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25 motos que te intentarán vender cuando autoeditas

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Todas las semanas nos escriben o nos llaman autores que han tenido, tienen o tendrán problemas por culpa de una mala política de comunicación (intencionada o no) que hace enormemente difícil valorar y entender los servicios brindados por una editorial de autoedición. Por eso hemos escrito este artículo, que intenta desmontar esos servicios confusos o que directamente rozan el timo.

 

 

calavera

1) La regla de oro

Cómo identificar una “moto” en 30 segundos

 

Antes de empezar queremos dejarte clara una cosa: autoeditar significa publicar lo que quieres, cuando quieres y como quieres.

Pero toda esa libertad tiene una contrapartida: quedarás fuera de la cadena comercial tradicional del libro.

Es así de sencillo.

Eso no significa que no puedas comercializar tu libro, ni tampoco que no esté en disposición de venderse tanto o más que uno editado en una editorial tradicional.

Pero es imposible (es una contradicción) autoeditar y además contar con los parámetros promocionales y de distribución de una editorial tradicional. Si quieres eso, tienes que ponerte manos a la obra y enviar tu borrador a editoriales convencionales, pasar por un proceso de selección (el de la editorial convencional) y asumir que se publicará lo que ellos quieran, cuando ellos quieran y como ellos quieran.

Las editoriales de autoedición son capaces de ayudarte a “fabricar” (editar) tu producto (tu libro) con garantías, pero por su propia naturaleza tienen serias limitaciones a la hora de promocionar o distribuir. Sin embargo muchas te bombardearán con servicios de distribución y de promoción muy cercanos en apariencia a los que tendrías con una editorial tradicional de primer nivel. La regla de oro es bien sencilla: si una editorial de autoedición tuviera la capacidad para promocionar y vender un libro con garantías, publicaría los libros por sus medios, como una editorial tradicional, pagando a los autores un porcentaje sobre las ventas. De esa forma la editorial ganaría mucho más dinero. Pero también, claro, sería mucho más selectiva: sólo publicaría aquello que tuviera sentido comercial.

 
 

2) La distribución en librerías

¿Realmente puede tener distribución convencional una obra autoeditada?

 

Si hay algo que un autor independiente anhela por encima de todas las cosas es la distribución de su libro, pero vamos a decirlo de una vez por todas: la distribución tal y como tú la entiendes, es decir, la editorial (o tú) le da equis ejemplares a una distribuidora, ésta lo pone en una red de librerías, y las librerías lo tienen en su tienda durante un tiempo para venderlo no la vas a tener nunca.

Las editoriales de autoedición no la tienen, muchísimas editoriales convencionales (pequeñas y medianas) tampoco (o la tienen muy mala) y a ti, como particular, las distribuidoras no te van a hacer ni caso.

Por qué.

Pues porque ese canal comercial no quiere saber nada de la autoedición.

En parte por una cuestión empresarial (la distribución en librerías es el principal canal comercial de las editoriales grandes y no van a dejar que se meta ahí cualquiera), en parte por un problema de sobreoferta (las distribuidoras y librerías tienen para elegir muchos más libros de los que pueden albergar en sus camiones y estanterías).

Y esto no pasa sólo con los libros. Cualquier producto (una cerveza artesana, una crema hidratante, una marca de chicles) necesita una buena distribución: la presencia física en las tiendas, la exposición del producto, son vitales para poder vender. 

Es posible que llegues a algunas librerías, pero siempre será por tus medios y desde un planteamiento guerrillero, es decir, de forma directa y convenciendo al librero (que probablemente será poco receptivo) de que tu libro tiene venta. Si tu poder de promoción es grande (porque eres famoso, por ejemplo) tal vez puedas llegar a un acuerdo con alguna distribuidora, con o sin editorial de por medio.

Sin embargo oirás cosas como “distribuimos tu libro”, “tenemos distribuidora”, o “tu libro en FNAC, Casa del Libro, El Corte Inglés”. Bueno, vamos a ver qué quieren decir exactamente:

 

Distribuimos tu libro

Esta es la más peligrosa de todas, y la que roza el timo. Aquí la editorial de autoedición te dice que va a distribuir tu libro, se queda con algunos ejemplares, y te da el nombre de una distribuidora (normalmente de segunda, en esto de las distribuidoras es como en todo: las hay buenas, regulares, malas y lo siguiente) para tranquilizarte.

Lo que suele pasar después es que tu libro no está en ningún sitio, no responden a tus quejas, te mandan liquidaciones confusas, y finalmente acabas denunciando o pasando, según las ganas de follones que tengas.

Una variable de esto es que distribuyan 20 o 40 ejemplares de tu libro en las librerías de tu ciudad de origen, que es donde piensan que lo vas a vender (por tu propia promoción), cobrándote así comisiones del 50/60% sobre el PVP por hacer algo que podrías haber hecho tú perfectamente con el stock de tu libro impreso, ahorrándote intermediarios.

Siempre que te ofrezcan distribución nacional, pon atención en el número de ejemplares que te están pidiendo. Si son muy pocos (50, 100) es porque no la van a hacer. Hay más de 3.000 librerías en España, así que echa cuentas… También piensa que una distribuidora medianamente seria no aceptará comercializar un libro si no tiene la exclusividad al menos en España, es decir, que si tú puedes vender los libros, etc., y además te ofrecen distribución con librerías sin pedirte exclusividad, desconfía: eso significa que no se lo van a tomar muy en serio.

 

Tenemos distribuidora

Esta es relativamente nueva y más taimada. Te dicen que trabajan con una distribuidora (suena bien) pero, en cuanto preguntas un poco, te explican que le proponen todos los libros que van sacando pero que la distribuidora decide cuál incorpora a su red comercial y cuál no. Vete contando con que el tuyo, salvo que tenga una promoción tan clara que se caiga por su propio peso (en cuyo caso no necesitas a la editorial de autoedición), no va a ser uno de los elegidos.

Nosotros mismos trabajamos con distribuidoras nacionales y sabemos de lo que hablamos: miran con lupa lo que cogen porque sobre todo lo que quieren es vender.

Para consolarte te dicen que la distribuidora lo servirá si alguna librería lo pide pero normalmente en ese caso te avisarán para que tú les envíes por agencia el ejemplar vendido a los de la distribuidora y ellos por su parte lo enviarán a la librería. Es decir que ni siquiera lo tienen en stock. Visto lo visto, por qué no servirlo tú directamente y así ahorras costes, tiempo y comisiones (porque en todo ese vaivén la distribuidora estará cobrando entre un 50 y un 60% del PVP de tu libro).

