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¿Qué es la autoedición?

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La autoedición o autopublicación es tan vieja como la literatura, pero en los últimos tiempos el fenómeno se ha generalizado gracias al abaratamiento de los precios de impresión y a las nuevas tecnologías que permiten promociones y distribuciones masivas prácticamente a coste cero.

 

La principal diferencia con la edición convencional es la financiación, que asume total o parcialmente el propio autor, es decir, no hay un tercero que invierte en un libro su capital porque considera que resulta valiosa su edición (comercial o editorialmente), sino que es el propio autor el que toma la decisión de publicarlo a su costa.
 
 

 

 

¿Por qué la autoedición tiene sentido a pesar de su mala fama?

 

Casi tan antigua como la autoedición es su mala fama entre escritores, editores y lectores. Pero en qué se basa esa leyenda negra. Veamos algunos de los argumentos de sus detractores:

 

No hay filtros: nadie, salvo el propio autor, ha considerado interesante la publicación de ese libro; o sea que el libro seguro que es “malo”; o sea que los lectores lo “evitarán” porque lo “saben”

Es una derrota: se asume que el autor habría preferido publicarlo en una editorial convencional, en vez de por sus medios.

Son libros mal editados: como no los hacen editoriales, los libros autopublicados están mal editados (malas cubiertas, malas ediciones, etc.)

No da dinero a sus autores.

 

Entonces, ¿por qué la autoedición tiene sentido a pesar de todo?

 

Llega a nichos a los que las editoriales no llegan.
Por ejemplo, un libro sobre la historia de las fiestas de Socuéllamos tiene un mercado, lógicamente en Socuéllamos. Y con esa idea se autopublicó “Las ferias de mi vida” de Antonio Reales, una obra que reunía fotos de los últimos decenios de las fiestas de esta localidad manchega. Es fácil adivinar el éxito que tuvo la publicación, muy superior al de un lanzamiento medio de cualquier editorial comercial.

 

Llega a obras a las que las editoriales no llegan.
Partimos de la base de que las editoriales son infalibles, rastrean el mercado y eligen aquellos títulos que por su valor comercial y/o su calidad merecen ser destacados. Pero a poco que se profundiza en ese mundo se adivina una turbia sopa de amistades, redes personales, intentos de pelotazo, libros con promociones que se hacen solas (por ejemplo el de cualquier presentador de televisión), temas de moda trabajados a toda prisa (por ejemplo cuando muere cualquier personaje famoso)…

¿Queda entonces sitio para un libro simplemente bueno?

Los propios editores te dirán, entre café y café, en confianza, que es muy difícil publicar un libro cuyo único argumento es su calidad. ¿Merecen esos libros entonces caer en el olvido? No, queda la autoedición: aquello que una editorial rechaza puede alcanzar el favor del público, en esta vida o dentro de 100 años. Hay muchos escritores que autoeditaron alguno de sus libros, y hoy son clásicos; por ejemplo Edgar Allan Poe.

 

Protege a los autores de una mala edición de sus obras.
Aunque resulte difícil de creer, las editoriales en muchas ocasiones también editan mal los libros: malas cubiertas, malas calidades, malas ediciones. Cualquiera que conozca a un escritor profesional le habrá escuchado hablar de que tal editorial se la “jugó” en uno de sus libros (con la portada, con la corrección, con las calidades…) sin que ellos pudieran hacer nada para evitarlo. Por eso, para controlar el proceso y evitar precisamente una mala edición, muchos autores prefieren autopublicar su obra, normalmente ayudándose de los servicios de profesionales para ir cubriendo las distintas etapas (maquetación, cubierta, corrección, etc.) y conseguir ese acabado profesional que nunca se le presupone a un libro autoeditado pero que en realidad está al alcance de cualquiera.

 

Protege a los autores de los retrasos injustificados de las editoriales.
Otro tema de conversación habitual con cualquier escritor profesional es lo que está tardando su editorial en sacar su libro (a veces años). La autoedición permite controlar el calendario y editar el libro justo en el momento en que el autor quiere.

