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Cómo publicar un libro sin que te tomen el pelo

En los últimos diez años, publicar un libro ha dejado de ser una quimera gracias a internet, al ebook y a la imprenta digital, y cada vez son más los que se animan a hacerlo por razones diversas: profesionales, por placer, para crear una firma literaria vendedora…

Unos lo intentan en las editoriales tradicionales, otros directamente autoeditan, y muchos viajan de la autoedición a las editoriales tradicionales y viceversa: de las editoriales tradicionales a la autoedición.

Por desgracia, también es grande la desinformación que existe sobre ciertos aspectos relacionados con la edición y la publicación de libros, desinformación que acaba en todo tipo de desengaños, frustraciones, y disgustos para los sufridos autores. A veces también en estafas y timos. Ya lo decía Quevedo: Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir.

Este artículo es para ti, que has escrito un libro, quieres publicarlo y necesitas ayuda para tomar las mejores decisiones.

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Si autoeditas: las motos que te intentarán vender

La autoedición está en auge y eso sucede por una razón muy sencilla: es hoy la vía más directa para publicar un libro, tanto si quieres llegar al lector por tus medios como si buscas que una editorial tradicional se anime a comercializar tus obras.

Existen muchas posibilidades alrededor de la autoedición: editoriales que dan servicios integrales, plataformas de distribución en papel bajo demanda y en ebook, profesionales independientes… No hay una manera buena o mala de afrontar la autoedición de un libro, pero sí hay algunos aspectos que conviene que sopeses con detenimiento porque, lamentablemente, la autoedición está llena de trampas.

 

 

1) La regla de oro

Cómo identificar una «moto» en 30 segundos

 

Antes de empezar queremos dejarte clara una cosa: autoeditar significa publicar lo que quieres, cuando quieres y como quieres.

Pero toda esa libertad tiene una contrapartida: quedarás fuera de la cadena comercial tradicional del libro.

Es así de sencillo.

Eso no significa que no puedas comercializar tu libro, ni tampoco que no esté en disposición de venderse tanto o más que uno editado en una editorial tradicional.

Pero es imposible (es una contradicción) autoeditar y además contar con los parámetros promocionales y de distribución de una editorial tradicional. Si quieres eso, tienes que ponerte manos a la obra y enviar tu borrador a editoriales convencionales, pasar por un proceso de selección (el de la editorial convencional) y asumir que se publicará lo que ellos quieran, cuando ellos quieran y como ellos quieran.

Las editoriales de autoedición son capaces de ayudarte a «fabricar» (editar) tu producto (tu libro) con garantías, pero por su propia naturaleza tienen serias limitaciones a la hora de promocionar o distribuir. Sin embargo muchas te bombardearán con servicios de distribución y de promoción muy cercanos en apariencia a los que tendrías con una editorial tradicional de primer nivel. La regla de oro es bien sencilla: si una editorial de autoedición tuviera la capacidad para promocionar y vender un libro con garantías, publicaría los libros por sus medios, como una editorial tradicional, pagando a los autores un porcentaje sobre las ventas. De esa forma la editorial ganaría mucho más dinero. Pero también, claro, sería mucho más selectiva: sólo publicaría aquello que tuviera sentido comercial.
 

 

 

2) La distribución en librerías

¿Realmente puede tener distribución convencional una obra autoeditada?

 

Si hay algo que un autor independiente anhela por encima de todas las cosas es la distribución de su libro, pero vamos a decirlo de una vez por todas: la distribución tal y como tú la entiendes, es decir, la editorial (o tú) le da equis ejemplares a una distribuidora, ésta lo pone en una red de librerías, y las librerías lo tienen en su tienda durante un tiempo para venderlo no la vas a tener nunca.

Las editoriales de autoedición no la tienen, muchísimas editoriales convencionales (pequeñas y medianas) tampoco (o la tienen muy mala) y a ti, como particular, las distribuidoras no te van a hacer ni caso.

Por qué.

Pues porque ese canal comercial no quiere saber nada de la autoedición.

En parte por una cuestión empresarial (la distribución en librerías es el principal canal comercial de las editoriales grandes y no van a dejar que se meta ahí cualquiera), en parte por un problema de sobreoferta (las distribuidoras y librerías tienen para elegir muchos más libros de los que pueden albergar en sus camiones y estanterías).

Y esto no pasa sólo con los libros. Cualquier producto (una cerveza artesana, una crema hidratante, una marca de chicles) necesita una buena distribución: la presencia física en las tiendas, la exposición del producto, son vitales para poder vender. 

Es posible que llegues a algunas librerías, pero siempre será por tus medios y desde un planteamiento guerrillero, es decir, de forma directa y convenciendo al librero (que probablemente será poco receptivo) de que tu libro tiene venta. Si tu poder de promoción es grande (porque eres famoso, por ejemplo) tal vez puedas llegar a un acuerdo con alguna distribuidora, con o sin editorial de por medio.

Sin embargo oirás cosas como “distribuimos tu libro”, “tenemos distribuidora”, o “tu libro en FNAC, Casa del Libro, El Corte Inglés”. Bueno, vamos a ver qué quieren decir exactamente:

 

Distribuimos tu libro

Esta es la más peligrosa de todas, y la que roza el timo. Aquí la editorial de autoedición te dice que va a distribuir tu libro, se queda con algunos ejemplares, y te da el nombre de una distribuidora (normalmente de segunda, en esto de las distribuidoras es como en todo: las hay buenas, regulares, malas y lo siguiente) para tranquilizarte.

Lo que suele pasar después es que tu libro no está en ningún sitio, no responden a tus quejas, te mandan liquidaciones confusas, y finalmente acabas denunciando o pasando, según las ganas de follones que tengas.

Una variable de esto es que distribuyan 20 o 40 ejemplares de tu libro en las librerías de tu ciudad de origen, que es donde piensan que lo vas a vender (por tu propia promoción), cobrándote así comisiones del 50/60% sobre el PVP por hacer algo que podrías haber hecho tú perfectamente con el stock de tu libro impreso, ahorrándote intermediarios.

Siempre que te ofrezcan distribución nacional, pon atención en el número de ejemplares que te están pidiendo. Si son muy pocos (50, 100) es porque no la van a hacer. Hay más de 3.000 librerías en España, así que echa cuentas… También piensa que una distribuidora medianamente seria no aceptará comercializar un libro si no tiene la exclusividad al menos en España, es decir, que si tú puedes vender los libros, etc., y además te ofrecen distribución con librerías sin pedirte exclusividad, desconfía: eso significa que no se lo van a tomar muy en serio.

 

Tenemos distribuidora

Esta es relativamente nueva y más taimada. Te dicen que trabajan con una distribuidora (suena bien) pero, en cuanto preguntas un poco, te explican que le proponen todos los libros que van sacando pero que la distribuidora decide cuál incorpora a su red comercial y cuál no. Vete contando con que el tuyo, salvo que tenga una promoción tan clara que se caiga por su propio peso (en cuyo caso no necesitas a la editorial de autoedición), no va a ser uno de los elegidos.

Nosotros mismos trabajamos con distribuidoras nacionales y sabemos de lo que hablamos: miran con lupa lo que cogen porque sobre todo lo que quieren es vender.

Para consolarte te dicen que la distribuidora lo servirá si alguna librería lo pide pero normalmente en ese caso te avisarán para que tú les envíes por agencia el ejemplar vendido a los de la distribuidora y ellos por su parte lo enviarán a la librería. Es decir que ni siquiera lo tienen en stock. Visto lo visto, por qué no servirlo tú directamente y así ahorras costes, tiempo y comisiones (porque en todo ese vaivén la distribuidora estará cobrando entre un 50 y un 60% del PVP de tu libro).

 

Tu libro en Fnac, Casa del Libro y Corte Inglés

Vaya por delante que ninguna de esas librerías tiene la culpa de nada; más bien los culpables son aquellos que usan su nombre en vano.

Esta moto es icónica, es decir, las editoriales de autoedición que la ponen en práctica empiezan por llenar la portada de su web con logos de estas librerías, por todas partes, bien visibles, para que te sientas arropado, igual que si entraras en la Catedral del Éxito Literario.