 

Tu libro en Fnac, Casa del Libro y Corte Inglés

Vaya por delante que ninguna de esas librerías tiene la culpa de nada; más bien los culpables son aquellos que usan su nombre en vano.

Esta moto es icónica, es decir, las editoriales de autoedición que la ponen en práctica empiezan por llenar la portada de su web con logos de estas librerías, por todas partes, bien visibles, para que te sientas arropado, igual que si entraras en la Catedral del Éxito Literario.

Luego afirman sin rubor que si publicas con ellos tu libro estará en Fnac, Casa del Libro y El Corte Inglés. Y si les queda algo de dignidad, en medio de esa verborrea, añadirán en algún momento, en voz baja, que en último extremo la decisión de lo que esas librerías venden en sus tiendas no depende de la editorial.

En qué consiste en realidad.

Pues en el mejor de los casos lo que hacen es poner tu libro a la venta en ebook (normalmente en PDF, que es lo más barato y fácil de hacer y lo que los lectores de ebooks menos compran, por cierto) en las webs de esas tiendas, que por otra parte no destacan especialmente por los ebooks que venden (ebooks vende sobre todo Amazon, y un poquito Apple).

Y a veces lo ponen como si fuera una tienda de ebay, es decir, si alguien compra (de milagro, porque no lo muestran en ningún sitio) tu libro en la web de la Fnac, te avisan para que le envíes el libro al cliente por tus medios o lo venden ellos.

¿Estará tu libro en papel en sus tiendas físicas o lo mostrarán en sitios destacados de su web (que es lo que realmente vale)? No.

O igual sí (porque tú lo consigues por tus medios), pero nunca en ningún caso por nada que haya hecho o pueda hacer la editorial de autoedición de turno.

Te dirán que si alguien lo pide, entonces la librería se lo pedirá a ellos, vamos, lo de siempre. Pero como es lo de siempre, repetimos lo de siempre: lo que vale de las librerías es la visibilidad, el que pide tu libro sin que la librería lo tenga expuesto es porque ha sabido de él en otro sitio.

Esas tiendas, que son grandes vendedores, trabajan con distribuidoras y están metidas de lleno en toda la cadena comercial tradicional del libro, es decir que en su mesa no queda sitio para los autores independientes.

Hay excepciones. Por ejemplo algunos centros de El Corte Inglés sí que son receptivos a comercializar libros de autores locales, hacer presentaciones, pero ahí es el autor el que se acerca a hablar con ellos.

La Casa del Libro por su parte suele remitir siempre a la central de compras de Madrid (o sea, que no).

Nosotros hemos trabajado a autores que han colocado sus libros en decenas de centros de El Corte Inglés, hablando directamente con Madrid, pero eran libros hechos por gente conocida que tenían una promoción importante en medios de comunicación nacionales por la red de contactos de su autor. Vamos, que El Corte Inglés había visto la venta y por eso estaba encantado de distribuirlo: lo de siempre otra vez.

 

La librería fantasma

Algunas editoriales de autoedición tuvieron o tienen una librería online desde la que venden los libros de sus autores autoeditados. El proceso varía pero suele ser así: si alguien compra tu libro, se lo paga a la editorial, la editorial te avisa, tú se lo mandas al cliente por tus medios, y luego la editorial te abona el importe. Un follón, vamos.

Otra variante eran las tiendas online de proveedores que imprimían bajo demanda (Lulu, Bubok). Aquí ellos cobraban la venta, imprimían el libro y lo enviaban por sus medios, pagando luego al autor su correspondiente royalty establecido a priori. Esta es algo más civilizada pero tiene el mismo problema.

¿Y cuál es?

Pues que son librerías que carecen de clientes.

Una librería no es sólo un sitio que sirve libros, su principal valor es su clientela, es decir, su capacidad para mover libros, exhibirlos, ofrecerlos… Nadie en su sano juicio dice “voy a ver libros de cocina a la tienda de la editorial de autoedición Perico de los Palotes”; más bien dice “voy a ver libros de cocina a la Casa del Libro o a Amazon o a la librería especializada en cocina de la calle tal”. Y, la verdad, para que tu primo de Alicante te compre el libro en la tienda de la editorial porque se lo ha dicho tu tía, pues casi que te lo pida a ti y se lo mandas directamente por correo, ¿no?

Luego hay temas menores, como que tengas que hacer tú el envío (menudo servicio te están dando si ni siquiera sirven el libro) pero el principal es que no aportan nada ni a la promoción ni a la venta porque NO tienen lectores.

Si lo consideras un punto de venta desde el que ofrecer tu libro, como podría ser tu propia web, pues estupendo. Pero en ningún caso pienses en ello como una librería, por mucho que te digan…

 
 

3) La promoción

¿De qué hablamos cuando hablamos de promoción?

 

La promoción es la hermana gemela de la distribución. No se entiende la una sin la otra.

Tiene tres patas: lo que puede hacer el autor (por ejemplo si es un presentador de televisión famoso), lo que puede hacer la editorial (no es lo mismo la capacidad de promoción de Planeta que la de Pre-textos), lo que puede hacer el propio libro  (por su tema, por ejemplo un libro polémico). Sobre la segunda (lo que puede hacer la editorial) que es la que no depende de ti, te decimos lo mismo que al principio: si autoeditas (lo que quieres, cuando quieres, como quieres) no puedes contar con promociones editoriales convencionales.

Otra pista: los servicios de promoción indiscriminados NO son promoción, son SPAM.

Ahora veamos algunas de estas motos.

 

Los miles de emails

“Enviamos reseñas de tu libro a miles de librerías, medios de comunicación, bibliotecas…”

Esto es casi mejor pedirles que no lo hagan.

Te lo suelen ofrecer en los packs de promoción de las editoriales de autoedición, y suele ser algo tan espectacular que te deja sin palabras: envían la información de tu libro a miles de librerías, medios de comunicación…

Pero resulta fácil imaginar que tanto las librerías como los medios de comunicación reciben innumerables emails todos los días con novedades de todo tipo y probablemente (seguro) ni siquiera miren con detenimiento esos emails, sino que se fijen en cosas que les llegan por otros cauces: contactos personales, temas con mucho impacto objetivo, escaparates de otras librerías, reseñas en medios de comunicación.

