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Amazon, Kindle y el algoritmo

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Primer acto: Amazon

Amazon, la librería online (aunque ahora vende de todo Amazon empezó siendo una librería), abre sus puertas en 1995, con el eslogan “la librería más grande del mundo”. Quizá fuera pretencioso en ese momento pero desde luego hoy nadie lo pone en duda.

 

Amazon es una empresa muy controvertida y criticada por su competencia, sus proveedores, sus trabajadores, incluso los gobiernos de los países en los que opera (por ejemplo, Francia), pero los consumidores adoran la tienda por sus bajos precios y su espectacular servicio.

 

En Estados Unidos Amazon tiene unos números impresionantes: 41% de ventas en libro nuevo, 65% en ventas de libro en papel y en ebook a través de una librería online (Fuente: The Codex Group).

 

Se estima que su cuota de mercado en el sector de los lectores digitales (reader) es del 60%; y en el de ebook del 67/80% dependiendo de la fuente (Fuente: BISG, Ofcom). En España no hay datos pero todo parece indicar que sería incluso más alta.

 

Segundo acto: Kindle

Hace relativamente poco (10-15 años) aparecieron los primeros dispositivos reader. Se trataba de un aparato pensado casi exclusivamente para leer ebooks. Su principal diferencia con una tablet o un ordenador es que la pantalla no tiene brillo y por tanto no cansa la vista. Casi todas las marcas de electrónica lanzaron modelos de este tipo de aparato.

 

Amazon puso a la venta su propio reader, Kindle, en noviembre de 2007 y costaba 400 $ (unos 360 €). Su principal ventaja con respecto a todos los demás era Amazon, es decir, que estaba conectado a una tienda con más de 90.000 referencias para comprar. Hasta entonces el gran problema de los que adquirían el aparato era encontrar un sitio en el que comprar ebooks de forma fácil y segura.

 

Aunque la producción se agotó en pocas horas, la verdadera explosión de ventas del Kindle no se produjo hasta las navidades de 2010 con el lanzamiento de Kindle 3. Como era de esperar las superventas del aparato llevaron a un incremento notable de las ventas de los ebooks: los dueños de readers querían leer en sus dispositivos. Amazon calcula que vendió 4 millones de ebooks el día de Navidad de 2010. Pero el fenómeno no se detuvo ahí y las ventas siguieron creciendo vertiginosamente. Un hito: el último libro de Harry Potter, el que cerraba la saga, vendió 15 millones de ejemplares en ebook y se convirtió en el artículo más vendido de la historia de Amazon.

 

Hoy el ebook tiene una cuota de mercado en Estados Unidos del 25% de la facturación por ventas de libros.

 

Tercer acto: KDP (Kindle Direct Program)

En 2007 Amazon lanzó su propia plataforma de autoedición digital, permitiendo que cualquiera que tuviera los derechos de un libro pudiera subir su edición electrónica para ponerla a la venta para el público general con el precio que quisiera y un royalty del 35%.

 

A medida que las ventas de Kindle crecían, la plataforma iba ganando en relevancia. En torno a 2010, algunos escritores de clase media, como el norteamericano Joe Konrath, empezaron a compartir sus datos de venta: estaba haciendo unos 1000 dólares al mes con libros rechazados por editores o descatalogados.

 

La competencia de Amazon (Sony, Barnes&Noble, Apple) pronto puso en marcha plataformas similares. Por primera vez en la historia, cualquiera tenía acceso a una red de distribución que rivalizaba con la de las grandes editoriales, y encima con unos costes de producción bajísimos.

 

Enseguida, infinidad de escritores (comerciales, inéditos, especialistas) que habían sido abandonados por las editoriales convencionales se lanzaron a publicar sus libros a través de estas plataformas.

 

En 2010 Joe Konrath anunció que había abandonado definitivamente el mundo de las editoriales tradicionales: estaba vendiendo unas 1.000 copias de sus libros… al día.

 

El ejemplo cundió y aparecieron escritores que, sin haber sido capaces de convencer a un solo agente para que llevara sus libros, se convertían en bestsellers con millones de ebooks vendidos en apenas unos meses.

 

Y si algunos venden millones, es lógico pensar que habrá muchos vendiendo cientos de miles, o decenas de miles, o simplemente miles… En resumen, haciendo dinero con sus libros.

 

Se calcula que en 2013 los escritores autoeditados tenían una cuota de mercado en EEUU de en torno al 25/33%, según la fuente.

 

Final: La era del algoritmo

Una de las herramientas promocionales más utilizadas por la industria editorial (muy reacia a gastar dinero en publicidad) ha sido y es la propia exposición del producto: conseguir una buena ubicación en la librería (escaparate, mesa) y una generosa permanencia ayuda mucho a fabricar un bestseller.

 

Es fácil imaginar que todo esto forma parte de una negociación entre editoriales, distribuidoras y librerías (muchas veces compartiendo el mismo dueño, como La Casa del Libro en España que es propiedad de Planeta), lo que convierte en una misión casi imposible meter la cabeza si eres un autor independiente.

 

Pero qué pasa en las tiendas online, ¿existe algo similar al escaparate? Sí, claro, la portada, los banners, las recomendaciones, las listas… ¿También aquí el acceso se decide a través de una negociación entre los grandes actores? Sí, en casi todas menos en Amazon.

 

Amazon intentó desde el primer momento mostrar al lector aquellos libros que piensa que le van a interesar en base a los datos acumulados de búsquedas, compras, hábitos, etc., de muchos clientes y con independencia de su precio, su editor… Estas sugerencias de Amazon se muestran de varias maneras: el famoso “los clientes que miraron esto también miraron…”, los emails personalizados que se envían cada día con recomendaciones, las listas de tops de venta… Su sistema está considerado el mejor del mundo y en la práctica se parece mucho a entrar en una tienda hecha para ti.

 

Las principales librerías online enseguida intentaron adoptar sistemas de búsqueda similares pero no han podido igualar el de Amazon. Además la mayoría sigue negociando con las grandes editoriales la preeminencia de sus recomendaciones.

 

Los resultados están ahí, Amazon reina en la venta online de libros tanto en papel como en ebook (con más de la mitad de la cuota de mercado) porque los lectores encuentran lo que buscan. Esa nueva forma de prescripción (el algoritmo) da una oportunidad a las obras de los autores independientes.

 

Aunque es imposible dar cifras, ya que muchos libros autoeditados se publican sin ISBN (Amazon por ejemplo no obliga a ello en su plataforma de Kindle), se estima que el crecimiento de los libros autoeditados ha sido exponencial en Estados Unidos entre 2008 y 2013 (un 437%) y en algunos géneros es el formato predominante en las ventas online.

 

Se calcula que Amazon tiene a la venta en torno a un millón de ebooks en castellano.

 

 

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de la autoedición en Internet

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