Luego afirman sin rubor que si publicas con ellos tu libro estará en Fnac, Casa del Libro y El Corte Inglés. Y si les queda algo de dignidad, en medio de esa verborrea, añadirán en algún momento, en voz baja, que en último extremo la decisión de lo que esas librerías venden en sus tiendas no depende de la editorial.

En qué consiste en realidad.

Pues en el mejor de los casos lo que hacen es poner tu libro a la venta en ebook (normalmente en PDF, que es lo más barato y fácil de hacer y lo que los lectores de ebooks menos compran, por cierto) en las webs de esas tiendas, que por otra parte no destacan especialmente por los ebooks que venden (ebooks vende sobre todo Amazon, y un poquito Apple).

Y a veces lo ponen como si fuera una tienda de ebay, es decir, si alguien compra (de milagro, porque no lo muestran en ningún sitio) tu libro en la web de la Fnac, te avisan para que le envíes el libro al cliente por tus medios o lo venden ellos.

¿Estará tu libro en papel en sus tiendas físicas o lo mostrarán en sitios destacados de su web (que es lo que realmente vale)? No.

O igual sí (porque tú lo consigues por tus medios), pero nunca en ningún caso por nada que haya hecho o pueda hacer la editorial de autoedición de turno.

Te dirán que si alguien lo pide, entonces la librería se lo pedirá a ellos, vamos, lo de siempre. Pero como es lo de siempre, repetimos lo de siempre: lo que vale de las librerías es la visibilidad, el que pide tu libro sin que la librería lo tenga expuesto es porque ha sabido de él en otro sitio.

Esas tiendas, que son grandes vendedores, trabajan con distribuidoras y están metidas de lleno en toda la cadena comercial tradicional del libro, es decir que en su mesa no queda sitio para los autores independientes.

Hay excepciones. Por ejemplo algunos centros de El Corte Inglés sí que son receptivos a comercializar libros de autores locales, hacer presentaciones, pero ahí es el autor el que se acerca a hablar con ellos.

La Casa del Libro por su parte suele remitir siempre a la central de compras de Madrid (o sea, que no).

Nosotros hemos trabajado a autores que han colocado sus libros en decenas de centros de El Corte Inglés, hablando directamente con Madrid, pero eran libros hechos por gente conocida que tenían una promoción importante en medios de comunicación nacionales por la red de contactos de su autor. Vamos, que El Corte Inglés había visto la venta y por eso estaba encantado de distribuirlo: lo de siempre otra vez.

 

La librería fantasma

Algunas editoriales de autoedición tuvieron o tienen una librería online desde la que venden los libros de sus autores autoeditados. El proceso varía pero suele ser así: si alguien compra tu libro, se lo paga a la editorial, la editorial te avisa, tú se lo mandas al cliente por tus medios, y luego la editorial te abona el importe. Un follón, vamos.

Otra variante eran las tiendas online de proveedores que imprimían bajo demanda (Lulu, Bubok). Aquí ellos cobraban la venta, imprimían el libro y lo enviaban por sus medios, pagando luego al autor su correspondiente royalty establecido a priori. Esta es algo más civilizada pero tiene el mismo problema.

¿Y cuál es?

Pues que son librerías que carecen de clientes.

Una librería no es sólo un sitio que sirve libros, su principal valor es su clientela, es decir, su capacidad para mover libros, exhibirlos, ofrecerlos… Nadie en su sano juicio dice “voy a ver libros de cocina a la tienda de la editorial de autoedición Perico de los Palotes”; más bien dice “voy a ver libros de cocina a la Casa del Libro o a Amazon o a la librería especializada en cocina de la calle tal”. Y, la verdad, para que tu primo de Alicante te compre el libro en la tienda de la editorial porque se lo ha dicho tu tía, pues casi que te lo pida a ti y se lo mandas directamente por correo, ¿no?

Luego hay temas menores, como que tengas que hacer tú el envío (menudo servicio te están dando si ni siquiera sirven el libro) pero el principal es que no aportan nada ni a la promoción ni a la venta porque NO tienen lectores.

Si lo consideras un punto de venta desde el que ofrecer tu libro, como podría ser tu propia web, pues estupendo. Pero en ningún caso pienses en ello como una librería, por mucho que te digan…
 

 

 

3) La promoción

¿De qué hablamos cuando hablamos de promoción?

 

La promoción es la hermana gemela de la distribución. No se entiende la una sin la otra.

Tiene tres patas: lo que puede hacer el autor (por ejemplo si es un presentador de televisión famoso), lo que puede hacer la editorial (no es lo mismo la capacidad de promoción de Planeta que la de Pre-textos), lo que puede hacer el propio libro  (por su tema, por ejemplo un libro polémico). Sobre la segunda (lo que puede hacer la editorial) que es la que no depende de ti, te decimos lo mismo que al principio: si autoeditas (lo que quieres, cuando quieres, como quieres) no puedes contar con promociones editoriales convencionales.

Otra pista: los servicios de promoción indiscriminados NO son promoción, son SPAM.

Ahora veamos algunas de estas motos.

 

Los miles de emails

«Enviamos reseñas de tu libro a miles de librerías, medios de comunicación, bibliotecas…»

Esto es casi mejor pedirles que no lo hagan.

Te lo suelen ofrecer en los packs de promoción de las editoriales de autoedición, y suele ser algo tan espectacular que te deja sin palabras: envían la información de tu libro a miles de librerías, medios de comunicación…

Pero resulta fácil imaginar que tanto las librerías como los medios de comunicación reciben innumerables emails todos los días con novedades de todo tipo y probablemente (seguro) ni siquiera miren con detenimiento esos emails, sino que se fijen en cosas que les llegan por otros cauces: contactos personales, temas con mucho impacto objetivo, escaparates de otras librerías, reseñas en medios de comunicación.

En resumen: ese tipo de envíos se parecen más al spam del que hablábamos antes que a otra cosa, y muchas veces resultan contraproducentes porque provocan hastío y rechazo en los sufridos libreros, youtubers y redactores que tienen que soportar una horda de emails todos los días. Y por si tienes alguna duda, aquí te dejamos un ejemplo de lo que sienten los receptores de esos emails.

Otra variante de esto son las listas de correo. Una lista de correo puede ser valiosa pero no precisamente por la cantidad de suscriptores, sino más bien por la calidad. Nos explicamos: a la hora de promocionar un libro, una lista de correo de 2.000 autores que han contratado alguna vez los servicios de una editorial de autoedición vale menos que una de 50 lectores habituales de libros. Y si además esos lectores están identificados por sus géneros favoritos entonces quizá tengas alguna posibilidad de venderles un libro… En la autoedición profesional normalmente se aconseja al autor ir fabricando su propia lista de correo de personas que están interesadas en su trabajo.

 

Las redes sociales

«Tenemos miles de seguidores en nuestras redes sociales que te ayudarán a vender tu libro»

Otra cortina de humo son las redes sociales, principalmente Facebook y Twitter. “Tenemos muchos seguidores”, te dicen, “y eso ayudará a que vendas tu libro”. Bueno, suena bien, pero lo cierto (y ellos lo saben) es que:

El perfil de sus seguidores, si es que existen (luego verás a qué nos referimos), es principalmente el de autores interesados en la autoedición, y está por ver que lean y compren libros; la mayoría de los que escriben poesía, por ejemplo, jamás compran un libro de poesía.

Como probablemente ya sabrás, y si no te lo decimos ahora, Facebook sólo muestra los mensajes a una parte pequeña de los seguidores de una página (10% o menos), salvo que se pague publicidad.

Facebook y Twitter han demostrado ser malísimas vendedoras de libros. Esto lo dice todo el mundo que sabe de esto, y nosotros lo hemos comprobado personalmente. Te gastas 300 € en una campaña pagada para vender un libro de espías, eligiendo un público objetivo de, por ejemplo, seguidores de Tom Clancy, y al final obtienes dos ventas.