En resumen: ese tipo de envíos se parecen más al spam del que hablábamos antes que a otra cosa, y muchas veces resultan contraproducentes porque provocan hastío y rechazo en los sufridos libreros, youtubers y redactores que tienen que soportar una horda de emails todos los días. Y por si tienes alguna duda, aquí te dejamos un ejemplo de lo que sienten los receptores de esos emails.

Otra variante de esto son las listas de correo. Una lista de correo puede ser valiosa pero no precisamente por la cantidad de suscriptores, sino más bien por la calidad. Nos explicamos: a la hora de promocionar un libro, una lista de correo de 2.000 autores que han contratado alguna vez los servicios de una editorial de autoedición vale menos que una de 50 lectores habituales de libros. Y si además esos lectores están identificados por sus géneros favoritos entonces quizá tengas alguna posibilidad de venderles un libro… En la autoedición profesional normalmente se aconseja al autor ir fabricando su propia lista de correo de personas que están interesadas en su trabajo.

 

Las redes sociales

“Tenemos miles de seguidores en nuestras redes sociales que te ayudarán a vender tu libro”

Otra cortina de humo son las redes sociales, principalmente Facebook y Twitter. “Tenemos muchos seguidores”, te dicen, “y eso ayudará a que vendas tu libro”. Bueno, suena bien, pero lo cierto (y ellos lo saben) es que:

El perfil de sus seguidores, si es que existen (luego verás a qué nos referimos), es principalmente el de autores interesados en la autoedición, y está por ver que lean y compren libros; la mayoría de los que escriben poesía, por ejemplo, jamás compran un libro de poesía.

Como probablemente ya sabrás, y si no te lo decimos ahora, Facebook sólo muestra los mensajes a una parte pequeña de los seguidores de una página (10% o menos), salvo que se pague publicidad.

Facebook y Twitter han demostrado ser malísimas vendedoras de libros. Esto lo dice todo el mundo que sabe de esto, y nosotros lo hemos comprobado personalmente. Te gastas 300 € en una campaña pagada para vender un libro de espías, eligiendo un público objetivo de, por ejemplo, seguidores de Tom Clancy, y al final obtienes dos ventas.

Y lo más importante: ¿sus seguidores son reales o los han comprado y son bots controlados por una misma persona o empresa que los vende al mejor postor? Sólo tienes que poner en Google “comprar seguidores facebook” y entenderás lo que te estamos diciendo.

Esto explica, por ejemplo, que nazca una nueva editorial de autoedición y a los dos meses tenga 60.000 seguidores (justo un poco más que la que más tiene). Podemos dar fe de lo difícil que es conseguir seguidores en las redes sociales… En nuestra experiencia, una editorial de autoedición suele tener, aproximadamente, un 50% más de seguidores que los libros que ha publicado, así que echa la cuenta…

En resumen, que esto de las redes sociales está bien si no le das demasiada importancia (vamos a sacar cosas sobre tu libro en nuestras redes sociales) pero en ningún caso te lo tienes que tomar como una herramienta promocional.

 

Los audiolibros

Otro regalo habitual suele ser la locución de una parte pequeña de tu libro (las 15 primeras páginas por ejemplo). Esto puede sonar muy bonito pero en realidad sirve para bien poco. Primero porque escuchar y leer son cosas bien distintas, que tienen públicos distintos. Segundo porque en España el audiolibro es un formato que nunca ha terminado de funcionar bien. Tercero, porque hacer un audiolibro profesional en condiciones cuesta entre dos mil y tres mil euros.

 

El Booktrailer

El booktrailer que sueles conseguir gratis en una editorial de autoedición tiene dos problemas. Por un lado, una factura muy simple que hace que resulte totalmente inofensivo: sólo te va a servir para enseñárselo a tus amigos y familiares pero nunca para que un extraño se interese en tu libro. El otro problema, el principal, es que el booktrailer necesita su propia promoción. Hay miles de booktrailers en Youtube, en Vimeo…, y si quieres que el tuyo llame la atención necesitarás que sea muy bueno y que se convierta en viral a base de moverlo por las redes sociales y tener suerte. ¿Y si todo ese tiempo que vas a emplear promocionando el booktrailer, que a su vez sirve para promocionar el libro, lo emplearas en promocionar el libro directamente?

 

El material para la prensa

Esto empezó siendo un dossier de prensa, pero por la propia inflación de estas cosas ha acabado por ser una entrevista televisiva grabada en un plató con un periodista profesional (suponemos que el próximo paso será hacer una película).

Aquí volvemos a lo de antes: cómo vas a conseguir que la entrevista tenga difusión.

Empezar la casa por el tejado acabará por provocar que se caiga sobre tu cabeza: lo primero es captar la atención, crear la marca, que la gente sepa de la existencia de tu libro. Las entrevistas vendrán después, si acaso, y las harán gratis los propios periodistas de los medios de comunicación interesados. Que te hagan una entrevista en el plató de una editorial de autoedición puede ser muy reconfortante para tu ego, pero absolutamente inofensivo en términos de promoción. Tenlo en cuenta cuando extiendas el cheque para pagarla.

 

El agente literario

“Nuestro agente literario te organiza presentaciones”

Montar una presentación es muy fácil, simplemente hay que buscar un sitio adecuado (que habitualmente haga presentaciones, a poder ser gratis), con el tamaño justo (no te interesa que sobre ni falte sitio), y llamar para pedir un día. Puede ser una librería que tenga sitio, y que estará encantada porque le garantizarás ventas y le llevarás gente, una biblioteca pública, una institución cultural, un bar… Luego conviene que plantees una pequeña campaña de promoción para que se sepa de la existencia del evento (prensa local o de barrio, carteles, redes sociales).

Últimamente algunas editoriales de autoedición se han inventado la figura del “agente literario” (en realidad un agente literario es algo bien distinto) que se supone que te organiza presentaciones haciendo esos trámites en tu nombre.

Sin duda es cómodo que alguien haga ese trabajo por ti, pero lo verdaderamente difícil de una presentación no es organizarla, sino conseguir que acuda gente. Una vez más se pone el acento en lo más accesible y se obvia lo principal: llenar la sala.

O peor, se usan artimañas de dudosa moralidad, como comprar público (hay casos en la prensa, busca en Google y los verás).

Los autores independientes normalmente lo tienen fácil cuando juegan en casa: a su presentación van familiares y amigos; pero muy difícil cuando juegan fuera, por ejemplo cuando van a la ciudad de al lado.

