Esto son un montón de cartas para ti que hemos ido escribiendo, poco a poco, en estos últimos veinte años. En ellas te contamos cómo funciona realmente esto de publicar y de autoeditar, pero también hablamos de otras cosas, no creas...
Hemos hablado muchas veces de los escritores de clase media que se marchan de las editoriales tradicionales y deciden autopublicar sus libros.
Dietistas.
Psicólogos.
Profesores.
Novelistas.
Pero nunca hemos hablado de los números (de la pasta) y de por qué esa es una de sus principales motivaciones.
Y es que, afrontémoslo, cuando se te pasa el subidón de que una editorial te publique un libro, cuando llevas ya unos cuantos, cuando te paras a pensar un poco en el asunto, cuando descubres algunas cosas inquietantes…
Por ejemplo:
El otro día un cliente que hace libros de formación me decía que se había dejado la piel para montar presentaciones y que había vendido no sé cuántos libros…
(pero)
…que en la liquidación semestral le habían dicho que había vendido cero porque los habían compensado con una serie de devoluciones de pedidos previos y tralarí tralará.
Estaba cabreadísimo.
Le dije que no creía que su antigua editorial le estuviera engañando, que los procesos de distribución son complejos:
Tardan semanas en ponerse en marcha.
Tardan más de un mes en dar cifras.
Tardan más de tres meses en hacer el primer pago.
Y luego tienen esas excepciones locas por todas partes:
Que si la comisión depende de quién lo venda y del territorio en el que se venda.
Que si hay cadenas de librerías que tienen sus propios y extravagantes sistemas de contabilidad (por ejemplo lo que le pasó al autor del que te hablaba antes, que le habían contabilizado los libros recibidos en depósito como ventas que en realidad no se habían producido y que luego hubo que compensar).
En fin, que es normal que un autor no tenga ni idea de lo que está pasando (casi no lo saben ni los editores).
Y es normal que al final se cabree.
¿Estamos ante el viejo truco de los bancos y los abogados: si no te entienden no te pueden controlar?
Pues seguro que en parte sí.
Pero yo creo que también hay mucho de matar moscas a cañonazos.
Quiero decir que ese autor no necesitaba una distribuidora para vender esos libros en esas presentaciones.
Tenía que haberlos vendido él directamente y ahorrarse comisiones, meses de demora y un montón de actos de fe.
Otra cosa inquietante que descubren los autores que llevan un tiempo publicando por la vía tradicional:
Cuando firmas un contrato de edición, lo habitual es que estés cediendo los derechos de tu libro (en todos los territorios, en todos los idiomas, en todos los formatos) por un periodo de cinco o diez años, y que estés perdiendo el control de los plazos, de las calidades, de la portada…
Y todo eso a cambio de, como mucho, el 10% de las ventas.
Es verdad que existe (¿existía?) el adelanto (gracias a Carmen Balcells) y que si no eres un cualquiera, si has acreditado que tus libros tienen cierta venta, te lo darán.
Vale.
Pues vamos a hacer números:
(Los haremos desde un supuesto a medio camino del pasado y del futuro, porque la industria editorial está cambiando a toda velocidad y las cosas son cada vez más pequeñas.)
Imaginemos que tu editorial convencional (una mediana) quiere hacer una tirada inicial de 1000 ejemplares de tu libro de 160 páginas sobre dietas veganas.
Has firmado tu contrato estándar draconiano (en el que te ha faltado ceder los derechos de los libros que escribirá tu hija de 10 años).
Le han puesto un precio de venta de 18 € (sin preguntarte).
Y te pagan de adelanto el 50% del tiraje inicial (500 libros).
Bueno, enhorabuena, acabas de cobrar 900 € por tu libro.
Y hasta dentro de seis meses o un año (según el contrato) no volverás a ver un euro (si es que vendes los otros 500).
La promoción entera la estás haciendo tú en tus redes sociales de dietista, que tanto trabajo te cuesta mantener.
Y en tu colaboración semanal en una emisora de radio, que conseguiste con el sudor de tu frente.
Y en tus cursos y charlas que te consumen tanto tiempo.
Incluso lo has promocionado en las tiendas de productos ecológicos con las que trabajas para que lo tengan y lo vendan.
Es normal que pienses que quizá, solo quizá, haciendo una pequeña inversión podrías haberle sacado más dinero a tu libro.
¿Cuánto?
Pues a ver:
Esos 500 libros del adelanto (pájaro en mano), a 18 € el ejemplar, podrían haber generado fácilmente un royalty o regalía de 6 o 7 € en plataformas bajo demanda con venta en Amazon o en librerías físicas.
Eso son… 3000 o 3500 €.
Es verdad que habrías tenido que contratar servicios para editarlo (corrección, maqueta, etc.) y que probablemente te habrían costado entre 500 y 1000 €…
Pero también que no habrías tenido que ceder derechos…
Ni esperar más de un año a que lo publicaran…
Y no olvides que al final la promoción la estás haciendo tú entera…
Ni tampoco que si autoeditas puedes tener tus libros siempre a la venta (tu editorial solía descatalogarlos porque no le merecía la pena hacer una reimpresión…)
Incluso podrías tener un pequeño stock en casa para vender en los cursos y charlas y llevarte el 100% de esas ventas…
O dejar ejemplares en esas tiendas con las que trabajas…
Incluso ofrecérselo a distribuidoras especializadas de productos veganos que sirvan a redes de tiendas especializadas en lo tuyo.
Y…
¿Es la autoedición el cuento de la lechera?
¿O es la edición tradicional el cuento del rey desnudo?
Pues cada uno que saque sus propias conclusiones.
A nosotros nos llaman constantemente autores y autoras que han decidido autoeditar su último libro, en lugar de cedérselo a la editorial de siempre.
En Estados Unidos ya hay editoriales que asumen la edición del libro, le dan al autor/a el porcentaje que quiera de las ventas PERO negocian duramente el porcentaje de los ingresos por charlas, cursos y bolos varios.
Nosotros no negociamos porcentajes porque nunca retenemos comisiones sobre las ventas, cobramos tarifas fijas por servicios concretos, a saber: corrección, maqueta, ISBN, ebooks, imprenta y distribuciones. Para encontrarnos solo tienes que seguir la flecha.
