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Los colores del agua. El agua alcalina ionizada

Antonio Ortiz Ordóñez

Ensayo, 176 páginas

ISBN: 978-84-15546-05-4

PVP (papel): 15 €

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  • El agua es nuestra mejor defensa contra las enfermedades físicas y mentales. Podemos decir sin complejos y sin temor a equivocarnos, que sencillamente sana. Para conseguirlo, debemos mantener nuestro cuerpo hidratado y ligeramente alcalino, es decir, con un pH mínimo de 7’365. Una de las muchas ventajas del agua alcalina, es su poder antioxidante. Beber agua, con el potencial de hidrógeno adecuado, por ejemplo, es la llave para perder peso sin necesidad de dietas. La deshidratación es el primer paso a la enfermedad. Podemos recordar la frase del Doctor Batmanghelidj, “no estás enfermo, estás sediento”. La humanidad está sedienta. La calidad del agua y de los acuíferos, no es la de antes. El constante consumo de sodas, zumos azucarados, cervezas, para aplacar la sed, nos vuelve ácido el organismo; Caldo de cultivo para parásitos. Una de las mayores obsesiones del ser humano, ha sido la búsqueda de la legendaria fuente de la juventud. Resulta que es más sencillo que todo eso con el agua alcalina. El secreto es sencillo, radica en conseguir el equilibrio de la ingeniería biológica más perfecta del Planeta: el cuerpo humano.
    No podemos olvidar la simetría que existe entre nuestro cuerpo y el planeta; ambos contienen del 70 al 80% de agua. Nuestras células funcionan con energía electromagnética, con polaridad norte y sur, justo como la Tierra. El equilibrio que nos ofrece la naturaleza, siempre más creativa que nuestras mentes, se ve invadido y destrozado por los alimentos industrializados que actualmente consumimos.
    Nuestro cuerpo se vuelve cada vez más ácido y tenemos que encontrar maneras de alcalinizar nuestras células con alimentos orgánicos. Nos vemos obligados continuamente a eliminar toxinas y microorganismos patológicos dañinos como son los virus, bacterias, hongos, parásitos y los cada vez más frecuentes metales pesados. Solo las enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, osteoporosis, artritis, esclerosis múltiple y algunas más, afectan en la actualidad al 65% de la población. Entender y aceptar, por poner uno de los muchos ejemplos que existen, que la fibromialgia puede ser paludismo, cuestiona seriamente el paradigma establecido de la medicina científica que se resiste a salir de sus torres de marfil. Encontrar la verdad desde el conocimiento de nuestra salud y el poder autocurativo del cuerpo humano, nos hará libres.

  • Antonio Ortiz Ordóñez