Y lo más importante: ¿sus seguidores son reales o los han comprado y son bots controlados por una misma persona o empresa que los vende al mejor postor? Sólo tienes que poner en Google “comprar seguidores facebook” y entenderás lo que te estamos diciendo.

Esto explica, por ejemplo, que nazca una nueva editorial de autoedición y a los dos meses tenga 60.000 seguidores (justo un poco más que la que más tiene). Podemos dar fe de lo difícil que es conseguir seguidores en las redes sociales… En nuestra experiencia, una editorial de autoedición suele tener, aproximadamente, un 50% más de seguidores que los libros que ha publicado, así que echa la cuenta…

En resumen, que esto de las redes sociales está bien si no le das demasiada importancia (vamos a sacar cosas sobre tu libro en nuestras redes sociales) pero en ningún caso te lo tienes que tomar como una herramienta promocional.

 

Los audiolibros

Otro regalo habitual suele ser la locución de una parte pequeña de tu libro (las 15 primeras páginas por ejemplo). Esto puede sonar muy bonito pero en realidad sirve para bien poco. Primero porque escuchar y leer son cosas bien distintas, que tienen públicos distintos. Segundo porque en España el audiolibro es un formato que nunca ha terminado de funcionar bien. Tercero, porque hacer un audiolibro profesional en condiciones cuesta entre dos mil y tres mil euros.

 

El Booktrailer

El booktrailer que sueles conseguir gratis en una editorial de autoedición tiene dos problemas. Por un lado, una factura muy simple que hace que resulte totalmente inofensivo: sólo te va a servir para enseñárselo a tus amigos y familiares pero nunca para que un extraño se interese en tu libro. El otro problema, el principal, es que el booktrailer necesita su propia promoción. Hay miles de booktrailers en Youtube, en Vimeo…, y si quieres que el tuyo llame la atención necesitarás que sea muy bueno y que se convierta en viral a base de moverlo por las redes sociales y tener suerte. ¿Y si todo ese tiempo que vas a emplear promocionando el booktrailer, que a su vez sirve para promocionar el libro, lo emplearas en promocionar el libro directamente?

 

El material para la prensa

Esto empezó siendo un dossier de prensa, pero por la propia inflación de estas cosas ha acabado por ser una entrevista televisiva grabada en un plató con un periodista profesional (suponemos que el próximo paso será hacer una película).

Aquí volvemos a lo de antes: cómo vas a conseguir que la entrevista tenga difusión.

Empezar la casa por el tejado acabará por provocar que se caiga sobre tu cabeza: lo primero es captar la atención, crear la marca, que la gente sepa de la existencia de tu libro. Las entrevistas vendrán después, si acaso, y las harán gratis los propios periodistas de los medios de comunicación interesados. Que te hagan una entrevista en el plató de una editorial de autoedición puede ser muy reconfortante para tu ego, pero absolutamente inofensivo en términos de promoción. Tenlo en cuenta cuando extiendas el cheque para pagarla.

 

El agente literario

«Nuestro agente literario te organiza presentaciones»

Montar una presentación es muy fácil, simplemente hay que buscar un sitio adecuado (que habitualmente haga presentaciones, a poder ser gratis), con el tamaño justo (no te interesa que sobre ni falte sitio), y llamar para pedir un día. Puede ser una librería que tenga sitio, y que estará encantada porque le garantizarás ventas y le llevarás gente, una biblioteca pública, una institución cultural, un bar… Luego conviene que plantees una pequeña campaña de promoción para que se sepa de la existencia del evento (prensa local o de barrio, carteles, redes sociales).

Últimamente algunas editoriales de autoedición se han inventado la figura del “agente literario” (en realidad un agente literario es algo bien distinto) que se supone que te organiza presentaciones haciendo esos trámites en tu nombre.

Sin duda es cómodo que alguien haga ese trabajo por ti, pero lo verdaderamente difícil de una presentación no es organizarla, sino conseguir que acuda gente. Una vez más se pone el acento en lo más accesible y se obvia lo principal: llenar la sala.

O peor, se usan artimañas de dudosa moralidad, como comprar público (hay casos en la prensa, busca en Google y los verás).

Los autores independientes normalmente lo tienen fácil cuando juegan en casa: a su presentación van familiares y amigos; pero muy difícil cuando juegan fuera, por ejemplo cuando van a la ciudad de al lado.

Aquí, como siempre, tendrás que poner tu ingenio a trabajar. Muchos escritores organizan actividades alrededor de su libro que les ayudan a atraer gente: cuentacuentos en el caso de los libros para niños, visitas guiadas en el caso de las novelas históricas, conferencias en el caso de libros de autoayuda, talleres en los libros prácticos (de cocina, por ejemplo)…
 

 

 

4) La promesa de publicar ‘de verdad’

¿Se puede dar el salto desde la autoedición al mercado editorial?

 

Llamar la atención de las grandes editoriales sobre tu obra es una buena razón para autoeditar. Y funciona, nosotros lo hemos visto en UNO editorial con autores de la casa (echa un vistazo en internet a este libro “A través de mis pequeños ojos” y mira quién hizo su primera edición). Cuando les demuestras que vendes, les interesas, y ahí no vas a tener ni que llamarles, ellos están pendientes de los tops de ventas (de Amazon, por ejemplo).

Pero eso ha derivado en algunas prácticas dudosas.

 

Quizá publiquemos tu libro en un sello editorial

«Si autoeditas con nosotros en nuestro sello de autoedición quizá publiquemos tu libro en alguno de nuestros sellos principales.»

Esto tiene que ver con el desembarco de las grandes editoriales en el mundo de la autoedición. Aquí el reclamo principal con el que intentan convencerte de que autoedites con ellos es que “quizá” acaben publicando tu libro en su editorial. Es decir, si autoeditas pagando sus tarifas, un lector/editor de sus sellos comerciales famosos y conocidos por todos se leerá tu libro y valorará si merece ser publicado.

Vamos que lo que antes era gratis (enviar un borrador a una editorial para que valorara su publicación) ahora se cobra, y no barato precisamente.

Además, su decisión suele demorar unos meses, o dicho de otra forma, quieren ver qué respuesta tiene el libro que has autoeditado con ellos y, si es buena (es decir, si te has currado la promoción y estás consiguiendo cierta resonancia), se plantearán publicarlo; y si no, pues desestimarán la idea.

Lo cierto es que para ese viaje no necesitabas esas alforjas… Si tú, por ejemplo, hubieses sacado tu libro, por tus medios, gastando mucho menos dinero y, a base de promocionarlo, hubieses tenido la suerte, el acierto, de conectar con lectores y conseguir ventas y relevancia, esas mismas editoriales comerciales habrían sido igual de receptivas a publicarlo (ese o el siguiente que hagas) en sus sellos; porque la decisión no depende de que autoedites con ellos, sino más bien de que les demuestres que puedes vender.

Para apoyar su tesis suelen poner ejemplos de autores que autoeditaron con ellos y que han acabado publicando en uno de sus sellos comerciales. Los muestran hasta la extenuación en videos promocionales, en entrevistas, en redes sociales. Quieren que pienses que tú podrías ser él o ella y eso es cierto, pero para conseguirlo no necesitas pagarles tarifas desorbitadas por sus servicios editoriales: basta con que demuestres que eres capaz de vender libros. Y a eso no te va a ayudar nadie, al menos al principio, que es cuando más lo necesitas.

 

La coedición

«Publicamos tu libro pero si no se venden más de ‘equis’ ejemplares en la presentación, los tienes que comprar tú.»

Consiste en lo siguiente: una editorial parece interesada en tu obra y te ofrece publicarla. Ellos asumen todo el proceso, como si de una editorial convencional se tratase: corrección, maqueta, cubierta, ISBN, distribución (que suele ser mala), promoción, etc. Y lo más delicado: aportan el capital necesario.

A cambio te tratan como a un autor profesional: te regalan 10 ejemplares, te dan el 10% de las ventas, firmas un contrato…

El problema viene cuando en el contrato ves que si en la presentación no se vende un número equis de ejemplares (suelen ser bastantes) el autor está obligado a comprarlos por sus medios. Para rematar la jugada el precio del libro suele ser alto (lo ponen ellos), por encima de lo que es habitual en libros similares.

