Esto son un montón de cartas para ti que hemos ido escribiendo, poco a poco, en estos últimos veinte años. En ellas te contamos cómo funciona realmente esto de publicar y de autoeditar, pero también hablamos de otras cosas, no creas...
A veces nos dicen:
Me voy con la editorial XXXX porque vosotros no regaláis nada y ellos me regalan un cuaderno, un imán y un tapacubos con la portada de mi libro si imprimo más de 200 ejemplares.
Y se quedan tan anchos.
Siempre es duro que te rechacen, no te voy a engañar, pero con el tiempo entiendes que no puedes gustarle a todo el mundo.
Ya hemos hablado de eso antes.
También que como vendedor (editor) tienes que elegir a tus clientes (autores).
Fíjate en esta historia:
Estaba el abuelo de mi amigo Sergio una mañana en su casa sin meterse con nadie cuando llamaron a la puerta.
Salió a abrir y se encontró con un vendedor que le ofreció la indispensable colección de 50 discos de leyendas del rock, a pagar en cómodos plazos sin intereses.
El vendedor no tenía ni idea de quién era ese hombre, estaba llamando a todas las puertas (eran los noventa).
El abuelo no estaba muy interesado en el rock, la verdad, y mucho menos en meterse en gastos y plazos un martes por la mañana.
Pero de pronto el vendedor le dijo que la indispensable colección de 50 discos de leyendas del rock incluía de regalo un mueble de madera para colocar los discos.
Y entonces todo cambió:
–A ver ese mueble –dijo el abuelo.
Al final, el desastre:
El abuelo compró una estantería a precio de oro.
Mi amigo Sergio recibió de regalo 50 discos porque, como era joven, seguro que le gustaba el rock (en realidad lo que le gustaba era el pop indie) y…
Bueno, pero el vendedor consiguió hacer la venta, interrumpirá alguno.
Sí, pero una venta absurda y destructiva.
De un solo uso.
No reciclable.
No degradable.
Una no-venta, vamos.
Nosotros, en esto del marketeo hemos pasado ya por unas cuantas fases.
Nos ha parecido bien regalar muchas cosas.
Nos ha parecido bien tener ofertas.
Nos ha parecido bien ser muy baratos.
Nos ha parecido bien hacer descuentos.
Pero con el tiempo hemos optado por el más difícil todavía, como en el circo.
Hemos eliminado las distracciones y lo vendemos todo al natural.
Sin aditivos ni colorantes.
Sin azúcares añadidos.
Porque definitivamente NO queremos que nos elijan por el mueble.
Preferimos que los que toman sus decisiones así se vayan a otra editorial.
Y no es chulería, es defensa propia.
Piensa que editar un libro es algo íntimo, que requiere de una cierta afinidad.
Y a estas alturas, después de más de 20 años de vida de la editorial, ya sabemos que no nos entendemos bien con los que eligen por el mueble.
En cambio, todo va como la seda cuando nos contrata gente que busca:
Editoriales transparentes, por ejemplo con encuestas verificables de clientes reales.
Editoriales que, en vez de ser baratas o caras, intentan cobrarte lo menos posible, por ejemplo aconsejándote sobre los servicios que necesitas y los que no.
Editoriales que ofrecen servicios reales, que los autores y autoras entienden y controlan en todo momento.
Queremos ediciones (ventas) que sean racionales, constructivas, de múltiples usos, reciclables y degradables.
Aceros USA, como dice mi amigo Gabi, de Los Inocentes, en una de sus canciones.
Otro día te cuento la historia de mi jefe Juan y el charlatán que iba a su pueblo en la Galicia profunda de la posguerra, que también tiene mucho que ver con todo esto.
Ahora te dejo con nuestros servicios, que son de carne y hueso y sirven para publicar tu libro, ya sabes: corrección, maqueta, ISBN, ebook, imprenta y distribuciones. Estamos al otro lado de la flecha.