 

La autoedición sí da dinero.
Un autor en una editorial convencional cobra en torno al 6/10% del PVP de un libro. Es decir, si se imprimen 1000 libros y se venden todos, y esos libros tienen un precio de venta de, pongamos, 12 €, el autor gana (en el mejor de los casos) 1,20 por libro vendido, es decir 1.200 € en total.

Esos mismos 1000 libros, autoeditados, pueden llegar a proporcionarle un porcentaje de hasta el 70% en venta directa (contando con un 30% de gastos), lo que supondría un ingreso de 8.400 €. O dicho de otra forma, un autor sólo necesita vender 150 libros para obtener esos 1200 €.

Lógicamente no todos los libros autoeditados consiguen vender mil ejemplares, pero desde luego tampoco los publicados por editoriales convencionales, y hace ya tiempo que se abandonó la noble costumbre del adelanto… En cualquier caso si un autor ya tiene el canal de ventas o de promoción construido, ganará mucho más dinero autoeditándolo.

“El hijo del herrador” de Ricardo A. Fernández, una novela ambientada en el medievo español, autopublicada, distribuida por el propio autor en mercadillos medievales y algunas librerías, lleva ya varios miles de ejemplares impresos, y se vende a 18 €…

 

La autoedición es buena para todos los escritores.
Incluso para aquellos que no quieren autoeditarse. Y esto sucede por una simple cuestión de oportunidades: cuantas más opciones existan para el autor, más fuerza tendrá para negociar.

 

 

La revolución del mundo editorial

 

Para entender en qué ha cambiado el mundo editorial, primero hay que analizar cuál era el papel de las editoriales convencionales.

 

Realizar la inversión. Los costes de producir (imprimir) un libro eran muy elevados y la propia tecnología obligaba a imprimir enormes tirajes para obtener un precio asumible. Normalmente la editorial era la dueña de ese capital necesario para invertir en una obra.

 

Tener el know-how editorial. Las editoriales contaban con equipos de profesionales (editores, correctores, maquetadores, diseñadores, etc.) que trabajaban en el complejo proceso de producción del libro.

 

Tener una red comercial. Las editoriales trabajaban con distribuidores y libreros, lo que les permitía “colocar” sus libros en el mercado, normalmente a nivel nacional. En virtud de su tamaño tendrán más o menos fuerza a la hora de obtener los mejores sitios en la librería y la máxima permanencia.

 

El papel prescriptor: La editorial elige de entre toda la oferta disponible aquellos libros que piensa que van a interesar a su audiencia por su calidad, por los temas tratados, etc. Es decir que el lector deposita en la editorial la responsabilidad de hacer una primera selección. En los libros autoeditados el lector puede sentir cierta desconfianza sobre los contenidos al depender estos exclusivamente de la decisión de su propio autor.

 

En qué han cambiado las cosas

 

La informática y la impresión digital han simplificado enormemente los procesos de trabajo y han permitido tirajes cortos (de 50, 100 ejemplares) a precios muy competitivos. Imprimir un libro es ahora una inversión al alcance de cualquiera que tenga 100 €. La última vuelta de tuerca es la Impresión Bajo Demanda (PoD, Print on Demand) que permite imprimir un solo ejemplar en el momento de la compra, lo que elimina la necesidad (y la inversión) de tener stock de un libro, y al mismo tiempo saca de la ecuación a los distribuidores.

 

-La informática también ha reducido la complejidad de todo el proceso de preimpresión de un libro. Además hay una mayor oferta de profesionales del ramo que ofrecen sus servicios a cambio de unas tarifas asequibles.

 

-El formato digital, ebook, ha sacado a la imprenta y a la librería de la ecuación. Nunca editar un libro fue tan barato ni ofrecerlo potencialmente a todos los lectores del mundo tan fácil.

 

-Por último las librerías online, tanto en la venta de libros en papel como en la venta de ebooks, han dado la última vuelta a la tortilla iniciando un cambio en los hábitos de compra y revolucionando la distribución y venta de los libros tal y como se entendía hasta ahora (previas del libro de libre acceso para decidir la compra, recomendaciones en línea de otros autores, etc.)

 

Vamos a profundizar en este asunto:

 

Primer acto: Amazon

Amazon, la librería online (aunque ahora vende de todo Amazon empezó siendo una librería), abre sus puertas en 1995, con el eslogan “la librería más grande del mundo”. Quizá fuera pretencioso en ese momento pero desde luego hoy nadie lo pone en duda.