Por ejemplo: una novela de 144 páginas con PVP de 18 € y obligación de vender al menos 70 ejemplares en la presentación. O sea: 70 x 18 = 1260 €

Es decir, que si el libro sale bien y se vende, ellos se llevan la parte del león y a ti te dan el 10%, pero si el libro sale mal y no se vende, terminas pagando tú los costes de todo, incluidos los honorarios de tus editores.

Sin comentarios.

 

El falso concurso

«No has ganado el concurso pero nos ha encantado tu libro y queremos publicarlo.»

Esta nos ha pasado a nosotros, cuando éramos novatos…

Ves un concurso con buena pinta, de novela o de poesía, y te presentas. Pasado el tiempo te llega una carta en la que te dicen que no has ganado (ay) pero que les ha gustado mucho tu libro y lo quieren publicar (¡bien!). El problema viene cuando ves las condiciones, que suelen terminar con el autor poniendo dinero de alguna forma.

Esto tiene muchas variantes. Hay algunas en las que te piden dinero por participar bajo premisas peregrinas (como que hay que hacer fotocopias), otras en las que sólo participas si contratas sus servicios de autoedición.

El truco aquí es fácil: si te dicen que quieren editar un libro tuyo, pero tú tienes que pagar algo, sea de la forma que sea, huye lo más rápido que puedas.

 

La proyección internacional

«Ofrecemos los derechos de tu libro en el extranjero.»

Esta es reciente y responde a la terrible y loca espiral de servicios en la que está envuelta la autoedición y sus proveedores: cada vez hay más editoriales ofreciendo servicios y como no quieren competir en precio se “inventan” nuevos y delirantes servicios para sus autores.

Aquí, como en todo, basta con aplicar un poco de sentido común. Las editoriales extranjeras que compran derechos de libros españoles lo hacen porque entienden que puede ser un negocio editar en su mercado y en su idioma un libro que ha tenido cierta venta en su país de origen.

Si ese es tu caso, si tu libro ha demostrado su capacidad de vender ejemplares, tendrás las puertas abiertas para contactar con otras editoriales que quieran negociar tus derechos. En muchos casos serán ellas incluso las que te busquen a ti antes de que muevas un dedo. También existen traductores freelance que detectan ediciones independientes con venta en Amazon y proponen a los autores traducirlas y venderlas en su mercado a cambio de un porcentaje.

Si tu libro sólo se lo han comprado tus primos y tus amigos, nadie querrá sus derechos de edición por mucho que tengas una editorial de autoedición (o de las otras) de tu parte en la feria de Londres o en la de Ciudad de México.

Y sobre todo, cuando te ofrezcan algo así revisa el contrato y busca asesoramiento profesional, no vaya a ser que estés cediendo derechos y porcentajes de los que luego te arrepientas amargamente.
 

 

 

5) En Internet tu libro será un bestseller

¿Realmente las nuevas tecnologías permiten que cualquiera comercialice sus libros con garantías?

 

Bueno, esto es potencialmente cierto, pero tiene muchos matices, tantos que conviene explicarlo despacio.

 

Amazon

«En KDP vendrás millones de ejemplares.»

Que quede claro: Amazon ha sido una de las empresas que más ha hecho por la autoedición, aprovechando las nuevas tecnologías (impresión bajo demanda, venta online, ebook) para crear una plataforma capaz, en potencia, de vender millones de ejemplares en papel y/o ebook del libro de cualquiera en casi cualquier parte del mundo (de hecho 40 de los 100 libros más vendidos en Amazon cada semana son autoeditados).

Eso es una verdad como un templo.

Pero otra verdad de Perogrullo es que cuanto más fácil resulta el acceso, más gente aprovecha la oportunidad y, hoy por hoy, en Amazon compiten ferozmente cientos de miles de autores como tú por un gramo de atención de una masa lectora que es la misma de siempre (e incluso menos) y que observa fascinada el despliegue de medios: regalos, sorteos, amor a raudales… Nunca el lector estuvo tan cotizado como ahora.

Otra verdad: Amazon es distinta a las demás. Principalmente por tres razones:

Tiene una tienda con lectores (muchos).

Tiene un sistema eficaz de gestión de las ventas y pagos. Esto no es baladí, te sorprenderían los problemas que puedes llegar a tener en las plataformas de autoedición de librerías con marcas reconocidas.

Tiene el sistema más meritocrático de todos: en su canal comercial estás en las mismas condiciones que cualquier libro de una editorial grande (no te meten en una reserva india de autoedición, ni tienes un botón de comprar distinto) y, si tienes relevancia, si vendes y generas opiniones, tu libro ocupará espacios promocionales preeminentes. Otras librerías venden sus portadas y espacios, o los dejan al albur de las campañas de marketing de las grandes editoriales, pero Amazon no. Si vendes, te ayudará, porque lo que quiere es vender. Le da igual que los libros sean de Planeta o de Pepe Pérez (incluido el ISBN). Nosotros lo hemos visto con nuestros propios ojos, con autores de UNO editorial.

La gran mayoría de los autores independientes en Amazon venden nada o casi nada (más del 90% no llegan a los 100 € anuales). Al final es fácil deducir que el que está haciendo un negocio redondo es Amazon porque aunque cada autor sólo venda un ebook, si tienen 300.000 autores distintos, al final están vendiendo 300.000 libros, ¿no? Es lo que se llama La Larga Cola (muchos que venden muy poco, en vez de pocos que venden mucho).

Por supuesto la ilusión se alimenta mostrando a los que han conseguido convertirse en superventas. Pero lo cierto es que la mayoría de esos bestsellers indies vienen de los primeros momentos de la plataforma (cuando la competencia era mucho menor) y de aprovechar el vacío que dejaron las grandes editoriales al ignorar el formato ebook: no teniendo sus obras disponibles, o poniéndolas a la venta más tarde que la edición en papel, o a un precio demasiado elevado. Ahora lo que pasa es que hay tanta oferta que es muy difícil alcanzar un nivel de ventas aceptable y, sobre todo, mantenerlo.

En definitiva: Amazon está muy bien, y es realmente el estandarte de esta nueva época de la autoedición (nosotros colgamos libros en Amazon todas las semanas) pero es un canal con una competencia altísima, y conviene que lo pongas exactamente en su sitio: sólo te ayudará en la medida en que seas capaz de encender la llama de la promoción de tu libro. Y a eso, como siempre, no va a ayudarte nadie más que tú mismo. Al menos al principio.

 

El método infalible

«Con mi método venderás miles de libros en un mes»

Más que con las editoriales de autoedición tiene que ver con los libros orientados a ayudar a los autores independientes, hechos para más inri por autores independientes…

El truco está en poner el título más exagerado: “Cómo vendí un billón de libros”. Y luego sentarse a esperar que alguien muerda el anzuelo.

Suelen ser generalmente libros muy cortos (30 páginas) y muy caros (de cuatro o cinco euros, en formato ebook).

Ponga lo que ponga en el libro (que suelen ser lugares comunes del tipo: ¡¡haz una buena portada!!) en realidad todo lo que exponen se podría resumir en la frase: “¿Quieres vender miles de ebooks? Pues haz lo mismo que yo”. En cristiano: haz un libro con un título aspiracional, que sea caro (porque ya se sabe que lo barato da sensación de mala calidad), y corto (para no complicarte mucho la vida).

Esta raza de charlatanes “sonrientes” ha existido, existe y existirá siempre (son los mismos que dan trucos infalibles para colocar tu web en el número 1 en Google o para hacerte millonario desde tu casa) pero por si acaso te avisamos.
 

 

 

6) Los torpedos a tu vanidad

¿Cuánto de lo que me dicen sobre mi libro es verdad?

 

Todos tenemos nuestra dosis de vanidad y eso no es malo. Muchas veces resulta incluso necesario para sacar adelante proyectos complejos o ambiciosos. Pero cuidado porque también puede ser algo que se use contra ti.