Aquí, como siempre, tendrás que poner tu ingenio a trabajar. Muchos escritores organizan actividades alrededor de su libro que les ayudan a atraer gente: cuentacuentos en el caso de los libros para niños, visitas guiadas en el caso de las novelas históricas, conferencias en el caso de libros de autoayuda, talleres en los libros prácticos (de cocina, por ejemplo)…

 
 

4) La promesa de publicar ‘de verdad’

¿Se puede dar el salto desde la autoedición al mercado editorial?

 

Llamar la atención de las grandes editoriales sobre tu obra es una buena razón para autoeditar. Y funciona, nosotros lo hemos visto en UNO editorial con autores de la casa (echa un vistazo en internet a este libro “A través de mis pequeños ojos” y mira quién hizo su primera edición). Cuando les demuestras que vendes, les interesas, y ahí no vas a tener ni que llamarles, ellos están pendientes de los tops de ventas (de Amazon, por ejemplo).

Pero eso ha derivado en algunas prácticas dudosas.

 

Quizá publiquemos tu libro en un sello editorial

“Si autoeditas con nosotros en nuestro sello de autoedición quizá publiquemos tu libro en alguno de nuestros sellos principales.”

Esto tiene que ver con el desembarco de las grandes editoriales en el mundo de la autoedición. Aquí el reclamo principal con el que intentan convencerte de que autoedites con ellos es que “quizá” acaben publicando tu libro en su editorial. Es decir, si autoeditas pagando sus tarifas, un lector/editor de sus sellos comerciales famosos y conocidos por todos se leerá tu libro y valorará si merece ser publicado.

Vamos que lo que antes era gratis (enviar un borrador a una editorial para que valorara su publicación) ahora se cobra, y no barato precisamente.

Además, su decisión suele demorar unos meses, o dicho de otra forma, quieren ver qué respuesta tiene el libro que has autoeditado con ellos y, si es buena (es decir, si te has currado la promoción y estás consiguiendo cierta resonancia), se plantearán publicarlo; y si no, pues desestimarán la idea.

Lo cierto es que para ese viaje no necesitabas esas alforjas… Si tú, por ejemplo, hubieses sacado tu libro, por tus medios, gastando mucho menos dinero y, a base de promocionarlo, hubieses tenido la suerte, el acierto, de conectar con lectores y conseguir ventas y relevancia, esas mismas editoriales comerciales habrían sido igual de receptivas a publicarlo (ese o el siguiente que hagas) en sus sellos; porque la decisión no depende de que autoedites con ellos, sino más bien de que les demuestres que puedes vender.

Para apoyar su tesis suelen poner ejemplos de autores que autoeditaron con ellos y que han acabado publicando en uno de sus sellos comerciales. Los muestran hasta la extenuación en videos promocionales, en entrevistas, en redes sociales. Quieren que pienses que tú podrías ser él o ella y eso es cierto, pero para conseguirlo no necesitas pagarles tarifas desorbitadas por sus servicios editoriales: basta con que demuestres que eres capaz de vender libros. Y a eso no te va a ayudar nadie, al menos al principio, que es cuando más lo necesitas.

 

La coedición

“Publicamos tu libro pero si no se venden más de ‘equis’ ejemplares en la presentación, los tienes que comprar tú.”

Consiste en lo siguiente: una editorial parece interesada en tu obra y te ofrece publicarla. Ellos asumen todo el proceso, como si de una editorial convencional se tratase: corrección, maqueta, cubierta, ISBN, distribución (que suele ser mala), promoción, etc. Y lo más delicado: aportan el capital necesario.

A cambio te tratan como a un autor profesional: te regalan 10 ejemplares, te dan el 10% de las ventas, firmas un contrato…

El problema viene cuando en el contrato ves que si en la presentación no se vende un número equis de ejemplares (suelen ser bastantes) el autor está obligado a comprarlos por sus medios. Para rematar la jugada el precio del libro suele ser alto (lo ponen ellos), por encima de lo que es habitual en libros similares.

Por ejemplo: una novela de 144 páginas con PVP de 18 € y obligación de vender al menos 70 ejemplares en la presentación. O sea: 70 x 18 = 1260 €

Es decir, que si el libro sale bien y se vende, ellos se llevan la parte del león y a ti te dan el 10%, pero si el libro sale mal y no se vende, terminas pagando tú los costes de todo, incluidos los honorarios de tus editores.

Sin comentarios.

 

El falso concurso

“No has ganado el concurso pero nos ha encantado tu libro y queremos publicarlo.”

Esta nos ha pasado a nosotros, cuando éramos novatos…

Ves un concurso con buena pinta, de novela o de poesía, y te presentas. Pasado el tiempo te llega una carta en la que te dicen que no has ganado (ay) pero que les ha gustado mucho tu libro y lo quieren publicar (¡bien!). El problema viene cuando ves las condiciones, que suelen terminar con el autor poniendo dinero de alguna forma.

Esto tiene muchas variantes. Hay algunas en las que te piden dinero por participar bajo premisas peregrinas (como que hay que hacer fotocopias), otras en las que sólo participas si contratas sus servicios de autoedición.

El truco aquí es fácil: si te dicen que quieren editar un libro tuyo, pero tú tienes que pagar algo, sea de la forma que sea, huye lo más rápido que puedas.

 

La proyección internacional

“Ofrecemos los derechos de tu libro en el extranjero.”

Esta es reciente y responde a la terrible y loca espiral de servicios en la que está envuelta la autoedición y sus proveedores: cada vez hay más editoriales ofreciendo servicios y como no quieren competir en precio se “inventan” nuevos y delirantes servicios para sus autores.

Aquí, como en todo, basta con aplicar un poco de sentido común. Las editoriales extranjeras que compran derechos de libros españoles lo hacen porque entienden que puede ser un negocio editar en su mercado y en su idioma un libro que ha tenido cierta venta en su país de origen.

Si ese es tu caso, si tu libro ha demostrado su capacidad de vender ejemplares, tendrás las puertas abiertas para contactar con otras editoriales que quieran negociar tus derechos. En muchos casos serán ellas incluso las que te busquen a ti antes de que muevas un dedo. También existen traductores freelance que detectan ediciones independientes con venta en Amazon y proponen a los autores traducirlas y venderlas en su mercado a cambio de un porcentaje.

Si tu libro sólo se lo han comprado tus primos y tus amigos, nadie querrá sus derechos de edición por mucho que tengas una editorial de autoedición (o de las otras) de tu parte en la feria de Londres o en la de Ciudad de México.