Amazon es una empresa muy controvertida y criticada por su competencia, sus proveedores, sus trabajadores, incluso los gobiernos de los países en los que opera (por ejemplo, Francia), pero los consumidores adoran la tienda por sus bajos precios y su espectacular servicio.

En Estados Unidos Amazon tiene unos números impresionantes: 41% de ventas en libro nuevo, 65% en ventas de libro en papel y en ebook a través de una librería online (Fuente: The Codex Group).

Se estima que su cuota de mercado en el sector de los lectores digitales (reader) es del 60%; y en el de ebook del 67/80% dependiendo de la fuente (Fuente: BISG, Ofcom). En España no hay datos pero todo parece indicar que sería incluso más alta.

 

Segundo acto: Kindle

Hace relativamente poco (10-15 años) aparecieron los primeros dispositivos reader. Se trataba de un aparato pensado casi exclusivamente para leer ebooks. Su principal diferencia con una tablet o un ordenador es que la pantalla no tiene brillo y por tanto no cansa la vista. Casi todas las marcas de electrónica lanzaron modelos de este tipo de aparato.

Amazon puso a la venta su propio reader, Kindle, en noviembre de 2007 y costaba 400 $ (unos 360 €). Su principal ventaja con respecto a todos los demás era Amazon, es decir, que estaba conectado a una tienda con más de 90.000 referencias para comprar. Hasta entonces el gran problema de los que adquirían el aparato era encontrar un sitio en el que comprar ebooks de forma fácil y segura.

Aunque la producción se agotó en pocas horas, la verdadera explosión de ventas del Kindle no se produjo hasta las navidades de 2010 con el lanzamiento de Kindle 3. Como era de esperar las superventas del aparato llevaron a un incremento notable de las ventas de los ebooks: los dueños de readers querían leer en sus dispositivos. Amazon calcula que vendió 4 millones de ebooks el día de Navidad de 2010. Pero el fenómeno no se detuvo ahí y las ventas siguieron creciendo vertiginosamente. Un hito: el último libro de Harry Potter, el que cerraba la saga, vendió 15 millones de ejemplares en ebook y se convirtió en el artículo más vendido de la historia de Amazon.

Hoy el ebook tiene una cuota de mercado en Estados Unidos del 25% de la facturación por ventas de libros.

 

Tercer acto: KDP (Kindle Direct Program)

En 2007 Amazon lanzó su propia plataforma de autoedición digital, permitiendo que cualquiera que tuviera los derechos de un libro pudiera subir su edición electrónica para ponerla a la venta para el público general con el precio que quisiera y un royalty del 35%.

A medida que las ventas de Kindle crecían, la plataforma iba ganando en relevancia. En torno a 2010, algunos escritores de clase media, como el norteamericano Joe Konrath, empezaron a compartir sus datos de venta: estaba haciendo unos 1000 dólares al mes con libros rechazados por editores o descatalogados.

La competencia de Amazon (Sony, Barnes&Noble, Apple) pronto puso en marcha plataformas similares. Por primera vez en la historia, cualquiera tenía acceso a una red de distribución que rivalizaba con la de las grandes editoriales, y encima con unos costes de producción bajísimos.

Enseguida, infinidad de escritores (comerciales, inéditos, especialistas) que habían sido abandonados por las editoriales convencionales se lanzaron a publicar sus libros a través de estas plataformas.

En 2010 Joe Konrath anunció que había abandonado definitivamente el mundo de las editoriales tradicionales: estaba vendiendo unas 1.000 copias de sus libros… al día.

El ejemplo cundió y aparecieron escritores que, sin haber sido capaces de convencer a un solo agente para que llevara sus libros, se convertían en bestsellers con millones de ebooks vendidos en apenas unos meses.

Y si algunos venden millones, es lógico pensar que habrá muchos vendiendo cientos de miles, o decenas de miles, o simplemente miles… En resumen, haciendo dinero con sus libros.

Se calcula que en 2013 los escritores autoeditados tenían una cuota de mercado en EEUU de en torno al 25/33%, según la fuente.