 

El informe de valoración

«Nos leemos tu libro y hacemos un informe de valoración gratis.»

Suena bien, el problema es quién hace eso y, sobre todo, por qué es gratis. Un buen informe de valoración es, en parte, un análisis del libro, de sus fortalezas, de sus debilidades, orientado a indicar posibles mejoras; pero también un estudio de mercado, hecho por un profesional (a poder ser especialista en el género del libro), que dibuja el perfil del lector del libro, analiza otros libros que existan sobre el tema (la competencia), y evalúa las posibilidades de marketing y comercialización de la obra.

Sinceramente no conocemos a nadie que haga ese tipo de trabajo, que requiere tiempo, rigor y un conocimiento profundo del sector, gratis.

Y como nada es tan caro como lo que es gratis, que dice el refrán, al final estos informes de valoración no son otra cosa que anzuelos, lanzados directamente a la vanidad y la ilusión de los autores, hechos deprisa y corriendo, sin demasiado conocimiento, y que siempre resultan positivos y entusiastas porque lo que pretenden es animarte a autoeditar el libro con la empresa que ha hecho el informe, que es al final de lo que se trata todo esto.

Siempre es bueno que otra persona (un amigo escritor, un editor profesional freelance al que pagues…) te ayude a dar una segunda lectura a tu libro y te indique cosas mejorables. Igualmente es aconsejable, si es que te planteas en serio la comercialización de la obra, que hagas un pequeño estudio de mercado (tú mismo o con ayuda de un profesional) para definir el lector tipo de tu libro y ver los libros publicados similares al tuyo, y poder así plantear una estrategia de precio, de marketing, etc.

Pero si lo haces, hazlo bien, que sea una herramienta para obtener información y mejorar tu oferta, no un caramelo cocinado para que compres lo que te pongan delante.

 

Los famosos

«Esto podría pasarte a ti. «

Algunas editoriales de autoedición exhiben fotos, videos, etc., en las portadas de sus webs, de famosos que han autoeditado un libro con ellos (una idea muy buena, autoeditar, si eres famoso porque la promoción la tienes prácticamente hecha), saliendo con su libro en la televisión, en la prensa, en la radio…

El mensaje subliminal es “si publicas tu libro con nosotros, tú podrías estar ahí mismo, con tu libro, en ese programa de máxima audiencia o en esa primera página de cultura de un diario nacional.” Pero no, ese libro está teniendo esa promoción porque su autor tiene una red de contactos y una fama que lo permiten. La editorial no tiene nada que ver en todo eso, ni podrá hacer nada por ti en ese sentido.

 

Los premios, las galas…

«Edita con nosotros y podrás participar en nuestra gala de premios.»

Un amigo de la editorial solía decir que en todos los premios literarios el auténtico premiado siempre es el que los organiza: se lleva la parte del león de la publicidad, decide quién es bueno y quién no, se postula como árbitro de las tendencias, construye una red de contactos… y todo a cambio de una mísera inversión y encima con el eterno agradecimiento de los premiados.

Y aún así no hay nada de malo en presentarse a uno; quién sabe, aunque la mayoría estén dados, quizá consigas publicidad, prestigio y algo de dinero.

Lo que ya no puede ser es que te cueste dinero… de una u otra forma: en el mundo de la autoedición suele implicar contratar los servicios para tu libro con el organizador de los premios y aceptar sus tarifas y condiciones sin rechistar.

Otro problema es que los premios en cuestión no tengan en realidad ningún prestigio y sean un evento endogámico, al que sólo acuden autores, y que a los lectores no les sirve de referencia de nada. Un premio Nobel o un premio Cervantes, por ejemplo, siempre aumentan las ventas pero a quién le importa el premio “Perico de los Palotes”.

Si a pesar de todo aún te lo estás planteando, echa un vistazo a los premiados de años anteriores. Si ves que todos son periodistas, cargos de grandes empresas o autores con miles de seguidores en las redes sociales, hazte esta pregunta: ¿les dan el premio porque su libro es el mejor o porque van a darle publicidad (o a deberle un favor) a la editorial?

 

La falsa selección

«No lo publicamos todo.»

Esta moto está en decadencia pero todavía existe y tiene su aquel.

Para animarte a que contrates con ellos, la editorial de autoedición asegura que no publica todo lo que le llega, sino sólo aquello que tiene calidad suficiente.

Esta curiosa afirmación resulta en realidad un oxímoron y su equivalente es, por ejemplo, un fotógrafo de niños de comunión que sólo hiciera fotos a los niños guapos. El fotógrafo cobra por hacer las fotos, y le da igual que el niño sea guapo o feo. Pues la editorial de autoedición, tres cuartos de lo mismo: ellos cobran por publicar tu libro, sin comprometer capital ni recursos, así que les da igual que el libro sea bueno o malo. 

De hecho, a casi todas las editoriales convencionales también les da igual que un libro sea bueno o malo, lo que les importa es que se venda; pero eso es otra historia.
 

 

 

7) Silencios peligrosos

¿Qué cosas que no me dicen tengo que tener en cuenta?

 

Además de con lo que se dice, tienes que tener cuidado con lo que no se dice, porque te puedes llevar muchas sorpresas desagradables.

 

El contrato de edición

«No te preocupes por el contrato de edición que no hay nada raro…»

Antes de nada: si vas a editar con una editorial de autoedición NO firmes un contrato de edición.

Puedes firmar un contrato, sí, pero uno en el que queden claras las condiciones del servicio, de la distribución, los plazos, en fin, cualquier cosa relacionada con la parte práctica del asunto, pero nunca un contrato de edición porque NUNCA debes ceder los derechos de tu libro. O al menos no alegremente.

Los escritores ceden los derechos de su libro a cambio de cosas valiosas: que el editor asuma la inversión, que le pague un 10% de las ventas, que le pague un adelanto, que distribuya el libro, que negocie sus derechos internacionalmente, que le lleve a promocionar a la prensa, la radio, a la televisión.

Pero si vas a pagar tú el libro, y la editorial apenas va a colgarlo en plataformas de autoedición y a dar noticia de su existencia en un post en Facebook, ¿qué sentido tiene que retenga los derechos de autor?

Pero, ojo, que la cosa no acaba aquí.

Aunque no cedas los derechos, LÉETE el contrato con detenimiento y asegúrate de que no tenga cosas raras.

¿Qué son cosas raras?

Pues derechos de tanteo por ejemplo: imagina que tu libro se vende como rosquillas (a nosotros nos ha pasado con algunos autores) y viene una editorial muy grande y lo quiere comprar para distribuirlo. Hay editoriales de autoedición que se reservan el derecho de igualar la oferta. Menudo desastre sería perder por ejemplo una promoción y distribución internacionales con, digamos, Planeta, a cambio de seguir con tu editorial de autoedición que en el mejor de los casos se va a poner a buscar una distribuidora a toda pastilla para ver si le interesa.

Y lo mismo para la venta de los derechos de la obra en otros formatos (por ejemplo una película). No les cedas, ni por asomo, porcentaje ni derecho de decisión en algo así.

O compromisos temporales (como exclusividades). Cuando das la exclusividad de algo es porque te ofrecen una contrapartida a la altura. Por ejemplo, puedes darle la exclusividad a El Corte Inglés si es que lo va a distribuir en todos los centros de España. Pero, ¿a la editorial de autoedición que lo va a mover poco o nada? Ni siquiera Amazon o Apple exigen algo así en sus plataformas.

 

La reimpresión

¿Qué pasa si se agotan los ejemplares y necesitas reimprimir más?

Por fin algo práctico y totalmente factible: he hecho 100 ejemplares de mi libro de poemas porque no quería invertir demasiado, pero resulta que he vendido ya todos y necesito más porque me lo siguen pidiendo.

Normalmente cuando caes en la cuenta de esto ya tienes el libro editado con alguna editorial de autoedición. Llamas, preguntas y… te llevas una buena sorpresa: los precios de reimpresión son altísimos.