Y sobre todo, cuando te ofrezcan algo así revisa el contrato y busca asesoramiento profesional, no vaya a ser que estés cediendo derechos y porcentajes de los que luego te arrepientas amargamente.

 
 

5) En Internet tu libro será un bestseller

¿Realmente las nuevas tecnologías permiten que cualquiera comercialice sus libros con garantías?

 

Bueno, esto es potencialmente cierto, pero tiene muchos matices, tantos que conviene explicarlo despacio.

 

Amazon

“En KDP vendrás millones de ejemplares.”

Que quede claro: Amazon ha sido una de las empresas que más ha hecho por la autoedición, aprovechando las nuevas tecnologías (impresión bajo demanda, venta online, ebook) para crear una plataforma capaz, en potencia, de vender millones de ejemplares en papel y/o ebook del libro de cualquiera en casi cualquier parte del mundo (de hecho 40 de los 100 libros más vendidos en Amazon cada semana son autoeditados).

Eso es una verdad como un templo.

Pero otra verdad de Perogrullo es que cuanto más fácil resulta el acceso, más gente aprovecha la oportunidad y, hoy por hoy, en Amazon compiten ferozmente cientos de miles de autores como tú por un gramo de atención de una masa lectora que es la misma de siempre (e incluso menos) y que observa fascinada el despliegue de medios: regalos, sorteos, amor a raudales… Nunca el lector estuvo tan cotizado como ahora.

Otra verdad: Amazon es distinta a las demás. Principalmente por tres razones:

Tiene una tienda con lectores (muchos).

Tiene un sistema eficaz de gestión de las ventas y pagos. Esto no es baladí, te sorprenderían los problemas que puedes llegar a tener en las plataformas de autoedición de librerías con marcas reconocidas.

Tiene el sistema más meritocrático de todos: en su canal comercial estás en las mismas condiciones que cualquier libro de una editorial grande (no te meten en una reserva india de autoedición, ni tienes un botón de comprar distinto) y, si tienes relevancia, si vendes y generas opiniones, tu libro ocupará espacios promocionales preeminentes. Otras librerías venden sus portadas y espacios, o los dejan al albur de las campañas de marketing de las grandes editoriales, pero Amazon no. Si vendes, te ayudará, porque lo que quiere es vender. Le da igual que los libros sean de Planeta o de Pepe Pérez (incluido el ISBN). Nosotros lo hemos visto con nuestros propios ojos, con autores de UNO editorial.

La gran mayoría de los autores independientes en Amazon venden nada o casi nada (más del 90% no llegan a los 100 € anuales). Al final es fácil deducir que el que está haciendo un negocio redondo es Amazon porque aunque cada autor sólo venda un ebook, si tienen 300.000 autores distintos, al final están vendiendo 300.000 libros, ¿no? Es lo que se llama La Larga Cola (muchos que venden muy poco, en vez de pocos que venden mucho).

Por supuesto la ilusión se alimenta mostrando a los que han conseguido convertirse en superventas. Pero lo cierto es que la mayoría de esos bestsellers indies vienen de los primeros momentos de la plataforma (cuando la competencia era mucho menor) y de aprovechar el vacío que dejaron las grandes editoriales al ignorar el formato ebook: no teniendo sus obras disponibles, o poniéndolas a la venta más tarde que la edición en papel, o a un precio demasiado elevado. Ahora lo que pasa es que hay tanta oferta que es muy difícil alcanzar un nivel de ventas aceptable y, sobre todo, mantenerlo.

En definitiva: Amazon está muy bien, y es realmente el estandarte de esta nueva época de la autoedición (nosotros colgamos libros en Amazon todas las semanas) pero es un canal con una competencia altísima, y conviene que lo pongas exactamente en su sitio: sólo te ayudará en la medida en que seas capaz de encender la llama de la promoción de tu libro. Y a eso, como siempre, no va a ayudarte nadie más que tú mismo. Al menos al principio.

 

El método infalible

“Con mi método venderás miles de libros en un mes”

Más que con las editoriales de autoedición tiene que ver con los libros orientados a ayudar a los autores independientes, hechos para más inri por autores independientes…

El truco está en poner el título más exagerado: “Cómo vendí un billón de libros”. Y luego sentarse a esperar que alguien muerda el anzuelo.

Suelen ser generalmente libros muy cortos (30 páginas) y muy caros (de cuatro o cinco euros, en formato ebook).

Ponga lo que ponga en el libro (que suelen ser lugares comunes del tipo: ¡¡haz una buena portada!!) en realidad todo lo que exponen se podría resumir en la frase: “¿Quieres vender miles de ebooks? Pues haz lo mismo que yo”. En cristiano: haz un libro con un título aspiracional, que sea caro (porque ya se sabe que lo barato da sensación de mala calidad), y corto (para no complicarte mucho la vida).

Esta raza de charlatanes “sonrientes” ha existido, existe y existirá siempre (son los mismos que dan trucos infalibles para colocar tu web en el número 1 en Google o para hacerte millonario desde tu casa) pero por si acaso te avisamos.

 
 

6) Los torpedos a tu vanidad

¿Cuánto de lo que me dicen sobre mi libro es verdad?

 

Todos tenemos nuestra dosis de vanidad y eso no es malo. Muchas veces resulta incluso necesario para sacar adelante proyectos complejos o ambiciosos. Pero cuidado porque también puede ser algo que se use contra ti.

 

El informe de valoración

“Nos leemos tu libro y hacemos un informe de valoración gratis.”

Suena bien, el problema es quién hace eso y, sobre todo, por qué es gratis. Un buen informe de valoración es, en parte, un análisis del libro, de sus fortalezas, de sus debilidades, orientado a indicar posibles mejoras; pero también un estudio de mercado, hecho por un profesional (a poder ser especialista en el género del libro), que dibuja el perfil del lector del libro, analiza otros libros que existan sobre el tema (la competencia), y evalúa las posibilidades de marketing y comercialización de la obra.

Sinceramente no conocemos a nadie que haga ese tipo de trabajo, que requiere tiempo, rigor y un conocimiento profundo del sector, gratis.

Y como nada es tan caro como lo que es gratis, que dice el refrán, al final estos informes de valoración no son otra cosa que anzuelos, lanzados directamente a la vanidad y la ilusión de los autores, hechos deprisa y corriendo, sin demasiado conocimiento, y que siempre resultan positivos y entusiastas porque lo que pretenden es animarte a autoeditar el libro con la empresa que ha hecho el informe, que es al final de lo que se trata todo esto.