 

Final: La era del algoritmo

Una de las herramientas promocionales más utilizadas por la industria editorial (muy reacia a gastar dinero en publicidad) ha sido y es la propia exposición del producto: conseguir una buena ubicación en la librería (escaparate, mesa) y una generosa permanencia ayuda mucho a fabricar un bestseller.

Es fácil imaginar que todo esto forma parte de una negociación entre editoriales, distribuidoras y librerías (muchas veces compartiendo el mismo dueño, como La Casa del Libro en España que es propiedad de Planeta), lo que convierte en una misión casi imposible meter la cabeza si eres un autor independiente.

Pero qué pasa en las tiendas online, ¿existe algo similar al escaparate? Sí, claro, la portada, los banners, las recomendaciones, las listas… ¿También aquí el acceso se decide a través de una negociación entre los grandes actores? Sí, en casi todas menos en Amazon.

Amazon intentó desde el primer momento mostrar al lector aquellos libros que piensa que le van a interesar en base a los datos acumulados de búsquedas, compras, hábitos, etc., de muchos clientes y con independencia de su precio, su editor… Estas sugerencias de Amazon se muestran de varias maneras: el famoso “los clientes que miraron esto también miraron…”, los emails personalizados que se envían cada día con recomendaciones, las listas de tops de venta… Su sistema está considerado el mejor del mundo y en la práctica se parece mucho a entrar en una tienda hecha para ti.

Las principales librerías online enseguida intentaron adoptar sistemas de búsqueda similares pero no han podido igualar el de Amazon. Además la mayoría sigue negociando con las grandes editoriales la preeminencia de sus recomendaciones.

Los resultados están ahí, Amazon reina en la venta online de libros tanto en papel como en ebook (con más de la mitad de la cuota de mercado) porque los lectores encuentran lo que buscan. Esa nueva forma de prescripción (el algoritmo) da una oportunidad a las obras de los autores independientes.

Aunque es imposible dar cifras, ya que muchos libros autoeditados se publican sin ISBN (Amazon por ejemplo no obliga a ello en su plataforma de Kindle), se estima que el crecimiento de los libros autoeditados ha sido exponencial en Estados Unidos entre 2008 y 2013 (un 437%) y en algunos géneros es el formato predominante en las ventas online.

Se calcula que Amazon tiene a la venta en torno a un millón de ebooks en castellano.

 

 

La inevitable inflación de la autoedición en internet

 

Pero todo este entusiasmo por las facilidades y posibilidades que brinda Amazon, Apple, Google, Facebook, Twitter, etc., a la hora de publicar y promocionar un libro tiene su contrapartida: la inflación.

Y es que cuanto más fácil y barato resulta algo, más gente se anima a intentarlo, la oferta aumenta (se dispara) y la competencia se vuelve brutal, el producto se devalúa y los precios caen. Por último, y ya cerca del precio cero (libros regalados allá donde mires), lo que cae es la atención.

Eso no quiere decir que tengamos que colgar los trastos y dejar la aventura de editar, pero es importante saber dónde nos estamos metiendo cuando intentamos autoeditar en internet.

 

Algunos apuntes:

– La gran mayoría de los autores independientes en Amazon no vende más de 10 libros y no hacen más de 100 € al año.  

– Las listas de bestseller de Amazon es tan volátil que se puede llegar a ella con muy pocas ventas, muchas menos de las que imaginas, pero por contra es muy difícil permanecer.

– Al igual que pasa en el buscador de Google con las webs que quedan fuera de la primera página, lo normal es la invisibilidad más total y absoluta de tu libro en Amazon, iBooks o similar (ten en cuenta que hay cientos de miles).

– La necesidad de destacar va llevándose la guerra a nuevos territorios (más allá de la venta pura y dura): los comentarios, las valoraciones, las redes sociales, la publicidad pagada, las redes de lectores, la lista de correo… Que ponen en cuestión los motores de prescripción de Amazon (en el caso de los comentarios, valoraciones, etc.) y que se van devaluando a medida que acuden a ellos los autores con ganas de promocionar su libro.