Cuando les dices si te pueden dar los PDF de imprenta para buscar una imprenta por tus medios te dicen que no, así que o pagas otra vez la maqueta en otro sitio o tragas con sus tarifas.

Vamos, un negocio paralelo en toda regla del que nadie te habla hasta que es demasiado tarde. Y pasa mucho más de lo que te imaginas: a nosotros nos llaman constantemente autores con ese problema.

Últimamente hemos sabido, gracias a los autores que nos llaman, de una práctica nueva de algunas editoriales relacionada con la reimpresión: exigir un periodo de exclusividad. Sin comentarios.

 

Las liquidaciones

«Te pagamos el royalty de las ventas de tu libro.»

Otro silencio incómodo, como el de las reimpresiones, tiene que ver con la liquidación cuando pones tu libro en manos de terceros para que lo vendan en las distintas plataformas.

¿Cuándo la hacen? ¿Cómo acreditan las ventas? ¿Cuánto pagan exactamente y por qué? ¿Cómo pagan? ¿Necesitas ser autónomo para cobrar?

Vamos por partes.

Ofrecer muchos sitios para distribuir tu libro está muy bien pero como decía aquel anuncio: la potencia sin control no sirve de nada. Es fundamental que la tienda sea capaz de dar una información clara de las ventas, precios y royalty.

Si haces la distribución de tu libro a través de una editorial de autoedición tienes que exigir que sean capaces de acreditar los informes de ventas que te faciliten.

Asimismo, si te retienen un porcentaje del royalty, tienes que tener muy claro cuánto te están reteniendo y por qué. Amazon por ejemplo en su servicio de impresión bajo demanda no paga un fijo, todo depende del coste de fabricación y del PVP, así que si la editorial de autoedición te está pagando un fijo es porque está reteniendo una parte. No pasa nada, pueden plantearlo en concepto de comisión por los servicios, pero tienes que saber cuánto para poder valorar lo que estás haciendo (tal vez te interese distribuirlo por tu cuenta).

Por último es importante que tengas muy claro que ese pago que estás recibiendo tiene consecuencias fiscales. No es el fin del mundo pero tendrás que tenerlo previsto. Probablemente tendrás que emitir una factura para poder cobrarlo. Si ha habido cesión de derechos esa factura tendrá que contemplar IRPF; si no, si están vendiendo tu libro en tu nombre pero no hay cesión de derechos, deberá contemplar IVA (4% en libro en papel, 21% en libro en ebook; en España). En función de tu situación fiscal tendrás que darte de alta de autónomo, o podrás declararlo como rendimiento profesional, o facturarlo a través de una empresa, o puede comprometer tu pensión… pero algo tendrás que hacer.

Hemos oído el caso de alguna editorial de autoedición que pagaba directamente a sus autores sin factura porque según ellos “eran cantidades muy pequeñas” y han acabado teniendo una inspección de Hacienda que ha traído problemas a todos: editorial y autores.

Nosotros, aunque damos ese servicio, siempre recomendamos a los autores que valoren el distribuir ellos directamente sus libros en las plataformas de autoedición que les interese (especialmente el ebook, que es el que permite más maniobrabilidad): así controlan directamente las ventas y los pagos, cobran el 100% del royalty, y pueden tener un feedback más directo y fiable de los efectos de las distintas promociones que estén realizando.
 

 

 

8) Y entonces, ¿qué hago?

Autoeditar es hoy el camino más corto para publicar un libro. No dejes que nadie te estropee algo que es en realidad una experiencia maravillosa. ¿Quieres saber por dónde empezar?

 

– Define tu proyecto: eso te ayudará a saber lo que necesitas (y lo que no).
No tiene nada que ver la publicación por placer de un libro de poemas con una edición profesional de un libro de texto para vender en colegios, por ejemplo. 

– Contrata los servicios profesionales que necesites: maqueta, corrección, cubierta, ebook, etc.
Un mal acabado del libro puede echar al traste todo tu trabajo.

– Mantén un sano escepticismo con todo lo relacionado con la promoción.
La verdadera promoción no tiene precio.

– No confundas distribución con disponibilidad.
La distribución ayuda a vender porque tu libro se muestra (en las estanterías, en los espacios promocionales de la web); la disponibilidad simplemente se lo sirve al lector que ya lo ha visto en otro sitio. La distribución está en manos de las grandes editoriales. La disponibilidad está al alcance de cualquiera.
Si contratas servicios relacionados con la disponibilidad: vigila los porcentajes y vigila la gestión de las ventas (si es mala, vivirás un infierno).

– Si autoeditas, no cedas los derechos de tu libro.
Ni firmes exclusividades, ni derechos de tanteo, ni nada.

– Ten claro que vender es muy difícil.
Y que ciertas puertas sólo se abrirán si vendes.

 

Y qué podéis hacer vosotros por mí  

– Podemos asesorarte en tu proyecto, sobre los servicios que necesitas, posibilidades, etc.
Puedes empezar por aquí.
O puedes llamarnos o escribirnos.

– Podemos darte un servicio completo de edición (ISBN e imprenta incluidos) para convertir tu borrador en un libro publicado y listo para su difusión o venta.

– Podemos además darte servicios de distribución / disponibilidad en papel / ebook.

– Podemos preparar tu libro para que lo distribuyas por tu cuenta en las plataformas de impresión bajo demanda o ebook (Amazon, Bubok, Apple, etc.): PDF de imprenta, ebook mobi (Amazon), ebook epub (resto).

– Podemos imprimir tu libro si ya lo tienes maquetado y no necesitas nada más.

Tienes todos estos servicios explicados y con su precio aquí.

 

 

 


 
Si buscas una editorial tradicional…
 
Resulta totalmente lícito que pienses que tu libro merece ser valorado y publicado por una editorial tradicional o convencional, es decir, una en la que a cambio de cederles los derechos ellos asuman la financiación, la edición, la distribución y la promoción.

Pero lo cierto es que las editoriales son empresas que necesitan ganar dinero para sobrevivir y, aunque les encantaría publicar libros maravillosos, no pueden hacer otra cosa que publicar libros que vendan (maravillosos o no).

Si te animas a probar este camino, te recordamos los consejos elementales para presentar una propuesta a una editorial convencional:

-Elige bien la editorial, no mandes tu borrador sin ton ni son. Busca una editorial que publique cosas similares a las que tú haces, que acepte borradores (muchas ya no lo hacen) y que no tenga mala reputación (al menos en una primera búsqueda en Google).

-Explica clara (y brevemente) quién eres y qué es tu libro, insistiendo en sus fortalezas. Cuéntales por qué les puede interesar tu libro. Manda un pequeño resumen de la obra y de tu trayectoria. Si les convences te pedirán el borrador para leerlo.

-Ármate de paciencia. Sobre todo si te dicen que sí. Este negocio es lento.

Ahora imaginemos que te dicen que sí, que les interesa publicar tu libro… Ha llegado la hora de revisar algunas de las cosas con las que tienes que tener mucho cuidado. Y recuerda: pactar las condiciones de la publicación de un libro es una negociación entre dos partes (la editorial y tú), no hay nada inaceptable ni nada inasumible, todo dependerá de la fuerza y los intereses de cada cual. Pero sí es vital que tengas la máxima información posible sobre los usos y costumbres del sector para saber los límites de tu negociación.

 

 

1) Los contratos abusivos

Te ha dado tanta alegría ver que una editorial se interesaba por tu libro que te has puesto a firmarlo todo sin mirarlo antes…

 

Pues probablemente te vas a arrepentir porque NUNCA nunca nunca debes firmar nada sin leerlo y valorarlo antes. Si no entiendes algo debes preguntarlo, preferiblemente a un especialista en el asunto, uno que esté de tu lado (tu abogado por ejemplo) o que al menos sea neutral. Si le preguntas a la editorial te saldrá con evasivas o te dirá que es su contrato tipo…

Pero que te publiquen un libro no es un favor que te hacen, ni es una obra de caridad. Se trata de una negociación entre dos partes, en la que ambas buscan ganar algo a cambio de ofrecer algo (en tu caso estás cediendo los derechos sobre la explotación de tu obra), así que valora lo que te ofrecen, valora lo que ofreces tú, y negocia para obtener el contrato más ventajoso posible. Igual que en cualquier otro aspecto de la vida, como comprar un coche o negociar tu sueldo en un trabajo.