Siempre es bueno que otra persona (un amigo escritor, un editor profesional freelance al que pagues…) te ayude a dar una segunda lectura a tu libro y te indique cosas mejorables. Igualmente es aconsejable, si es que te planteas en serio la comercialización de la obra, que hagas un pequeño estudio de mercado (tú mismo o con ayuda de un profesional) para definir el lector tipo de tu libro y ver los libros publicados similares al tuyo, y poder así plantear una estrategia de precio, de marketing, etc.

Pero si lo haces, hazlo bien, que sea una herramienta para obtener información y mejorar tu oferta, no un caramelo cocinado para que compres lo que te pongan delante.

 

Los famosos

“Esto podría pasarte a ti. “

Algunas editoriales de autoedición exhiben fotos, videos, etc., en las portadas de sus webs, de famosos que han autoeditado un libro con ellos (una idea muy buena, autoeditar, si eres famoso porque la promoción la tienes prácticamente hecha), saliendo con su libro en la televisión, en la prensa, en la radio…

El mensaje subliminal es “si publicas tu libro con nosotros, tú podrías estar ahí mismo, con tu libro, en ese programa de máxima audiencia o en esa primera página de cultura de un diario nacional.” Pero no, ese libro está teniendo esa promoción porque su autor tiene una red de contactos y una fama que lo permiten. La editorial no tiene nada que ver en todo eso, ni podrá hacer nada por ti en ese sentido.

 

Los premios, las galas…

“Edita con nosotros y podrás participar en nuestra gala de premios.”

Un amigo de la editorial solía decir que en todos los premios literarios el auténtico premiado siempre es el que los organiza: se lleva la parte del león de la publicidad, decide quién es bueno y quién no, se postula como árbitro de las tendencias, construye una red de contactos… y todo a cambio de una mísera inversión y encima con el eterno agradecimiento de los premiados.

Y aún así no hay nada de malo en presentarse a uno; quién sabe, aunque la mayoría estén dados, quizá consigas publicidad, prestigio y algo de dinero.

Lo que ya no puede ser es que te cueste dinero… de una u otra forma: en el mundo de la autoedición suele implicar contratar los servicios para tu libro con el organizador de los premios y aceptar sus tarifas y condiciones sin rechistar.

Otro problema es que los premios en cuestión no tengan en realidad ningún prestigio y sean un evento endogámico, al que sólo acuden autores, y que a los lectores no les sirve de referencia de nada. Un premio Nobel o un premio Cervantes, por ejemplo, siempre aumentan las ventas pero a quién le importa el premio “Perico de los Palotes”.

Si a pesar de todo aún te lo estás planteando, echa un vistazo a los premiados de años anteriores. Si ves que todos son periodistas, cargos de grandes empresas o autores con miles de seguidores en las redes sociales, hazte esta pregunta: ¿les dan el premio porque su libro es el mejor o porque van a darle publicidad (o a deberle un favor) a la editorial?

 

La falsa selección

“No lo publicamos todo.”

Esta moto está en decadencia pero todavía existe y tiene su aquel.

Para animarte a que contrates con ellos, la editorial de autoedición asegura que no publica todo lo que le llega, sino sólo aquello que tiene calidad suficiente.

Esta curiosa afirmación resulta en realidad un oxímoron y su equivalente es, por ejemplo, un fotógrafo de niños de comunión que sólo hiciera fotos a los niños guapos. El fotógrafo cobra por hacer las fotos, y le da igual que el niño sea guapo o feo. Pues la editorial de autoedición, tres cuartos de lo mismo: ellos cobran por publicar tu libro, sin comprometer capital ni recursos, así que les da igual que el libro sea bueno o malo. 

De hecho, a casi todas las editoriales convencionales también les da igual que un libro sea bueno o malo, lo que les importa es que se venda; pero eso es otra historia.

 
 

7) Silencios peligrosos

¿Qué cosas que no me dicen tengo que tener en cuenta?

 

Además de con lo que se dice, tienes que tener cuidado con lo que no se dice, porque te puedes llevar muchas sorpresas desagradables.

 

El contrato de edición

“No te preocupes por el contrato de edición que no hay nada raro…”

Antes de nada: si vas a editar con una editorial de autoedición NO firmes un contrato de edición.

Puedes firmar un contrato, sí, pero uno en el que queden claras las condiciones del servicio, de la distribución, los plazos, en fin, cualquier cosa relacionada con la parte práctica del asunto, pero nunca un contrato de edición porque NUNCA debes ceder los derechos de tu libro. O al menos no alegremente.

Los escritores ceden los derechos de su libro a cambio de cosas valiosas: que el editor asuma la inversión, que le pague un 10% de las ventas, que le pague un adelanto, que distribuya el libro, que negocie sus derechos internacionalmente, que le lleve a promocionar a la prensa, la radio, a la televisión.

Pero si vas a pagar tú el libro, y la editorial apenas va a colgarlo en plataformas de autoedición y a dar noticia de su existencia en un post en Facebook, ¿qué sentido tiene que retenga los derechos de autor?

Pero, ojo, que la cosa no acaba aquí.

Aunque no cedas los derechos, LÉETE el contrato con detenimiento y asegúrate de que no tenga cosas raras.

¿Qué son cosas raras?

Pues derechos de tanteo por ejemplo: imagina que tu libro se vende como rosquillas (a nosotros nos ha pasado con algunos autores) y viene una editorial muy grande y lo quiere comprar para distribuirlo. Hay editoriales de autoedición que se reservan el derecho de igualar la oferta. Menudo desastre sería perder por ejemplo una promoción y distribución internacionales con, digamos, Planeta, a cambio de seguir con tu editorial de autoedición que en el mejor de los casos se va a poner a buscar una distribuidora a toda pastilla para ver si le interesa.

Y lo mismo para la venta de los derechos de la obra en otros formatos (por ejemplo una película). No les cedas, ni por asomo, porcentaje ni derecho de decisión en algo así.

O compromisos temporales (como exclusividades). Cuando das la exclusividad de algo es porque te ofrecen una contrapartida a la altura. Por ejemplo, puedes darle la exclusividad a El Corte Inglés si es que lo va a distribuir en todos los centros de España. Pero, ¿a la editorial de autoedición que lo va a mover poco o nada? Ni siquiera Amazon o Apple exigen algo así en sus plataformas.

 

La reimpresión

¿Qué pasa si se agotan los ejemplares y necesitas reimprimir más?