 

Siempre pasa con las cosas nuevas: enseguida encuentran detractores furibundos y apóstoles desatados. Y con el ebook estaba claro que se iba a montar una buena: el libro en papel es probablemente el objeto cultural más poderoso en el imaginario colectivo, así que cualquier desafío a su existencia motivará opiniones muy enconadas.

¿Es razonable pensar que el libro en papel (caro, poco ecológico, menos eficiente en su distribución y almacenaje) acabará siendo sustituido progresivamente por el ebook? Sí y no: sí en todo lo que el ebook puede sustituir a un libro; no en aquellas cosas en las que el libro da algo más (el libro se puede dejar, regalar, heredar; es un objeto que se convierte en adorno una vez leído; no necesita electricidad para cumplir con su función; hay quien dice que leer en papel favorece una concentración mayor y por tanto una mejor asimilación de su contenido…).

Las últimas cifras sobre esto parecen indicar un estancamiento en el, hasta ahora imparable, crecimiento del ebook. En Estados Unidos ha descendido la venta de ebooks que pasa del 23% al 21%, mientras que el libro en tapa blanda sube del 42 al 43% (fuente: Nielsen).

En EEUU las ventas de literatura juvenil en papel subieron un 12% en 2014, y una encuesta de The Bookseller afirma que el 73% de los jóvenes entre 16 y 24 años prefiere el papel. Otro sondeo de Nielsen señala que sólo el 20% de los norteamericanos de entre 13 y 17 años compra ebooks.

En España, el ebook tiene aún menos aceptación. Según el CIS, el 79,7% de los lectores prefiere papel que ebook. Entre 18 y 24 años el porcentaje sube al 80,1%. El 46,6% muestra su poca o nula predisposición a leer libros electrónicos en el futuro.

A la pregunta “¿prefieres un libro impreso a un ebook?” realizada a 1.600 jóvenes españoles de entre 15 y 25 años, el 65% contestó que prefiere un libro impreso por su posibilidad de venderlo de segunda mano, la textura, el olor, la idea de coleccionarlo, compartirlo, llenar la estantería, la moda retro…

Según el Observatorio del Libro el ebook apenas llega al 4% de la facturación total del libro en España, aunque es difícil establecer el peso real porque no se cuenta con datos de vendedores importantes, por ejemplo, Amazon.

Por contra, todo el fenómeno de autores independientes que se ha desarrollado en Estados Unidos en los últimos años se ha producido principalmente en el entorno del ebook. Por qué: porque los cuatro millones de norteamericanos que recibieron de regalo de Navidad un Kindle en 2010 querían poder comprar ebooks para sus libros, porque las editoriales convencionales no se los dieron (retrasaban el lanzamiento de la versión ebook de las novedades, los vendían a precios desorbitados… todo para proteger su negocio en papel), porque ese vacío lo ocuparon autores independientes que ofrecían contenidos de calidad a precios razonables. Una vez más, y como le ha pasado ya a la prensa y a las discográficas, en internet si no das el paso tú, lo dará otro.

 

Conclusiones

-La autoedición siempre ha servido para ocupar nichos temáticos y comerciales a los que las editoriales convencionales no llegan.

-Hoy en día un libro autoeditado con el planteamiento correcto puede ser un producto exactamente igual, en términos de calidad, que el de cualquier editorial convencional.

-La tecnología permite imprimir libros en pequeñas cantidades a un coste al alcance de cualquiera.

-La distribución en internet en papel bajo demanda y en ebook, principalmente a través de Amazon, permite a cualquier autor, gracias a los algoritmos de recomendación, comercializar un libro en igualdad de condiciones que una editorial. Esto abre la autoedición a nuevos nichos temáticos y comerciales, más generales, y ha permitido la aparición de bestsellers escritos por autores independientes, pero también es un mercado superpoblado en el que resulta muy difícil conseguir visibilidad.

-El autor puede ganar más dinero y tiene más control sobre todo lo relacionado con su obra cuando autoedita, pero también tiene que asumir muchas tareas que tradicionalmente realizaba la editorial (principalmente la promoción) además de sufragar todos los costes de su bolsillo.