Por desgracia es bastante habitual que, por defecto, la editorial intente quedárselo TODO, aprovechando ese entusiasmo del que hablábamos antes. Y es un mal comienzo, la verdad, que debería hacerte reflexionar sobre tus alianzas…

Pero, mientras tanto, vamos a ver qué suele ser ese “todo”.

 

El porcentaje: cuánto dinero es para el autor

Cuando una editorial convencional publica un libro en papel, el reparto de los ingresos que el libro produce se establece desde el precio de venta y suele ser algo así:
10% para el autor
30% para la editorial
60% para distribuidor y librero (el librero suele recibir un 30%).

Es decir, sobre un precio de venta de 10 € (antes de IVA), el reparto sería:
1 € para el autor.
3 € para la editorial.
6 € para el distribuidor y librero.

Cuando la parte de «el autor» son varias personas el porcentaje se reparte, dependiendo de lo que se negocie. Y lo mismo pasa si «el autor» son un escritor y un ilustrador: se llevará más el que tenga más prestigio, o el que haya hecho la parte del león (no es lo mismo un cómic que una novela con algunas ilustraciones).

Los agentes suelen cobrar un 10% de la parte del autor (lo que sería un 1% del precio de venta del libro).

De un tiempo a esta parte, con el cambio de paradigma, el porcentaje se ha ido reduciendo y, salvo que el autor tenga cierto poder de negociación, es fácil encontrarse porcentajes del 8% o del 6%, o incluso inferiores.

 

El adelanto: ¿sigue existiendo?

Hubo una época en que los autores empezaron a cobrar un adelanto sobre las ventas para garantizar unos ingresos mínimos al margen de las inciertas liquidaciones anuales. Esto fue una conquista de la representante Carmen Balcells, la agente de autores más famosa del mundo hispanohablante, que defendió los intereses de García Márquez, Vargas Llosa, o Cela (tres premios Nobel), entre otros muchos escritores.

Consistía principalmente en que el autor cobraba su parte de las ventas de la primera edición, tanto si se vendía como si no.

Es decir que si el editor hacia una primera edición de 2.000 ejemplares, con PVP de 10 €, y pactaban un anticipo del 100% con un porcentaje del 10% del PVP para el autor (1 € por libro vendido), este recibía en el lanzamiento del libro 2.000 € (1 € * 2000 libros). Si luego se hacían nuevas ediciones, el autor iba cobrando ese 10% sobre los ejemplares vendidos en las liquidaciones anuales del editor.

La crisis (la económica y la propia del sector) han echado por tierra esta noble costumbre y ahora es rarísimo conseguir un contrato con adelanto del 100%, y muy raro firmar uno con adelanto del 50%, aunque no imposible.

Por supuesto la crisis también ha producido sus monstruos y aberraciones. El adelanto inverso es un ejemplo de eso. Básicamente consiste en que el autor no cobra derechos hasta que no se venden x ejemplares, pactados en el contrato. O sea que ahora el autor le hace un adelanto a la editorial.
 

Todos los formatos: papel, ebook, audiolibro, etc.

El mismo libro puede comercializarse en distintos formatos, por ejemplo papel, ebook, audiolibro… En el contrato de edición debe establecerse muy claramente qué formatos cedes.

Aquí hay espacio para negociar porque normalmente las editoriales convencionales centran casi todo su negocio en el papel, que es donde suele estar su verdad comercial: producir a bajo precio muchos ejemplares en papel de una obra y colocarlos en miles de puntos de venta físicos.

Por eso puedes, por ejemplo, cederle a la editorial todo el papel pero reservarte el ebook.

Si ves que dudan, pregúntales qué planes tienen con el ebook, porque las editoriales normalmente no los comercializan o lo hacen a un precio tan alto que nadie los compra (para proteger su edición en papel). Si es el caso, ¿por qué no reservarte el ebook, firmando por ejemplo una cláusula para comercializarlo con un par de años de retraso con respecto a la edición en papel?

Pero, ojo, que esto no acaba aquí: revisa las modalidades de explotación porque, si pone TODAS, están hablando de todo…

 

Todo el tiempo del mundo: la duración.

Esta cláusula ha hecho llorar de rabia a más de uno porque, vale, la editorial ha lanzado tu libro, ha vendido unos cuantos, se ha terminado su ciclo y ya no hacen nada ni el libro está en ningún sitio. Pero tú estás viendo que podrías moverlo en México, por ejemplo, o en charlas que des (autoeditándolo) y de pronto revisas el contrato y descubres que aún tienes los derechos comprometidos durante años… Llamas a la editorial para preguntar y te dicen que no hay problema, que puedes recuperarlos antes de tiempo… a cambio de dinero. Ay.

Cuál es la duración normal. Pues, si es que existe tal cosa, lo normal son 5 años, pero con la velocidad que llevan ahora los ciclos vitales de los libros, casi te diríamos que intentes una duración menor, o al menos añadas una cláusula en la que se diga que si la editorial no está comercializando el libro durante «equis» meses recuperes los derechos automáticamente.

Y ojo con las renovaciones automáticas. O negocias para quitarlas del contrato o te apuntas con letras de fuego en tu agenda la fecha para avisar de que lo cancelas.

 

Todos los idiomas: ¿también en albanés?

Al margen del idioma original en el que esté escrito tu libro, la editorial puede comprar los derechos para su comercialización en los idiomas que se establezcan en el contrato, que suelen ser todos.

Aquí te recomendamos que negocies aquellos idiomas en los que efectivamente la editorial pretenda publicar y comercializar el libro. Si no tienen la más mínima intención de traducirlo al ruso, por qué te lo piden.

 

Todo los territorios del mundo: y del universo

Solo conocemos un contrato en la historia que contempló el ámbito territorial del Universo entero: el que George Lucas firmó con Kenner para la explotación de los juguetes de Star Wars, en los años setenta.

Las editoriales son más humildes y normalmente te pedirán un ámbito mundial. Pero esto es lo mismo que lo anterior. ¿Por qué te piden los derechos en Turquía si no van a comercializarlo allí? Pregunta hasta dónde llega su red comercial, y negocia solo eso.

Nosotros hemos trabajado con autores que han cedido los derechos de su libro para España pero no para Latinoamérica, por ejemplo.

 

Para todo lo que pase: ¿también una película?

El cine ya no es lo que era, pero hubo un tiempo en que si alguien se interesaba en hacer una película de tu libro, te había tocado la lotería.

Normalmente las editoriales suelen establecer una cláusula en sus contratos por la que se convierten en representantes del autor en negociaciones con otra editoriales o empresas, y establecen el porcentaje que corresponde a cada parte en caso de que ese tipo de negociación genere algún beneficio (ya te puedes imaginar a favor de quien).

Nosotros te recomendamos que negocies una situación en la que ambas partes puedan negociar esos derechos y en la que obtenga más porcentaje aquella parte que haya cerrado la venta. Por ejemplo, si tú te vas a Los Ángeles a intentar vender los derechos de tu libro en Hollywood y lo consigues, está bien que la editorial se lleve una parte, pero la parte del león tiene que ser para ti, que has hecho todo el trabajo.

 

¿Cuándo sale el libro?

El tiempo que tiene la editorial para publicar el libro es otra de esas cositas en las que no caes hasta que ya es demasiado tarde. Has buscado una editorial, has firmado el contrato, y quieres que el libro salga cuanto antes pero el tiempo pasa y la editorial no dice nada. La situación puede resultar aún más desesperante si tu libro tiene que ver con la actualidad y estás perdiendo ventas cada día que pasa…

Normalmente las editoriales firman un año para editar y poner a la venta un libro pero te encontrarás de todo. Es obvio que cuanto menos sea mejor. Desde luego si tu libro está muy pegado a la actualidad debes intentar negociar eso y reflejarlo en el contrato.

 

¿Tantos ejemplares hacen falta para la promoción?