Por fin algo práctico y totalmente factible: he hecho 100 ejemplares de mi libro de poemas porque no quería invertir demasiado, pero resulta que he vendido ya todos y necesito más porque me lo siguen pidiendo.

Normalmente cuando caes en la cuenta de esto ya tienes el libro editado con alguna editorial de autoedición. Llamas, preguntas y… te llevas una buena sorpresa: los precios de reimpresión son altísimos.

Cuando les dices si te pueden dar los PDF de imprenta para buscar una imprenta por tus medios te dicen que no, así que o pagas otra vez la maqueta en otro sitio o tragas con sus tarifas.

Vamos, un negocio paralelo en toda regla del que nadie te habla hasta que es demasiado tarde. Y pasa mucho más de lo que te imaginas: a nosotros nos llaman constantemente autores con ese problema.

Últimamente hemos sabido, gracias a los autores que nos llaman, de una práctica nueva de algunas editoriales relacionada con la reimpresión: exigir un periodo de exclusividad. Sin comentarios.

 

Las liquidaciones

“Te pagamos el royalty de las ventas de tu libro.”

Otro silencio incómodo, como el de las reimpresiones, tiene que ver con la liquidación cuando pones tu libro en manos de terceros para que lo vendan en las distintas plataformas.

¿Cuándo la hacen? ¿Cómo acreditan las ventas? ¿Cuánto pagan exactamente y por qué? ¿Cómo pagan? ¿Necesitas ser autónomo para cobrar?

Vamos por partes.

Ofrecer muchos sitios para distribuir tu libro está muy bien pero como decía aquel anuncio: la potencia sin control no sirve de nada. Es fundamental que la tienda sea capaz de dar una información clara de las ventas, precios y royalty.

Si haces la distribución de tu libro a través de una editorial de autoedición tienes que exigir que sean capaces de acreditar los informes de ventas que te faciliten.

Asimismo, si te retienen un porcentaje del royalty, tienes que tener muy claro cuánto te están reteniendo y por qué. Amazon por ejemplo en su servicio de impresión bajo demanda no paga un fijo, todo depende del coste de fabricación y del PVP, así que si la editorial de autoedición te está pagando un fijo es porque está reteniendo una parte. No pasa nada, pueden plantearlo en concepto de comisión por los servicios, pero tienes que saber cuánto para poder valorar lo que estás haciendo (tal vez te interese distribuirlo por tu cuenta).

Por último es importante que tengas muy claro que ese pago que estás recibiendo tiene consecuencias fiscales. No es el fin del mundo pero tendrás que tenerlo previsto. Probablemente tendrás que emitir una factura para poder cobrarlo. Si ha habido cesión de derechos esa factura tendrá que contemplar IRPF; si no, si están vendiendo tu libro en tu nombre pero no hay cesión de derechos, deberá contemplar IVA (4% en libro en papel, 21% en libro en ebook; en España). En función de tu situación fiscal tendrás que darte de alta de autónomo, o podrás declararlo como rendimiento profesional, o facturarlo a través de una empresa, o puede comprometer tu pensión… pero algo tendrás que hacer.

Hemos oído el caso de alguna editorial de autoedición que pagaba directamente a sus autores sin factura porque según ellos “eran cantidades muy pequeñas” y han acabado teniendo una inspección de Hacienda que ha traído problemas a todos: editorial y autores.

Nosotros, aunque damos ese servicio, siempre recomendamos a los autores que valoren el distribuir ellos directamente sus libros en las plataformas de autoedición que les interese (especialmente el ebook, que es el que permite más maniobrabilidad): así controlan directamente las ventas y los pagos, cobran el 100% del royalty, y pueden tener un feedback más directo y fiable de los efectos de las distintas promociones que estén realizando.

 

 

Y entonces, ¿qué hago?

Autoeditar es hoy el camino más corto para publicar un libro. No dejes que nadie te estropee algo que es en realidad una experiencia maravillosa. ¿Quieres saber por dónde empezar?

 

– Define tu proyecto: eso te ayudará a saber lo que necesitas (y lo que no).
No tiene nada que ver la publicación por placer de un libro de poemas con una edición profesional de un libro de texto para vender en colegios, por ejemplo. 

– Contrata los servicios profesionales que necesites: maqueta, corrección, cubierta, ebook, etc.
Un mal acabado del libro puede echar al traste todo tu trabajo.

– Mantén un sano escepticismo con todo lo relacionado con la promoción.
La verdadera promoción no tiene precio.

– No confundas distribución con disponibilidad.
La distribución ayuda a vender porque tu libro se muestra (en las estanterías, en los espacios promocionales de la web); la disponibilidad simplemente se lo sirve al lector que ya lo ha visto en otro sitio. La distribución está en manos de las grandes editoriales. La disponibilidad está al alcance de cualquiera.
Si contratas servicios relacionados con la disponibilidad: vigila los porcentajes y vigila la gestión de las ventas (si es mala, vivirás un infierno).

– Si autoeditas, no cedas los derechos de tu libro.
Ni firmes exclusividades, ni derechos de tanteo, ni nada.

– Ten claro que vender es muy difícil.
Y que ciertas puertas sólo se abrirán si vendes.

 

Y qué podéis hacer vosotros por mí  

– Podemos asesorarte en tu proyecto, sobre los servicios que necesitas, posibilidades, etc.
Puedes empezar por aquí.
O puedes llamarnos o escribirnos.

– Podemos darte un servicio completo de edición (ISBN e imprenta incluidos) para convertir tu borrador en un libro publicado y listo para su difusión o venta. Desde 199 €.

– Podemos además darte servicios de distribución / disponibilidad en papel / ebook. Desde 30 €.

– Podemos preparar tu libro para que lo distribuyas por tu cuenta en las plataformas de impresión bajo demanda o ebook (Amazon, Bubok, Apple, etc.): PDF de imprenta, ebook mobi (Amazon), ebook epub (resto). Desde 99 €.

– Podemos imprimir tu libro si ya lo tienes maquetado y no necesitas nada más. Desde 1,3 € el ejemplar.

 

 

 

Quiero hablar con vosotros

 

Más información en nuestra Guía de Autoedición

 14 Responses 

  1. Excelente materia, reportaje, artículo, (no sé cómo especificarlo bien) sobre la realidad del mundo editorial y todo lo que conlleva ser escritor en estos tiempos. Un artículo muy honesto, verdadero, digno y útil a todos los que escriben y piensan en publicarse, sea por una editorial o por la autoedición. Enhorabuena y gracias.

    • UNO Editorial

      Gracias a ti por tu comentario.