-Las editoriales convencionales a pesar de los cambios conservan dos fortalezas: la capacidad de producir libros en papel masivamente y a costes muy bajos; y la capacidad de distribuirlos físicamente en una extensa red comercial. Eso sí, ambas sufren un desgaste inexorable por la tendencia a disminuir el stock y a hacer tirajes cortos y muy “cerca”, tanto temporal como físicamente, del momento de la compra (Impresión Bajo Demanda) y por la decadencia de su red comercial (cada dos días cierran cinco librerías en España; fuente CEGAL).

-El ebook es otro nuevo nicho de mercado muy propicio para la autoedición pero se está estancando (en el 21% de la facturación en EEUU) y en España aún está muy poco desarrollado (4% de la facturación).

-En ebook se compran sobre todo novelas, guías cortas de carácter práctico o de autoayuda, y libros de divulgación muy especializados. En papel se compran sobre todo libros de infantil y juvenil, libros de consulta y clásicos.

 

 

Qué está pasando con el ebook en EE.UU

 

El Digital Book World es uno de los eventos más fiables a la hora de valorar la evolución del mercado del libro digital en Estados Unidos, y el pasado enero (2017) se celebró su última edición en Nueva York. Sus conclusiones fueron ampliamente comentadas por Author Earnings, un colectivo de autores independientes que emite su propia información estadística. Este post es un pequeño extracto de las conclusiones de todos ellos.

 

El problema de la falta de datos

Es imposible medir con precisión las cifras de venta del libro electrónico, entre otras cosas porque muchos de ellos carecen de ISBN (se estima que más del 40% de los vendidos en Amazon). Todos los datos se extraen de aproximaciones y proyecciones basadas en la información que ocasionalmente ofrecen las librerías online, las plataformas de autoedición y las asociaciones de autopublicados (como Author Earnings).

 

¿El papel ha vuelto?

Últimamente se oye mucho la cantinela de que el ebook se ha estancado y el libro en papel está creciendo.
Se esgrimen muchas teorías al respecto: la fatiga digital del consumidor, el encanto de las librerías, el descontento con los sistemas de búsqueda y compra de ebooks, el sentimiento de posesión que da el libro en papel (y no el ebook), el final de la moda pasajera del ebook, el fenómeno de los libros de colorear para adultos…
En Estados Unidos en 2016 las ventas en papel crecieron un 3,3%, pero todos los vendedores perdieron cuota de mercado (como veremos más adelante) excepto Amazon (+15%) y las librerías independientes (+5%). ¿Entonces qué está pasando? En Author Earning sugieren que se debe a una política de descuentos puntual de Amazon y que en realidad la tendencia del papel es a la baja.
En España, Nielsen mostró una infografía en la que se afirmaba que las ventas en papel habían descendido un 3,4% en 2016. Este dato contrasta con el 2/3% de crecimiento que se apunta desde las editoriales, aunque tal y como señalan desde Antinomias Libro tal vez haya que buscar la respuesta en el aumento de las ventas de libros de texto después de completarse el calendario de introducción de la LOMCE.

 

¿El ebook está estancado?

Las cifras oficiales sugieren que las ventas en ebook se están estancando pero Author Earnings matiza: sólo las ventas en ebook de los títulos de editoriales convencionales se están estancando; las del resto, crecen (en Amazon, por ejemplo, un 4%).

 

La cuestión no es ebook vs. papel, la cuestión es tienda física vs. online

El 41% de los libros impresos publicados por editoriales tradicionales se vendieron en tiendas online.

Si a estas cifras le añadimos los ebooks y contamos los libros autoeditados, tenemos que el 72% de la no-ficción para adultos y el 77% de la ficción para adultos se vendió a través de un canal online. En no-ficción y ficción juvenil sigue reinando la tienda física: 55% y 52% respectivamente.

El informe no dice nada pero es de imaginar que lo más vendido en tienda sea la literatura infantil, de ahí que las librerías pequeñas tengan secciones cada vez más grandes de este tipo de libros).
En términos globales (es decir, en todos los formatos -ebook incluido-, y no sólo libros editados por editoriales convencionales) el 69% de todos los libros en Estados Unidos fueron adquiridos a través de internet.

 

Los modelos de librería que funcionan

En 2016 todos los canales excepto dos disminuyeron sus ventas con respecto a 2015.