Al final tu sueldo está directamente relacionado con las ventas que se produzcan así que conviene tener muy claro lo que se imprime y lo que se vende… y lo que se regala porque de esos (los regale o no) no vas a cobrar un duro. El editor se reservará un porcentaje de la tirada para promocionar el libro (envíos a prensa, personas influyentes, etc.). Lo normal es que sea mayor en la primera tirada que en las sucesivas (coincidiendo con el lanzamiento del libro), y menor cuanto más grande sea la tirada (no es lo mismo el 10% de 1000 libros que de 500).

 

¿Cuándo se cobra?

Otro tema importante es la fecha de las liquidaciones, es decir, el momento en el que te informan de las ventas y te pagan tus regalías.

Lo normal es que la editorial haga una al año, y en el primer trimestre, para que le dé tiempo a recopilar todos los informes de ventas de las distribuidoras y cobrar las cantidades pendientes, algo que suele pasar con tres meses de retraso con respecto a la venta. Pero puedes negociar otras cosas, sobre todo si no hay adelanto.

 

Que no te carguen muertos: la responsabilidad de los contenidos

Una cosa con la que tienes que tener mucho cuidado es con la responsabilidad de los contenidos publicados. En el contrato tiene que figurar que tú solo eres responsable de aquellos contenidos que has aportado y nunca, en ningún caso, de todos los contenidos del libro.

Por ejemplo, si el editor decide ilustrar tu libro sobre el cine italiano con fotos que ha sacado de internet por su cuenta y riesgo, y luego viene un fotógrafo y le denuncia, el responsable tiene que ser el editor, y no tú. Y al revés, si tú has plagiado parte del contenido de tu obra, y el afectado denuncia, te tocará responder a su demanda.

 

Más información

Los contratos de edición están amparados principalmente por la Ley de Propiedad Intelectual.

En la página de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC) tienes una serie de contratos tipo comentados por su asesor jurídico.

Este despacho de abogadas está especializado en propiedad intelectual.

 

 

 

2) Las coediciones

Hay muchos tipos de coediciones (que en rigor es una edición en la que intervienen varias partes: dos editoriales, o una editorial y una institución, etc.) pero aquí vamos a centrarnos en la que suele ofrecerse a los autores desde una editorial, que es, en el mejor de los casos, una autoedición encubierta, mal explicada o mal entendida, lo que cada uno prefiera.

 

La coedición significa sobre todo que ambas partes, autor y editorial, comparten los gastos de la edición e impresión del libro, en vez de lo habitual en la edición tradicional, donde el autor aporta la obra y la editorial la financiación.

 

El dinero que pone el autor suele ser en forma de:

Aportaciones económicas directas del autor para cubrir gastos relacionados con las labores de edición, imprenta, distribución o promoción de su libro.

-Compromisos de ventas mínimas que si no se producen el autor tiene que pagar de su bolsillo. Es decir: si en la presentación no vendes 50 libros, tienes que comprarlos tú.

-Compromisos de compra de ejemplares a precio de venta al público que el autor tiene que efectuar obligatoriamente. Es decir: el autor se compromete a adquirir 25 ejemplares de su libro a su precio (por ejemplo 22 €).

 

Aquí volvemos a lo de siempre. Si vas a pagar tú la edición, si vas a ceder derechos sobre tu libro, tienes que evaluar muy bien lo que te están ofreciendo a cambio, porque lo habitual en estas coediciones es:

-Que te paguen el mismo porcentaje que las editoriales tradicionales, cuando debería ser mayor, ya que tú también estás financiando el libro.

-Que cedas derechos de explotación de tu obra.

-Que pierdas poder de decisión sobre la edición: portada, formato y, MUY IMPORTANTE, precio de venta al público.

-Que lo que aporta la editorial sea nebuloso o carezca directamente de valor: una mala distribución, colgar tu libro en plataformas en internet en las que podrías colgarlo tú directamente…

 

Nosotros no somos muy partidarios de este camino pero, si vas a coeditar, te recomendamos:

-Que quede muy claro qué es lo que aporta cada uno. Porque es muy posible que estés aportando más del 50% de los costes de la edición, o incluso el 100%. Compara lo que te piden con lo que te costaría autoeditarlo sin ceder derechos, por tus medios.

-Que las ganancias se repartan en función de la aportación que hace cada una de las partes. Por ejemplo, en vez de un 10%/30% (autor/editor) qué tal un 20%/20% (autor/editor).

-Que vigiles bien los derechos de explotación que cedes (ver punto 1, “los contratos abusivos”).

 

Por último señalar que este tipo de coedición no la practican solo editores pequeños: cada vez pasa más que editoriales de cierto renombre “venden” su prestigio, practicando una suerte de coedición oscura que, en nuestra opinión, no conduce a nada bueno para nadie…

 

 

 

3) Pagar para que valoren tu propuesta

El fenómeno de la autoedición ha terminado por atraer la mirada de los grandes grupos editoriales que han creado un modelo de negocio muy peligroso, a nuestro juicio, para los autores.

 

El tema es tal que así:

-Ponen en marcha sellos editoriales exclusivos para la autoedición, desde los que ofrecen servicios editoriales (maqueta, corrección, ebook, etc.) a cualquier autor que los solicite.

-Te dicen que si autoeditas con ellos, valorarán la posibilidad de publicar tu libro en uno de sus sellos “de verdad”.

 

En la práctica lo que está pasando es:

-Que estás contratando los mismos servicios que podrías tener con cualquier otra editorial de servicios o profesional independiente. Es decir, que no te están dando sus mejores armas promocionales ni por supuesto su mejor distribución. Todo eso lo reservan para sus sellos convencionales.

-Que estás pagando por algo que antes era gratis: valorar si les interesa comercializar tu libro.

-Que si ven que tu libro vende (principalmente porque tú te hayas currado la promoción) se plantearán comercializarlo en la editorial de “verdad”.

-Que quizá cuando eso pase (decidan comercializar tu libro) ya hayas firmado un contrato de cesión de derechos porque sea algo que se haga al principio de todo el proceso por defecto.

-Que al final hayas pagado de tu bolsillo un experimento de mercado para tu libro (los servicios de autoedición), hayas levantado el proyecto gracias a tus denodados esfuerzos promocionales, y ahora ni siquiera estés en condiciones de negociar una edición ventajosa para tu libro. Vamos, un negocio redondo para la editorial, que está ganando dinero en todo momento.

 

Qué puedes hacer para evitar esto:

-Pues muy sencillo: autoedita contratando los servicios que mejor se adapten a lo que necesitas (por precio, calidad, etc.).

-No cedas nunca en ningún momento ningún derecho de explotación de tu libro (si tú pagas, los derechos son tuyos).

-Y si luego el libro se vende y triunfa, por ejemplo en Amazon (que es prácticamente el único sitio donde un autor independiente tiene posibilidades de vender a gran escala), no te preocupes que las editoriales grandes te van a llamar aunque no hayas publicado en su sello de autoedición (eso lo hemos visto nosotros aquí varias veces). Solo que ahora vas a poder tener más fuerza en la negociación porque no has firmado nada.

 

 

 

4) Los falsos concursos

Esta es otra de esas cosas que antes era gratis y que ahora parece que toca pagar.

 

Hemos puesto el apelativo de “falso” porque el objetivo de este tipo de concursos no es, ni de lejos, buscar un buen libro y señalarlo (con dinero, promoción, honores) sino más bien conseguir dinero o clientes.

Hay varias modalidades:

-Editoriales de coedición tipo autor-editorial que convocan un concurso y luego mandan una carta a todo los participantes diciéndoles que no han ganado pero que les ha gustado mucho su libro y lo quieren publicar. El problema viene cuando ves que te toca poner dinero, de una u otra forma.

-Editoriales de autoedición que solo te permiten participar en sus concursos si contratas su servicios.

Así que ya sabes, en cuanto veas que por participar en un concurso te piden dinero (antes o después) ponte en guardia porque se masca la tragedia.

 

 

 

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Más información en nuestra Guía de Autoedición