  2. Juan Pérez

    El asunto es que todos, TODOS, los que dais consejos nunca habláis de la DISTRIBUCION, de cómo funciona, si el autoeditor puede negociar con el distribuidor,… siempre habláis de jilgueros y la pulga cojonera.

    • UNO Editorial

      Hola, gracias por tu comentario.
      Nosotros sí hablamos de la distribución: en este mismo post (en varios apartados), y en nuestra Guía (en un apartado completo con 22 post):
      http://www.unoeditorial.com/guia-de-autoedicion/

      Como decimos en el primer apartado de este post, tener una buena distribución es muy complicado, y por regla general las distribuidoras sólo negocian con editoriales convencionales, y no siempre les dicen que sí. Además, las distribuidoras evalúan las novedades de sus clientes para ver el potencial de cada título y los recursos que van a destinar a comercializarlo entre las librerías, que son en último extremo las que deciden qué van a vender y qué no.
      Un particular puede llegar a un acuerdo con una distribuidora en un momento dado para distribuir su libro, pero eso es rarísimo que pase. La distribuidora tiene que tener muy clara la venta de un libro para que acceda a comercializarlo en un contrato privado con un autor. Eso pasa en parte porque las distribuidoras tienen una oferta enorme de títulos pero el espacio en las librerías es limitado; y también porque en general prefieren trabajar con editoriales (un solo intermediario, cientos de títulos) que con particulares (100 libros de 100 autores distintos).
      Otro asunto importante que muchos autores olvidan (pero que los escritores publicados de “clase media” saben muy bien): la distribución NO garantiza las ventas.
      Además, en la librería se negocia el espacio (las mesas, los escaparates) y, al haber tantas novedades, la permanencia es cada vez más corta. En resumen: un libro puede obtener la tan ansiada distribución pero no pasar de la última esquina de la estantería de la tienda y desaparecer para siempre una semana después…
      Nosotros pensamos que la distribución convencional no es para la autoedición, salvo excepciones. El planteamiento de la autoedición tiene que ser guerrillero (es decir, poniendo el libro por tus medios en librerías de Albacete, por ejemplo, si eres un autor de esa ciudad).
      De todas formas, pregúntanos si tienes alguna duda y te contestamos encantados.

  3. Juan Pérez

    Gracias por tu enorme contestación. Pero, yo que soy autoeditor me sobran todos los consejos que daís los aconsejadores, porque para poner sujeto, verbo y predicado con las palabras en su orden, te lo digo con todo cariño, me sobro yo. Si un libro no está en la estantería, no se vende, primera regla de la venta. Y si tengo que ir librería por librería, pues lo que te dicho antes. Me valgo yo y me sobran los consejos. De todas formas, algo parecido es lo que ya hago. Feliz Año Nuevo.

    • UNO Editorial

      Gracias por tu comentario. Sentimos no poder darte la respuesta que quieres pero así es como son las cosas y esas son las opciones que hay realmente para la autoedición. Mucha suerte con tu proyecto.

  4. Un artículo muy útil, me ha abierto los ojos sobre muchas cosas de este mundillo, tan turbio a veces.

    • UNO Editorial

      Hola, gracias por tu comentario. Hemos echado un vistazo a tu web y a tu proyecto y hemos visto el problema que tienes con el orden de los apellidos. Probablemente se deba a que alguien los puso mal en el ISBN, y de ahí se ha filtrado a las bases de datos de las librerías. La manera de arreglarlo es pedirle al ISBN que lo modifique y esperar a que las librerías lo actualicen automáticamente. Si ves que no pasa, puedes escribir a las librerías en los que todavía permanezca mal escrito.
      Mucha suerte con tu libro.

  5. Cristóbal Romero Vegas

    Hola, yo he autoeditado mi primer libro y la verdad no me ha ido nada mal, pero al ser una editorial pequeña no y muy local, tenemos distribuidor a nivel nacional y mandan los libros a cualquier parte del mundo, pero me queda ese sentimiento de que podiamos hacer algo más para llegar a toda España, esto normalmente es así o teneis vuestros cauces para llegar a todos liados.

    • UNO editorial

      Hola, gracias por tu comentario.
      Como decimos en el post una buena comercialización es el sueño de cualquier producto, no sólo de los libros. Por definición, una editorial que da servicios no puede garantizar una buena comercialización porque entonces sólo publicaría el 0,01% de lo que publica, es decir, sólo aquellas cosas que garanticen cierta venta (con independencia de que sean buenos o malos libros).
      Si buscas el apoyo de una red comercial consolidada tendrás que intentarlo en una editorial convencional que la tenga (no todas la tienen igual), y ver si les convence tu libro y se animan a invertir en él (cosa que normalmente tendrá que ver con que acredites tu capacidad personal de promoción).
      En la autoedición, sin embargo, publicas lo que quieres, cuando quieres y a tu manera, pero eso implica no contar con lo otro: inversión y red comercial.

      Dicho esto hay editoriales convencionales que tienen una red comercial desastrosa que no te lleva a ninguna parte, y hay autores autoeditados capaces de vender con su propia promoción miles de libros (nosotros lo hemos visto aquí varias veces).

      Espero haberte aclarado.

  6. Ojalá hubiera leído vuestro articulo antes de autopublicar. No puedo decir más, ya que tomaré medidas legales contra los “vendedores de las 25 motos”. ¿Algún consejo previo a la batalla legal? De esto tampoco tengo idea, pero… allá voy. Solo sé que no es legal lo que han hecho, que me están perjudicando, tengo pruebas y, de verdad, estoy muy curiosa por ver como actua la ley en este tipo de casos. Gracias. Igual os contaré que tal, para evitar que a otros autores noveles les pase lo mismo.

    • UNO editorial

      Hola, Alisson, gracias por tu comentario. Nuestro consejo es que intentes documentarlo todo lo máximo posible. Mucha suerte con tu reclamación.

  7. hola amigo he terminado mi libro, y la verdad no se que hacer, como publicarlo, encuentro muchas paginas que ofertan desde la edición hasta la publicación, me gustaría que me orientes, gracias

    • UNO editorial

      Hola, gracias por tu comentario.
      Lo primero que tienes que hacer es definir tus objetivos, porque eso definirá los servicios que necesitas. Te recomendamos mirar perfiles de autoedición en nuestra home: http://www.unoeditorial.com
      Luego todo es cuestión de comparar precios, sensaciones, y elegir la empresa que más te convenza.
      Suerte con tu proyecto.

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