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Cómo convencer a un librero para que venda tu libro

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Muchas veces la mejor manera de coger el toro de la distribución por los cuernos es hacerla tú mismo. En un mundo ideal, tu libro estaría en todas las librerías del mundo en castellano, a poder ser en el escaparate, y a la venta indefinidamente. Eso probablemente te proporcionaría miles de ventas. Pero lo cierto es que las tiendas reciben cientos de novedades todas las semanas, los canales de distribución están saturados por la enorme cantidad de oferta, y las librerías apenas dan abasto para organizar su espacio físico.

¿Cómo hacer frente a una situación así?

Pues como siempre: con trabajo, perseverancia y sentido común.

La distribución directa en librerías, bien planteada, puede ser una importante fuente de ingresos y de promoción. Tiene la ventaja de que eliminas a un intermediario (el distribuidor) y consigues a un poderoso aliado (el librero) a la hora de vender y dar visibilidad a tu libro. Por contra, conlleva una buena cantidad de trabajo (contactos, entregas de stock, actos promocionales específicos) y requiere de cierta organización (albaranes, liquidaciones).

Lo primero que tienes que tener claro es que la librería no va a querer vender tu libro porque le mandes un email. De hecho probablemente ni lo abran (reciben miles como el tuyo). Ni siquiera las distribuidoras con años de relación comercial confían en ese tipo de canales para colocar sus libros.

Más bien las librerías reciben la visita de representantes de las editoriales grandes o de las distribuidoras que les informan in situ de sus últimos lanzamientos, reediciones, nuevas colecciones, apuestas estacionales (Navidad, verano), y les proponen campañas de marketing (por ejemplo un escaparate o mesa con libros sobre el Mundial de Fútbol coincidiendo con la celebración del evento).

O conocen muy bien a su clientela y buscan entre los catálogos de las editoriales los libros que piensan que podrían funcionar bien su tienda.

Con las mismas, pueden recibir la visita de autores independientes o editoriales pequeñas con propuestas. Lo normal es que les reciban y escuchen y, si les parece que eso va a tener venta, accedan a comercializarlo en su librería.

 

Para animarte:

-Los libreros suelen ser receptivos a vender libros de autores o temas locales porque saben que van a tener cierta venta.

-Los libreros quieren vender, les da igual que el libro lo haya editado Planeta o Juan Gómez siempre y cuando piensen que va a tener venta.

-Busca librerías que puedan estar genuinamente interesadas en tu libro y explota ese argumento de venta: por su proximidad geográfica, por su proximidad temática, por su imagen.

-Explica al librero la campaña de promoción que estás realizando. Por ejemplo si estás haciendo una campaña en la prensa local, o si has promocionado tu libro en ámbitos afines en el caso de temas especializados.

-Proponle actos promocionales en su librería: la presentación del libro, firmas, cuentacuentos. (Asegúrate de que la librería organiza regularmente ese tipo de eventos; hay algunas que no tienen sitio para eso.)

-No seas pesado ni plantees el asunto como un favor que te están haciendo. Tienes que conseguir convencerle de que le interesa vender tu libro porque va a ganar dinero con él. Si no, es mejor que ni lo intentes.

 

Para que entiendas el proceso:

-Los libreros cobran una comisión del 30%, habitualmente, aunque puede variar en determinados supuestos. Por ejemplo los grandes vendedores (como FNAC, Casa del Libro…) cobran más. Hay casos en los que puedes intentar negociar una comisión menor (si haces la presentación allí, por ejemplo, puedes proponerle un 20%) u ofrecer una mayor (por ejemplo un 40% a cambio de tener el libro en el escaparate durante una semana).

-Si acceden a vender tu libro, te pedirán unos cuantos ejemplares en depósito y te darán un albarán. Si se les agotan los libros, te llamarán para que les lleves más. Si no, pasado un tiempo, puedes pasarte por la librería para liquidar las ventas. El librero te pagará lo vendido. Con los ejemplares que queden se puede pactar mantenerlos a la venta, o llevártelos si el librero o tú dais por terminada la vida comercial del libro.

 

 

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