama estrategias de promoción pasiva.

Funcionan seas quien seas.

Las puedes poner en marcha mañana mismo.

No piden pan.

Si has sido cliente nuestro y tu objetivo era construir una firma vendedora, seguramente hayas hablado de esto con nosotros. Y si no, ¿a qué esperas para contratarnos? (Sigue la flecha.)

¿Quieres publicar?

Sigue la flecha

¿Más combustible para cochetes?

1.004 indios

Esto de las estadísticas es como el chiste: –Mi coronel, nos atacan los indios. –Y cuántos son. –1.004, mi coronel. –¿1.004? ¿Cómo puede ser que los cuentes con tanta precisión?…
Leer carta