Barnes & Noble (algo así como la Casa del Libro en EE.UU) cayó un 6%.
Las Grandes Superficies (Wallmart, etc.) perdieron un 5%.
El resto (pequeñas cadenas, aeropuertos, vendedores online, etc.) cayeron un 2%.

Por contra:
Amazon creció un 15%.
Y las librerías independientes (no asociadas a ninguna cadena) ganaron un 5% de cuota de mercado, gracias a modelos de negocio basados en el conocimiento de su clientela, la selección del catálogo, y los eventos en la librería.
En este sentido conviene hablar de lo que ha pasado con Waterstones, una de las cadenas de librerías más importante de Reino Unido, que ha anunciado beneficios por primera vez en años gracias a su decisión de dejar que cada librería tenga su propia política adaptada a los gustos locales.

 

Amazon sigue siendo el rey

Según Author Earnings, Amazon vendió en 2016 el 55% de los libros adquiridos en Estados Unidos, en todos los formatos.
Para libro en papel su cuota de mercado es del 41%.
En ebook, del 82% (en 2015 su cuota era del 70%).
¿Estamos ante un caso de monopolio al que hay que hacer frente como afirma sin descanso Mark Coker, el fundador de Smashwords?

 

Pero los autores independientes ya controlan géneros mayoritarios

Todo este movimiento hacia el comercio online favorece a la edición no tradicional (autoeditados + ediciones del sello propio de Amazon) ya que en la distribución física es donde la edición tradicional tiene su mejor activo. 
Siguiendo a Author Earnings la edición no tradicional va ganando terreno poco a poco: en la ficción para adultos la edición no tradicional ya tiene un 42% de la cuota de mercado de todo lo adquirido a través de internet. 

Si profundizamos en los géneros nos llevamos algunas sorpresas:

-Libros para colorear para adultos: las ventas se producen en un 80% en papel pero el 60% de ellas son de la edición no tradicional. ¿Causas? Probablemente aquí sí influya mucho el precio: la media de precio en la edición no tradicional es de 6,78 dólares; en la edición tradicional mediana es de 8,33; en la edición tradicional de las cinco grandes es de 11,7 dólares.

-Novela rosa (romántica): Las ventas se producen en un 98% en formato digital (ebooks + audiolibros) y el 55% son de libros autoeditados. 

-Thriller/suspense: Las ventas se producen en un 95% en formato digital (ebooks + audiolibros) pero aquí el 60% de las ventas son para la edición tradicional. Posible causa: los grandes autores-franquicia que llevan décadas dominando el mercado.

-Misterio/Novela Negra: El 92% de las ventas son digitales (ebook + audiolibros) y el 51% para títulos editados por las editoriales tradicionales.

 

Está claro que los autores independientes son capaces de competir en casi cualquier género, pero las grandes oportunidades para ellos están en los géneros más abandonados por las editoriales tradicionales. Un ejemplo: en la ficción para adultos de temática afroamericana el 98% de lo que se vende es digital (ebook + audiolibro) y el 71% de las ventas son para autores autoeditados. Aquí se aprecia una diferencia de precio importante: precio medio de libros autoeditados, 2,76 dólares; precio medio de las grandes editoriales: 12,45 dólares. ¿Hay un camino en aprovechar los interminables subgéneros de los géneros para ganar relevancia sobre el resto de libros? Por ejemplo una novela rosa / paranormal / con magos y brujas; o una historia de ciencia-ficción / gay…

 

Y en España

En España, por desgracia, no tenemos datos como los que ofrecen las distintas asociaciones e instituciones de Estados Unidos, y Amazon no suelta prenda. 
Los del Observatorio del Libro apenas reflejan la realidad al hablar sólo de ebooks con ISBN y no contar con la información de ventas de los grandes vendedores de ebooks (Amazon, Apple, etc.)

Desde algunos sectores se asegura que la venta online de libros ha crecido en torno a un 20% y que Amazon, que reina indiscutiblemente en la venta de ebooks en España, ya cuenta con un 8% de la cuota de mercado de todo el sector del libro (papel y ebook).
Seguiremos informando.

 

 

Ir al siguiente post: ¿Qué servicios quieren los autores independientes
y qué pasa cuando los consiguen
?

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